Los cerveceros de Colonia piden frenar los impuestos al azúcar y al plástico en Alemania
La patronal alerta de más costes, burocracia y presión sobre las empresas si prosperan los nuevos gravámenes
viernes 6 de noviembre de 2026

El Kölner Brauerei-Verband, la asociación cervecera de Colonia, se sumó este viernes, 6 de noviembre, a la posición conjunta de varias organizaciones empresariales contra los proyectos de impuesto al azúcar y al plástico en Alemania. La entidad pide que ambos planes se paralicen y que se analicen con detalle sus efectos económicos antes de seguir adelante.
La organización sostiene que las dos medidas añadirían gastos y nuevas obligaciones administrativas para las empresas. Christian Kerner, director gerente de la asociación, afirma que las cerveceras de la zona ya soportan una presión económica elevada y que nuevos tributos, junto con procedimientos administrativos más complejos, cargarían aún más a las empresas, en especial a las de tamaño mediano.
La asociación sitúa el foco sobre todo en el impuesto previsto para las bebidas refrescantes. A su juicio, el sistema de depósito fiscal planteado, inspirado en el modelo del impuesto sobre la cerveza, obligaría a asumir amplias tareas de documentación y control. También requeriría inversiones en los procesos internos de las compañías y en sus sistemas de gestión de mercancías.
Ese punto afecta de forma directa al sector de bebidas porque muchas cerveceras no trabajan solo con cerveza. En Alemania, parte de la industria también produce o distribuye refrescos y otras categorías sin alcohol. Si ese gravamen llega a aplicarse, el efecto potencial no se limitaría a una nueva carga fiscal: también podría traducirse en más trámites, ajustes en la operativa diaria y presión añadida sobre los márgenes.
El rechazo de la asociación se extiende al impuesto al plástico. El Kölner Brauerei-Verband recuerda que la industria cervecera ya opera con varias normas sobre envases, entre ellas la legislación de envases, la aportación al fondo para plásticos de un solo uso y las exigencias de la regulación europea sobre este ámbito. En ese marco, la entidad considera que un nuevo impuesto nacional elevaría la carga económica sin que se aprecie un beneficio ecológico adicional.
Kerner reclama menos burocracia, previsibilidad para las empresas y condiciones estables para que la industria cervecera regional pueda mantener su actividad. La asociación se adhiere así a la petición de otras patronales para frenar los dos proyectos fiscales y revisar de forma amplia sus consecuencias para el tejido empresarial.
La entidad también defiende que las medidas ya vigentes para reducir envases y favorecer los sistemas reutilizables se apliquen con más eficacia, en lugar de incorporar nuevas reglas nacionales. Para fabricantes y distribuidores de bebidas, ese debate puede tener efectos sobre el precio final de algunos productos, sobre la elección de materiales de envasado y sobre la organización interna de plantas que ya trabajan con requisitos fiscales y ambientales muy exigentes.