Juventud, sucesión familiar y patrimonio: reflexiones sobre el futuro de las bodegas de Pisco y vino en el Perú
IV Encuentro de Jóvenes Productores de Pisco y Vino. Tema central: Cambio Generacional y Sucesión Familiar
Germán Salazar Ocampo

Una conversación necesaria para el futuro del sector
Hablar del futuro del Pisco y del vino peruano implica hablar también de las familias, las personas y las generaciones que han hecho posible su desarrollo. Detrás de muchas bodegas existen historias de esfuerzo, conocimientos transmitidos de padres a hijos, tradiciones productivas y vínculos con territorios que forman parte de nuestra identidad vitivinícola.
En el caso del Pisco, esta reflexión adquiere una dimensión particular. No hablamos únicamente de una actividad económica ni de un producto con denominación de origen. Hablamos también de un patrimonio cultural del Perú, cuya historia, conocimientos y tradiciones forman parte de una herencia que merece ser preservada y transmitida.
Sin embargo, la continuidad de ese legado plantea desafíos que no siempre reciben la atención necesaria. ¿Cómo se preparan las bodegas familiares para el futuro? ¿Qué papel desempeñan las nuevas generaciones? ¿Cómo se transmiten los conocimientos y las responsabilidades? ¿De qué manera pueden las empresas familiares mantener su identidad y, al mismo tiempo, evolucionar en su gestión?
Estas interrogantes constituyeron el punto de partida del IV Encuentro de Jóvenes Productores de Pisco y Vino, organizado por la Asociación Pisco y Tacos, que tuvo como tema eje el Cambio Generacional y la Sucesión Familiar y se desarrolló en dos jornadas, los días 23 y 30 de octubre, en el Salón de Actos de la Beneficencia de Lima.
La sucesión familiar: más allá de la continuidad del negocio
La sucesión en las empresas familiares es un asunto ampliamente estudiado desde diferentes perspectivas, con herramientas de planificación, asesoría y profesionalización. No obstante, en el sector del Pisco y del vino presenta características que merecen una mirada particular.
Muchas bodegas peruanas tienen una trayectoria de varias generaciones. En ellas no solamente se transmite la propiedad o la dirección de una empresa, sino también conocimientos productivos, prácticas tradicionales, experiencias, valores y una manera particular de relacionarse con la actividad vitivinícola.
Al mismo tiempo, el sector evoluciona. Surgen nuevos emprendimientos, se incorporan tecnologías, se desarrollan modelos de negocio, se fortalecen las estrategias comerciales y se exploran nuevos mercados. Estas transformaciones forman parte de la dinámica empresarial y contribuyen a la evolución de la actividad.
En este escenario, la continuidad de las bodegas familiares requiere prestar atención tanto a la transmisión del legado como a la madurez de su gestión. La sucesión no debería entenderse únicamente como el momento en que una generación entrega el mando a otra, sino como un proceso estratégico, gradual y profesionalizado, que permita preparar a quienes asumirán nuevas responsabilidades.
En el caso de las bodegas vinculadas al Pisco, esta cuestión trasciende incluso el ámbito empresarial. La continuidad de determinadas tradiciones y conocimientos productivos depende también de que existan nuevas generaciones capaces de conocerlos, valorarlos y transmitirlos.
Por ello, para la Asociación Pisco y Tacos es importante generar espacios de diálogo sobre este tema que constituye una oportunidad para reconocer los desafíos, compartir experiencias y promover una reflexión que involucre a las familias, las empresas y los diferentes actores del sector.
Una voz joven que representa el vínculo con las tradiciones
Antes de iniciar la jornada de exposiciones del IV Encuentro de Jóvenes Productores de Pisco y Vino, se contó con una participación especial: Sabrina Sánchez Cortez, de 13 años, vinculada a la Bodega La Rinconada, de Lunahuaná, Cañete, quien presentó la exposición «Tradiciones, costumbres y sostenibilidad».
Su presencia constituyó un ejemplo alentador del potencial de las nuevas generaciones para dar continuidad a la tradición pisquera y vitivinícola. Una manera de recordar que el futuro de las bodegas también se empieza a construir desde la infancia.
Doce jóvenes, cinco regiones pisqueras y múltiples experiencias
Uno de los principales aportes del IV Encuentro fue reunir a doce jóvenes vinculados a bodegas y empresas familiares de las cinco regiones pisqueras del Perú: Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna.
Los participantes compartieron sus experiencias desde realidades diferentes. Cada bodega tiene su propia historia, características productivas, estructura empresarial y dinámica familiar. Asimismo, los jóvenes desempeñan distintos roles y tienen perspectivas particulares sobre su participación y el futuro de sus respectivas empresas.
Las exposiciones abordaron aspectos como la resiliencia frente a los cambios, la historia familiar, la identidad, la innovación, la calidad, la profesionalización de los procesos, la consolidación empresarial y la sostenibilidad.
Precisamente, esa diversidad constituyó uno de los principales valores del encuentro. No se buscó presentar una fórmula única de sucesión ni establecer un modelo aplicable a todas las bodegas. Se buscó escuchar a quienes viven estos procesos desde dentro, conocer sus experiencias y reconocer las distintas maneras en que las nuevas generaciones se incorporan a la actividad.
Expositores y bodegas participantes
Región Lima
1. Patrick O. Fabián Campos – Bodega Viña D’Los Campos, Nuevo Imperial, Cañete.
Resiliencia a los cambios desde la producción en campo hasta la comercialización de vinos y piscos.
2. Piero Peirano Portella – Bodega Peirano, Quilmaná, Cañete.
Historia de una familia que no se rindió.
3. Augusto Sánchez Montañez – Bodega Viña El Paso, Lunahuaná, Cañete.
Implementación de BPM y POES para la estandarización de procesos y el fortalecimiento de la calidad en la bodega vitivinícola Viña El Paso.
4. César Augusto Oré Sánchez – Bodega Viña El Paso, Lunahuaná, Cañete.
Pisco, identidad de futuras generaciones.
5. Miguel Faustino Calderón – Cepa Inka S.A.C., Lunahuaná, Cañete.
De la tradición familiar a una marca con visión de futuro.
Región Ica
6. Emily Pisconte Loayza – Vitivinícola Pisconte, Los Aquijes, Ica.
Pisco: legado y futuro.
7. Valentina López Lévano – Bodega Vitivinícola Nyrla Lévano, Los Aquijes, Ica.
De la tradición a la innovación: una nueva generación, una nueva mirada.
8. Víctor Alejandro Lengua Méndez – Viñedos Lengua, Los Aquijes, Ica.
De la tradición familiar a la consolidación de una empresa vitivinícola.
9. Brandon Petty Ordóñez Ordóñez – Bodegas Emperador, Ica-Cusco.
Del Pisco al negocio: cómo construir una empresa rentable y sostenible.
Región Arequipa
10. Martín Torres de la Gala Delgado – Bodega Viña La Joya, La Joya, Arequipa.
Relevo familiar en la vitivinicultura arequipeña.
Región Moquegua
11. Jimena Pacho Salas – Bodega El Mocho, Mariscal Nieto, Moquegua.
Una pasión heredada.
Región Tacna
12. Miguel Eduardo Barrientos Ayca – Bodega Don Miguel, Pocollay, Tacna.
De la tradición a la innovación: el reto de ser la tercera generación.
Panel de diálogo e intercambio
El encuentro contó también con la participación de Ricardo Arturo Moreau Heredia y Eric Alan Peña Sánchez, investigadores de nuestra historia vitivinícola, quienes integraron el panel de diálogo con los expositores. Su participación permitió complementar las presentaciones mediante preguntas e intercambios que contribuyeron a profundizar en las experiencias compartidas y a generar reflexiones sobre la historia, la tradición, el patrimonio y los desafíos de continuidad de las bodegas familiares.
Una responsabilidad que trasciende a las familias
La sucesión de una empresa familiar corresponde, en primer lugar, a sus propietarios y a las familias que la integran. Las organizaciones de productores y las instituciones públicas también tienen responsabilidades y espacios de actuación en el desarrollo del sector.
Desde la Asociación Pisco y Tacos, consideramos que, sin sustituir esas funciones, también podemos contribuir promoviendo espacios de visibilización, intercambio y reflexión.
El IV Encuentro de Jóvenes Productores de Pisco y Vino respondió precisamente a esa convicción: generar oportunidades para escuchar a quienes están viviendo el cambio generacional, reconocer sus aportes y poner en discusión un tema que merece mayor atención.
La continuidad del patrimonio vitivinícola y pisquero no depende exclusivamente de mantener una actividad productiva. También requiere transmitir conocimientos, fortalecer las empresas, valorar las tradiciones y permitir que las nuevas generaciones encuentren su propio espacio dentro de ellas.
El encuentro permitió reconocer que el relevo generacional no representa únicamente un desafío para las familias empresarias, sino también una oportunidad para reflexionar sobre el futuro de una actividad que forma parte de nuestra historia e identidad.
"El legado se recibe del pasado, se construye en el presente y se transmite hacia el futuro".
Asociación Pisco y Tacos
Cesibell Sánchez Pacheco – Directora
Germán Salazar Ocampo – Subdirector





