R-CIRCULA crea un marcado reversible para botellas reutilizables que desaparece en el lavado industrial
El sistema permite mantener la trazabilidad del lote en vino sin dejar códigos permanentes sobre el vidrio
martes 27 de octubre de 2026

R-CIRCULA ha desarrollado un sistema de marcado reversible para botellas de vidrio reutilizables con el que busca resolver uno de los problemas técnicos más habituales en la reutilización de envases: mantener la trazabilidad de cada llenado sin que los códigos de lote queden fijados de forma permanente en el vidrio.
La iniciativa se ha centrado en las botellas del sector vitivinícola, donde cada nuevo rellenado debe vincularse a un número de lote distinto. Cuando ese marcado no se puede borrar, los códigos antiguos se van acumulando ciclo tras ciclo y eso complica que la botella vuelva al circuito en condiciones adecuadas. El proyecto plantea una alternativa que permita leer la información durante la venta y el consumo, pero que desaparezca después en el lavado industrial.
Según informa R-CIRCULA, las pruebas compararon distintas formulaciones hasta dar con una opción que ofreciera un equilibrio entre legibilidad y eliminación posterior. La tinta amarilla de alta pigmentación 1088 fue la que obtuvo la mejor evaluación conjunta. El marcado siguió siendo legible después del transporte y también en situaciones de frío, humedad y condensación, tres factores habituales en la cadena de distribución de bebidas.
La comprobación de la fase de lavado corrió a cargo de POTS, una empresa especializada en la recogida, higienización y retorno de envases. Sus ensayos confirmaron, de acuerdo con los datos del proyecto, que el marcado se elimina por completo durante el lavado industrial. Ese punto era uno de los más sensibles, porque la reutilización solo resulta útil si la botella puede volver limpia y sin restos de identificaciones anteriores.
A partir de esos resultados, R-CIRCULA ha elaborado una guía con 12 buenas prácticas para las empresas que quieran evaluar o implantar sistemas de marcado reversible. El contenido fija qué aspectos deben verificarse antes de aplicar esta tecnología: el contraste y la legibilidad del código, la adherencia de la tinta, su resistencia durante el uso real, la eliminación en el lavado, la compatibilidad con distintos tipos de envase y su integración en los equipos y procesos de producción.
El proyecto también ha preparado una ficha de modelo transferible pensada para analizar si esta solución puede adaptarse a otros sectores y a otros envases reutilizables. Esa herramienta tiene en cuenta el material y el tipo de recipiente, las exigencias de trazabilidad, las condiciones de uso y de lavado, la tecnología de marcado y su viabilidad operativa y económica.
Aunque el trabajo se ha desarrollado con botellas de vidrio para vino, R-CIRCULA considera que los resultados pueden servir de referencia para la alimentación, otras ramas de bebidas, la cosmética, los productos de limpieza doméstica y la restauración. En todos esos casos, la reutilización de envases obliga a conservar información del producto durante un tiempo limitado y a eliminarla después sin dañar el soporte.
Para bodegas y otras empresas de bebidas, una solución de este tipo puede ayudar a reducir una barrera técnica en los sistemas de envase circular. Si el marcado acompaña al producto durante su vida comercial y desaparece al entrar en el proceso de lavado, se abre la puerta a que más botellas regresen al circuito con garantías de trazabilidad, algo que también podría ser útil en cervezas, licores u otras bebidas que trabajen con vidrio reutilizable.
Las conclusiones del proyecto apuntan, en todo caso, a que la reutilización no depende solo de usar una tinta que pueda borrarse. R-CIRCULA señala que el resultado final exige coordinar el sistema de marcado con el diseño del envase, los procesos productivos y las operaciones de lavado. Esa combinación, y no un único elemento aislado, es la que determina si la botella puede volver a usarse de forma ordenada dentro del circuito industrial.