Alemania prohíbe beber alcohol en las 5.700 estaciones de Deutsche Bahn
La norma excluye bares y restaurantes dentro de los recintos ferroviarios
jueves 15 de octubre de 2026

Alemania aplica desde este jueves, 15 de octubre, una prohibición de consumo de alcohol en todas las estaciones de Deutsche Bahn. La norma se extiende a unas 5.700 estaciones del país y veta beber en los vestíbulos y en los andenes. La excepción se mantiene para los locales de hostelería dentro de las estaciones, donde sí se podrá seguir sirviendo alcohol.
La empresa ferroviaria llevaba meses probando la medida en cerca de 40 estaciones, entre ellas las de Colonia, Múnich y Hamburgo. En Colonia, por ejemplo, la prohibición estaba en vigor desde comienzos de abril y se recordaba por megafonía cada media hora. Tras esa fase, Deutsche Bahn ha decidido llevarla al conjunto de su red con el argumento de mejorar la convivencia y reducir incidentes.
Anja Bröker, portavoz de Deutsche Bahn, afirma que en las estaciones donde ya se había implantado la medida se ha registrado menos conflictividad y menos basura. La compañía añade que tanto viajeros como empleados transmiten una sensación de mayor comodidad durante la estancia en estos espacios.
Deutsche Bahn asegura además que el respaldo entre los usuarios es amplio. Según una encuesta citada por la empresa, el 80% de los viajeros apoya la prohibición de beber alcohol en las estaciones. Entre los pasajeros consultados en Colonia por la televisión pública alemana hay opiniones favorables, sobre todo por la posibilidad de rebajar la presencia de personas ebrias en zonas de paso y por la expectativa de un ambiente más tranquilo en las franjas de tarde y noche.
También hay reservas. Algunos viajeros consideran comprensible la decisión, pero creen que limita a personas que consumen alcohol sin causar incidentes. A esa duda se suma otra cuestión que varios usuarios mencionan: la aplicación práctica de la norma. La prohibición obliga a intervenir cuando se incumpla, y eso abre la cuestión de quién actúa y con qué criterio en espacios con mucho tránsito.
La misión de estaciones de Múnich, que trabaja con personas vulnerables en el entorno ferroviario, apoya la medida de forma general, pero teme un efecto de desplazamiento. Su organización cree que parte de los problemas puede salir de las estaciones y trasladarse a las calles próximas si no hay una coordinación con los municipios. Mirko Schwärzel, director gerente de la asociación federal de las misiones de estación, pide por ello planes conjuntos entre Deutsche Bahn y las ciudades.
Schwärzel reclama además que la norma se aplique sin discriminación. A su juicio, las mismas reglas deben valer para todos los usuarios, desde grupos de ocio o aficionados al fútbol hasta personas sin vivienda. Esa parte de la aplicación, sostiene, exige una actuación cuidadosa por parte de los equipos de seguridad de la empresa.
Para el sector de bebidas, la decisión recorta una ocasión de consumo con alcance nacional en un punto de venta muy concreto: las compras para llevar dentro de las estaciones. El efecto no será igual en todos los negocios, porque la hostelería queda fuera de la prohibición, pero sí puede afectar a quioscos, supermercados y otros comercios que venden cerveza, vino o destilados para consumo inmediato fuera del local.
Ese impacto ya empieza a notarse en algunos casos. Christof Bernhäuser, de SSP, grupo que opera tiendas en más de 50 estaciones alemanas, explica que en los lugares donde la restricción ya estaba en marcha han visto en algunos establecimientos descensos de facturación en la venta minorista de alcohol para llevar. SSP gestiona panaderías, bares, supermercados y quioscos, y considera que la medida tiene efecto comercial en ciertos puntos, aunque sitúa la seguridad de empleados y clientes por delante de esa pérdida.
El sistema de sanciones previsto por Deutsche Bahn pasa primero por ordenar a la persona que abandone la estación cuando incumpla la norma. Si reincide, la empresa puede imponer una prohibición de acceso. La aplicación queda así vinculada a la vigilancia diaria en estaciones que, por su tamaño y volumen de viajeros, presentan situaciones muy distintas entre sí.
La nueva regulación no se traslada de forma automática a los trenes. En los servicios regionales, las reglas sobre consumo de alcohol cambian según la zona y el operador. En los trenes de larga distancia, en cambio, beber alcohol sigue permitido con carácter general. La diferencia deja una situación en la que un viajero puede no poder beber en el andén, pero sí hacerlo una vez a bordo, según el tipo de servicio que utilice.