Australia se moviliza para salvar la histórica cervecería Boag’s del cierre

El sindicato exige a Lion que venda la planta y la marca si renuncia a producir en Launceston

Miércoles 24 de Junio de 2026

El sindicato United Workers Union ha lanzado una petición en internet para intentar frenar el cierre de la cervecería Boag’s de Launceston, en Tasmania, y reclama a su propietario, Lion Australia, que venda la planta y la marca si no quiere seguir produciendo allí. La empresa comunicó a comienzos de junio su intención de cesar la producción en noviembre.

La fábrica abrió en 1881 y emplea a unas 40 personas, según el sindicato. Boag’s es además uno de los centros cerveceros con actividad continuada más antiguos de Australia. La campaña incluye una carta al primer ministro de Tasmania, Jeremy Rockliff, para pedir su intervención.

Ben Dudman, representante del United Workers Union, sostiene que la planta debe pasar a un nuevo dueño en lugar de cerrar. A su juicio, el efecto no se limita a los puestos de trabajo directos, sino que alcanza al turismo, la hostelería y la economía del norte de Tasmania. Amy Brumby, también del sindicato, afirma que la marca forma parte de la historia local y advierte de que producir Boag’s fuera de Tasmania dañaría su valor comercial.

Lion justifica el cierre por la caída prolongada del mercado nacional de cerveza y por el aumento de los costes. La compañía señaló este mes que la fábrica funciona en torno al 20% de su capacidad y que esa situación, unida a la inflación de gastos, hace inviable la instalación. Preguntada por una posible venta a otro productor, la empresa respondió que ha buscado todas las vías posibles para hacer viable la actividad y que sigue abierta a conversaciones sobre el futuro del recinto.

La compañía añade que mantendrá abierto el Boag’s Brewhouse como sede de la marca en Launceston y que seguirá apoyando tanto a Boag’s como a la comunidad de Tasmania. No ha anunciado un cambio en su plan de cierre de la producción.

La diputada laborista por Bass Janie Finlay se sumó este martes, 23 de junio, a los trabajadores concentrados en las instalaciones y sostuvo que parte de los problemas operativos citados por Lion, entre ellos los relacionados con energía y agua, deberían haberse abordado desde las empresas públicas del estado. Finlay afirmó que Tasmania no puede seguir perdiendo empleo e inversión mientras el Gobierno regional permanece al margen.

Rockliff respondió que Lion ya ha dejado clara su posición y situó el futuro inmediato en el aprovechamiento del recinto. El jefe del Ejecutivo tasmano recordó que Boag’s recibió 1 millón de dólares australianos en 2023 para mantener abierto su centro de visitantes y que esa cantidad será devuelta tras el anuncio del cierre. Según dijo, ese dinero podría dirigirse ahora a nuevas oportunidades de desarrollo. También abrió la puerta a conversaciones para intentar que el edificio y la cervecería sigan en manos tasmanas.

El caso refleja una presión más amplia sobre el negocio cervecero: plantas históricas con menor uso industrial, consumo más débil y gastos operativos más altos. Si se confirma el cierre en noviembre, Boag’s se convertirá en otro ejemplo de cómo esos factores pueden empujar a los grandes grupos a concentrar producción fuera de sus enclaves tradicionales, con efecto sobre empleo, marca local y actividad ligada al sector de bebidas.