Viernes 28 de Agosto de 2026
Este viernes, 28 de agosto, la Fondazione Qualivita informa de que la vendimia italiana se ha adelantado hasta situar la campaña de 2026 como la más temprana del siglo. La entidad atribuye ese cambio a una combinación de lluvias invernales, calor primaveral, adelanto de la floración y varias olas de altas temperaturas durante el verano. El efecto ya se nota en el viñedo: algunas variedades tintas están listas antes de lo habitual y las blancas llegan con anticipación, lo que acorta el calendario y solapa fases de recolección que antes quedaban más separadas.
Ese adelanto se ha visto con claridad en Sicilia y en Oltrepò Pavese, donde los primeros racimos se recogieron ya a finales de julio. La anticipación, según la información recogida por Qualivita, fue de al menos dos semanas. La fundación añade que el anticiclón africano y El Niño han tenido un papel en la ola de calor que ha recorrido Italia durante todo el verano y que ha alterado el ritmo de maduración en distintas zonas vitícolas.
La aceleración de los tiempos obliga a los viticultores a trabajar con ventanas de recolección más estrechas. Cuando la maduración de uvas blancas y tintas se acerca en exceso, la organización del corte, el transporte y la recepción en bodega se vuelve más compleja. En la práctica, el sector se ve forzado a concentrar en pocos días decisiones que antes podía repartir durante más tiempo.
En Piamonte, uno de los casos más claros es el del Moscato. Tras la recogida de las bases para espumoso, a mediados de agosto comenzó la vendimia de esta variedad, la más importante por volumen en buena parte del viñedo piamontés. Son unas 10.000 hectáreas repartidas entre las provincias de Cuneo, Asti y Alessandria, de las que salen Asti Spumante y Moscato d’Asti DOP.
El presidente del Consorzio dell’Asti, Stefano Ricagno, resume así la situación: “Este año ningún productor se ha podido permitir el lujo de irse de vacaciones en agosto”. Ricagno atribuye el adelanto récord en la zona a las lluvias de invierno, al calor de primavera y a las sucesivas olas de temperaturas muy altas. A su juicio, esa cadena de factores adelantó la floración y empujó hacia delante todo el ciclo vegetativo.
El cambio de calendario ha tenido además efectos directos sobre los ingresos de parte de los productores. A mediados de agosto, muchas bodegas de vinificación todavía no habían abierto en la zona del Moscato, y varios viticultores se encontraron con uvas listas para entregar sin posibilidad de llevarlas de inmediato. Ricagno señala que esa situación dejó racimos quemados por el sol en la viña, con pérdida de peso y una caída importante de la renta.
Para el sector de las bebidas, este tipo de campañas puede tener consecuencias que van más allá del campo. Si la uva entra en bodega en un periodo más corto y bajo temperaturas altas, aumenta la presión sobre la planificación de la vendimia, la capacidad de recepción y la elaboración de espumosos, blancos y tintos. Cuando además se reduce el peso de la uva por el calor, el margen del productor puede resentirse en una fase en la que unos días de diferencia cambian el volumen disponible y la gestión de toda la cosecha.