Jueves 27 de Agosto de 2026
Vittorio Frescobaldi murió en Florencia este miércoles, 26 de agosto, a los 97 años. Miembro de la trigésima primera generación de una de las familias vinícolas más antiguas de Italia, pasó gran parte de su vida al frente de Marchesi de’ Frescobaldi y tuvo un papel central en la modernización del vino toscano durante la segunda mitad del siglo XX.
Nacido en Florencia en 1928, Frescobaldi se formó en ciencias agrarias y empezó a trabajar junto a su padre, Lamberto. Tras la muerte de este en 1959, asumió responsabilidades sobre las propiedades agrícolas de la familia. Más tarde presidió la empresa entre 1980 y 2007. En los últimos años, el primer plano ejecutivo había quedado en manos de su hijo Lamberto Frescobaldi, presidente de la compañía desde 2013.
Su trayectoria quedó ligada a un periodo de cambio para la viticultura de Toscana. Marchesi de’ Frescobaldi sostiene que, bajo su dirección, la empresa apostó por vinos de mayor calidad en las décadas de 1960 y 1970, cuando los vinos toscanos arrastraban problemas de imagen en muchos mercados. En ese mismo periodo, la gestión de las fincas pasó del sistema tradicional de aparcería a un modelo con trabajadores asalariados, una modificación que la empresa vincula a una organización más eficiente del viñedo.
También introdujo cambios de fondo en el cultivo en Chianti. En una época en la que era habitual mezclar uvas tintas y blancas y plantar distintas variedades en la misma parcela, optó por separar cada variedad en bloques distintos. La decisión causó rechazo entre parte del sector regulador, pero permitió vendimiar cada uva cuando alcanzaba su punto de maduración.
La expansión comercial de la casa Frescobaldi también tomó velocidad con Vittorio y sus hermanos Ferdinando y Leonardo. Durante los años setenta trabajaron en la apertura de mercados exteriores y levantaron una red de distribución fuera de Italia. Lamberto Frescobaldi recordó en una entrevista que en aquellos primeros envíos a Canadá era necesario escribir en grande en las cajas “Do Not Store Outside”, porque el vino se congelaba y las botellas se rompían. Ese periodo, añadió, sirvió para reunir información y conocimiento práctico sobre la exportación.
Entre las decisiones empresariales más conocidas de Vittorio Frescobaldi figura la entrada en Montalcino con la compra de Castelgiocondo en 1989. A mediados de los noventa llegó otro paso que marcó el rumbo de la familia: la alianza con Robert Mondavi. A finales de 1995, ambas familias pusieron en marcha Luce delle Vite en Montalcino, una operación que unió la tradición toscana de Frescobaldi con la proyección exterior del productor californiano.
La relación con Mondavi continuó en 2002, cuando Frescobaldi se asoció de nuevo con la familia estadounidense para comprar la participación de Lodovico Antinori en Ornellaia, en Bolgheri. Más tarde, Marchesi de’ Frescobaldi adquirió la parte de Mondavi y pasó a controlar por completo esa bodega, a la que están ligados también los viñedos de Masseto. Con esas operaciones, la familia reforzó su presencia en dos de las zonas más cotizadas del vino italiano.
La compañía siguió ampliando su mapa en los años posteriores con la entrada en Friuli a través de Attems, la compra de Tenuta Perano en Chianti Classico y de Tenuta Calimaia en Montepulciano, así como con acuerdos y adquisiciones fuera de Toscana. En 2023 incorporó Domaine Roy, en el valle de Willamette, en Oregón. Ese recorrido empresarial suele citarse dentro del sector como una continuación de la línea marcada por Vittorio Frescobaldi durante décadas.
Su papel no se limitó a la empresa familiar. En 1977 fue nombrado Cavaliere del Lavoro por su labor en la agricultura italiana. Entre 1986 y 1990 ocupó la vicepresidencia de Confagricoltura. Federico Bricolo, presidente de Veronafiere, afirmó además que Frescobaldi estuvo vinculado a Vinitaly desde su primera edición y colaboró en el crecimiento de la feria de Verona.
La muerte de Frescobaldi ha provocado reacciones entre productores, instituciones y organizaciones del sector. Piero Antinori señaló que su desaparición supone “una gran pérdida no solo para su familia, sino para el sector en general” y recordó que su propio padre le hablaba de Vittorio como un ejemplo por “la pasión y el amor por la tierra, el sentido del equilibrio y una sabiduría única”. Antinori añadió que los productores de su generación le deben mucho.
El ministro de Agricultura de Italia, Francesco Lollobrigida, afirmó que el país pierde a una persona que ayudó a llevar al exterior el nombre de la agricultura y del vino italianos. Massimiliano Giansanti, presidente de Confagricoltura, expresó sus condolencias a la familia y señaló que su ausencia se dejará notar en el sector. También el presidente de la región de Toscana, Eugenio Giani, y el presidente de la Cámara de Diputados, Lorenzo Fontana, trasladaron mensajes de pésame.
Le sobreviven su esposa, Bona, y sus hijos Fiametta, Angelica, Lamberto y Diana.