Martes 25 de Agosto de 2026
El registro japonés UMIN Clinical Trials Registry incluye un ensayo en adultos japoneses que analizará si la toma única, antes de beber, de alimentos con Salacia reticulata o con polvo de extracto de bacterias acéticas puede favorecer el metabolismo del alcohol tras la ingesta. El estudio se dirige a personas de 20 a 64 años con experiencia habitual de consumo y capaces de beber 180 mL de sake sin problema, aunque con sensación de embriaguez.
La intervención prevista es concreta. Cada participante tomará una sola vez tres comprimidos del alimento de prueba con 150 mL de agua. Diez minutos después, deberá ingerir 180 mL de sake japonés con 15% de alcohol en un plazo de 10 minutos. El ensayo trabajará con tres productos identificados como A, B y C.
La evaluación se centrará en varios momentos después de la carga de alcohol. El registro señala mediciones de etanol en aire espirado antes de la toma y a los 30, 60 y 90 minutos. En esas mismas franjas se harán pruebas de desempeño y cuestionarios sobre el estado del participante. El seguimiento incluirá además una revisión al día siguiente y un cuestionario de sueño OSA, versión MA, cumplimentado antes de la intervención o al día siguiente.
Los criterios de inclusión también limitan el perfil de los voluntarios. Solo podrán entrar personas que hayan recibido una explicación suficiente sobre el estudio, que comprendan su contenido, que tengan capacidad para consentir y que acepten participar por voluntad propia. Además, deberán tener experiencia diaria de consumo de alcohol y poder beber la cantidad fijada de sake sin incidencias.
La selección excluirá a quienes padezcan enfermedades crónicas en tratamiento o tengan antecedentes de patologías graves, a las personas diagnosticadas de diabetes y a quienes tomen de forma habitual medicamentos o alimentos con alegaciones de salud que puedan alterar el metabolismo del alcohol o la calidad del sueño. Tampoco se admitirán personas con riesgo de alergia a los productos de prueba.
Quedarán fuera, además, los grandes consumidores de alcohol. El umbral fijado por el registro es de 60 g o más de alcohol al día, una cantidad equivalente a unos 1.500 mL de cerveza, 540 mL de vino, 330 mL de sake o 180 mL de whisky doble. También se excluirá a quienes consuman habitualmente cantidades elevadas de los propios alimentos ensayados.
El ensayo no aceptará a personas que hayan participado en otros estudios clínicos durante el mes previo al consentimiento o que tengan previsto hacerlo después. Tampoco podrán entrar mujeres en periodo de lactancia, embarazadas o con intención o deseo de embarazo durante el estudio. El investigador principal podrá apartar, además, a quienes considere no aptos a partir del cuestionario de antecedentes o de la valoración clínica general.
La sede que figura en el registro está en Toyoake, en la prefectura de Aichi, Japón. Por ahora, la información disponible describe el diseño del trabajo y los criterios de selección, sin datos públicos sobre resultados. Aun así, el ensayo puede tener interés para el sector de bebidas, porque una eventual confirmación de que estos ingredientes favorecen el metabolismo del alcohol tras una ingesta puntual podría influir en futuros desarrollos de alimentos o complementos vinculados al consumo de cerveza, vino o destilados, así como en mensajes de prevención y consumo responsable.