Corpinnat refuerza la vendimia con tres auditorías anuales desde la viña hasta la bodega

Bureau Veritas verifica origen, cultivo ecológico, prensado y contratos de compra de uva en las 23 bodegas

Miércoles 19 de Agosto de 2026

Las 23 bodegas adscritas a Corpinnat pasan por un mínimo de tres auditorías al año y la vendimia es uno de los momentos en los que el control se intensifica. La marca colectiva ha explicado este miércoles, 19 de agosto, que las inspecciones se realizan tanto en la viña como en la bodega para comprobar que se cumple su reglamento. La certificación corre a cargo de Bureau Veritas.

En la viña, la revisión se centra en el origen y en las condiciones de la uva. Corpinnat exige que la vendimia sea manual y que la uva proceda del corazón del Penedès, el territorio delimitado por la marca. También debe corresponder a alguna de las variedades autorizadas y las parcelas tienen que estar inscritas en el Registro Vitícola de Cataluña y en el registro del Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica, ya que toda la uva destinada a elaborar Corpinnat debe ser ecológica.

El reglamento de la entidad fija además que cada bodega mantenga una vinculación estable con la viña. Esa relación puede acreditarse porque la bodega sea propietaria de las parcelas o mediante un acuerdo de compra de uva con una duración mínima de tres años. Durante la inspección, el auditor comprueba también que no se supere el rendimiento máximo por hectárea y revisa parámetros como el grado alcohólico potencial de la uva, el pH o la acidez. A ello se añade la revisión de las condiciones en las que la uva es transportada hasta la bodega.

La segunda inspección propia de la vendimia se realiza ya en la bodega. Allí se controla la entrada de la uva y el proceso de prensado, además de otros parámetros previstos en el reglamento. Para esta campaña, Corpinnat ha fijado un rendimiento máximo de prensado de 64,4 litros de vino por cada 100 kilos de uva. En esa fase también se verifica el grado alcohólico y el resto de requisitos técnicos exigidos por la marca.

El sistema de control no se limita a la uva que acabará convertida en Corpinnat. Según explica la entidad, las bodegas están sometidas a una auditoría integral que alcanza a sus sedes sociales y al conjunto de su actividad. Eso significa que la inspección abarca toda la uva que entra en la bodega, con el objetivo de aplicar los mismos estándares de calidad y trazabilidad al conjunto de la materia prima que manejan los elaboradores adscritos.

La campaña incluye también un control específico sobre el precio pagado a los viticultores proveedores. Corpinnat ha fijado un mínimo de 0,943 euros por kilo para la uva adquirida a terceros cuando se trate de variedades históricas como Macabeo, Parellada, Xarel·lo, Garnacha Negra, Monastrell, Sumoll y Xarel·lo Vermell. Ese mismo mínimo se aplica a Malvasía de Sitges, Trepat y a las variedades internacionales Chardonnay y Pinot Noir.

La entidad añade que Chardonnay y Pinot Noir dejarán de estar admitidas a partir de la vendimia de 2034. En el caso del resto de variedades de uva, que las bodegas solo pueden emplear para sus vinos tranquilos, el reglamento fija un precio mínimo de 0,82 euros por kilo. Por ese motivo, durante la auditoría anual se revisa que todos los contratos de compra de uva respeten los importes mínimos establecidos.

Corpinnat ha endurecido además el acceso de nuevos elaboradores a la marca. Desde este año, cualquier bodega que produzca vinos espumosos en el corazón del Penedès y quiera incorporarse debe obtener primero un informe de idoneidad elaborado por la gerencia de la entidad. Ese informe mantiene el anonimato del aspirante y se eleva a la junta directiva. Solo después de recibir su visto bueno se pone en marcha el proceso de auditoría.

En esa fase, Bureau Veritas realiza los controles necesarios para certificar que la bodega aspirante cumple los compromisos recogidos en el reglamento. Entre las condiciones exigidas figura la obligación de demostrar que durante un mínimo de tres años ha elaborado vinos espumosos conforme a los criterios de Corpinnat. La revisión se completa con auditorías sensoriales y catas de vinos base gestionadas por VITEC.

Según indican las entidades implicadas, ese examen busca comprobar tanto los requisitos técnicos como los estándares de calidad exigidos para entrar en la marca. El acceso definitivo no llega hasta tres años después del inicio del procedimiento y queda sujeto a que se hayan cumplido todas las condiciones. La autorización final corresponde a la asamblea de bodegas y es en ese momento cuando se hace público el nombre del aspirante.