El Crémant de Bourgogne bate récords de exportación y se consolida como motor económico regional

Miércoles 04 de Marzo de 2026

La denominación alcanza el 51% de ventas internacionales y representa ya el 15% de la producción total en Borgoña

El Crémant de Bourgogne ha consolidado su crecimiento y su peso en la economía vitivinícola de la región, según un comunicado publicado en marzo de 2026 por la Unión de Productores y Elaboradores de Crémant de Bourgogne. La añada 2025 se sitúa entre las más importantes para esta denominación de vinos espumosos, que sigue ganando presencia tanto en el sector regional como en los mercados internacionales.

En 2025, la producción alcanzó los 231.000 hectolitros, una cifra que solo ha sido superada por el récord registrado en 2023. Este volumen se explica por el aumento progresivo de las superficies dedicadas al Crémant de Bourgogne, que ya suman cerca de 4.000 hectáreas en el viñedo borgoñón. Este crecimiento refleja también un cambio en las tendencias de consumo, con un interés cada vez mayor por los vinos espumosos. Actualmente, el Crémant de Bourgogne representa el 15% del total de vinos producidos en Borgoña, frente al 13% registrado dos años antes. Esta evolución le sitúa como la tercera denominación de Borgoña por volumen, lo que indica que ha dejado de ser una producción secundaria para convertirse en un pilar económico para la región.

Las ventas han experimentado un avance notable a pesar del entorno internacional complicado para los vinos espumosos. En 2025, los volúmenes comercializados aumentaron un 9%. Por primera vez en la historia de la denominación, más de la mitad de la producción se destinó a la exportación: el 51% del total se vendió fuera de Francia, lo que supone un incremento del 14% respecto a 2024. En los últimos diez años, el Crémant de Bourgogne ha contribuido al 20% del crecimiento de las exportaciones francesas de vinos espumosos con denominación de origen fuera del Champagne.

Los mercados exteriores son cada vez más variados. Estados Unidos y Canadá figuran entre los principales destinos tanto en volumen como en valor, a pesar del momento económico internacional incierto. Los países escandinavos —Suecia, Noruega y Dinamarca— también representan un mercado estratégico donde el Crémant de Bourgogne es el vino borgoñón más vendido. El Reino Unido ha experimentado una recuperación importante, con más de un millón de botellas vendidas y subidas del 27% en volumen y del 29% en valor. Italia ha entrado por primera vez entre los cinco principales mercados exteriores, con avances notables en segmentos de mayor valor añadido. Solo Países Bajos y Japón han registrado ligeros descensos debido a factores coyunturales identificados por el sector.

En el mercado francés, el Crémant de Bourgogne mantiene una posición sólida. La gran distribución representa el 28% del volumen total vendido en Francia, lo que equivale a unos seis millones de botellas y un aumento del 1,4% en las compras. El precio medio ronda los ocho euros por botella, aproximadamente un euro más que sus principales competidores directos. Esta diferencia permite al producto distinguirse en los lineales y mantener una imagen asociada a calidad accesible.

La oferta dentro de la denominación se ha diversificado considerablemente. El Crémant de Bourgogne abarca desde opciones para aperitivos hasta maridajes gastronómicos, pasando por cuvées millesimadas, blancos de blancos, blancos de noirs, rosados y cuvées especiales o parcelarias. Esta segmentación refuerza la identidad propia del producto y su capacidad para responder a diferentes expectativas del consumidor.

A pesar de las dificultades climáticas sufridas en los últimos años, el sector considera que la situación actual es equilibrada. Los niveles de existencias permiten atender la demanda sin tensiones relevantes. La estrategia futura se basa en un crecimiento controlado apoyado por varios factores: mayor reconocimiento público, prestigio del saber hacer borgoñón en vinos espumosos, controles rigurosos y coherencia cualitativa.

El año 2025 también fue especial para la denominación porque celebró su cincuenta aniversario. Este acontecimiento sirvió para recordar la historia y tradición local en la elaboración de vinos espumosos. Actualmente está pendiente una modificación del pliego normativo ante el INAO para permitir la inscripción oficial de lieux-dits y referencias parcelarias en determinadas cuvées. Esta medida busca reconocer una práctica histórica en Borgoña donde la expresión parcelaria es central desde el siglo XIX.

Con estos avances y una proyección internacional cada vez mayor, la AOC Crémant de Bourgogne reafirma su objetivo: consolidarse como una referencia principal entre los vinos espumosos franceses sin perder su vínculo con la tradición y el saber hacer local.

Tendencias