Martes 03 de Marzo de 2026
El sector del vino en California atraviesa un periodo complicado. Tras un año 2025 marcado por dificultades para la industria vinícola internacional, se esperaba que el 2026 trajera cierta recuperación. Sin embargo, en menos de dos meses, cuatro de las principales empresas del sector en Estados Unidos han anunciado cierres y recortes de plantilla.
Constellation Brands fue la primera en tomar medidas este año, con el despido de más de 200 empleados en la bodega Mission Bell Winery, situada en Madera. Poco después, Boisset Collection cerró dos salas de degustación en Napa Valley. Foley Family Wine & Spirits también ha reducido su actividad, cerrando a principios de febrero la histórica bodega Chalone, ubicada en la Central Coast. Gallo, la mayor empresa vinícola del país, ha comunicado el cierre de varias instalaciones y la supresión de 93 puestos de trabajo.
El último caso conocido afecta a Jackson Family Wines, sexta mayor compañía vinícola estadounidense y propietaria en Italia de la Tenuta di Arceno en Chianti Classico y del sello Benvolio en Friuli. El pasado 12 de febrero, Jackson Family Wines cerró definitivamente su bodega Carneros Hills Winery, situada en la región vinícola de Carneros, Sonoma. Esta decisión ha supuesto el despido de 13 trabajadores. Según Sean Carroll, responsable de comunicación de la empresa, Carneros Hills se utilizaba como capacidad productiva adicional y no estaba vinculada a ninguna marca concreta. Carroll explicó al diario San Francisco Chronicle que la instalación estaba infrautilizada y que han decidido reorganizar sus operaciones.
Jackson Family Wines es conocida sobre todo por su marca Kendall-Jackson, uno de los Chardonnay más vendidos del país. La empresa produce seis millones de cajas al año y gestiona 40 marcas repartidas entre el hemisferio norte y sur. Más de 25 bodegas están localizadas en California.
Las causas principales que explican estos cierres y recortes son los cambios en el mercado, la evolución del consumo y el exceso de existencias. Gallo también ha señalado motivos similares para justificar sus recientes decisiones empresariales.
La situación no afecta solo a estas compañías. Trinchero Family Wine & Spirits, tercera mayor empresa vinícola estadounidense, ha puesto a la venta dos de sus viñedos más importantes. Treasury Wine Estates, séptima del país por volumen, ha suspendido el pago de dividendos tras reducir notablemente su actividad en Estados Unidos y registrar una caída del 17% en sus ingresos semestrales.
Un informe encargado por la California Association of Winegrape Growers indica que entre octubre de 2024 y agosto de 2025 se eliminaron más de 15.378 hectáreas de viñedos en California. Esto representa cerca del 7% del total cultivado en el estado, quedando unas 193.035 hectáreas aún en producción. El motivo principal es una producción superior a la demanda actual. Algunos expertos prevén que solo serán necesarios unos 166.000 hectáreas para cubrir las necesidades futuras del mercado.
Stuart Spencer, director ejecutivo de Lodi Wine Grape Commission, declaró recientemente al medio The Drinks Business que los viticultores californianos viven las peores condiciones comerciales que recuerdan. Según Spencer, algunos productores con décadas de experiencia aseguran no haber visto nunca una situación tan complicada para el sector vitivinícola californiano.