Lunes 02 de Marzo de 2026
El Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) ha mostrado este lunes, 2 de marzo, su apoyo a la decisión de la Comisión Europea de aplicar provisionalmente el Acuerdo de Asociación Interino entre la Unión Europea y Mercosur. Esta medida llega tras más de 25 años de negociaciones y supone un avance importante para el sector vitivinícola europeo, que busca mayor estabilidad en un momento de incertidumbre geopolítica. El acuerdo permitirá a los exportadores europeos contar con un marco comercial más previsible y facilitará la diversificación de mercados, especialmente en Sudamérica.
Dentro del bloque Mercosur, Brasil es el mercado con mayor potencial para los vinos europeos. Aunque existe una demanda sólida por parte de los consumidores brasileños, las empresas europeas han tenido que afrontar barreras arancelarias y no arancelarias que han limitado su acceso. La aplicación provisional del acuerdo traerá mejoras inmediatas para el sector, como la reducción progresiva de aranceles, una protección reforzada de las Indicaciones Geográficas y un entorno comercial más estable.
En 2025, las bodegas europeas pagaron más de 43 millones de euros en aranceles para vender sus productos en los países del Mercosur. Estos fondos podrían haberse destinado a inversiones o expansión comercial. El acuerdo elimina gradualmente estos gravámenes, lo que permitirá a las empresas ajustar sus estrategias de precios y competir en igualdad de condiciones con productores locales y regionales.
El análisis del comercio actual muestra que, aunque las exportaciones europeas de vino y vinos aromatizados alcanzaron los 239 millones de euros en 2024, esta cifra representa solo el 1,3% del total exportado fuera de la UE. El vino supone el 7% de las exportaciones agroalimentarias europeas al Mercosur, pero está lejos del aceite de oliva, que alcanza el 18%. Brasil concentra el 86% del valor exportado, seguido por Uruguay (8%), Paraguay (3%) y Argentina (3%). A pesar del crecimiento registrado en la última década, la presencia europea sigue siendo limitada debido a los altos aranceles: hasta un 35% en Argentina y un 18% en Brasil, Paraguay y Uruguay.
La eliminación progresiva de estos aranceles es vista como un factor clave para transformar la posición competitiva del vino europeo en Sudamérica. Las pequeñas y medianas empresas, que representan la mayoría del sector y están agrupadas bajo el CEEV, podrán acceder a segmentos de mercado antes inaccesibles por cuestiones de precio. Además, se espera que la supresión de barreras permita aumentar el volumen exportado y mejorar la presencia de marcas europeas en los puntos de venta.
Actualmente, Chile y Argentina dominan el mercado vitivinícola dentro del Mercosur con una cuota conjunta del 58%, mientras que la Unión Europea apenas alcanza el 1,3%. El acuerdo busca corregir este desequilibrio mediante igualdad de acceso al mercado. Modelos económicos prevén que las exportaciones agroalimentarias europeas podrían crecer cerca del 50%, siendo el vino uno de los principales beneficiados.
Otro aspecto relevante es la protección legal para las Indicaciones Geográficas europeas. El acuerdo garantiza que 145 denominaciones estarán protegidas en todos los países del Mercosur. Entre ellas figuran nombres reconocidos como Oporto, Champagne, Prosecco o Jerez. Además, se establece el reconocimiento mutuo de prácticas enológicas y se simplifican los procedimientos técnicos y administrativos para facilitar el comercio.
La armonización regulatoria también elimina obstáculos no arancelarios como diferencias en técnicas de elaboración o requisitos duplicados en análisis y certificación. Esto reduce costes administrativos y agiliza la entrada al mercado sudamericano.
El sector vitivinícola europeo emplea a tres millones de personas a tiempo completo y gestiona más de tres millones de hectáreas de viñedo. La diversificación hacia nuevos mercados es considerada fundamental para su estabilidad ante posibles tensiones comerciales internacionales. El acceso directo a una población potencial de 270 millones de consumidores —con Brasil como principal motor demográfico— refuerza esta estrategia.
El CEEV representa al 90% de las exportaciones vinícolas europeas y considera esencial la ratificación definitiva del acuerdo para asegurar la resiliencia futura del sector. La organización también subraya su compromiso con el consumo responsable a través del programa “Wine in Moderation”.
Con este nuevo marco comercial, las bodegas europeas podrán pasar de una posición centrada en productos exclusivos a una estrategia orientada al crecimiento sostenido. El objetivo es superar la cuota actual del 1,3% e incrementar significativamente el valor exportado al Mercosur. La Unión Europea mantiene su liderazgo mundial en vino con un saldo comercial positivo superior a los 15.800 millones de euros; este acuerdo se presenta como una herramienta clave para consolidar esa posición e impulsar el futuro del sector vitivinícola europeo.