Miércoles 11 de Febrero de 2026
Los vinos con Denominación de Origen Protegida (DOP) mantienen su posición como el principal motor de las exportaciones de vino tranquilo embotellado de la Unión Europea, aunque han registrado una caída más acusada que otras categorías en los últimos años. Así lo reflejan los datos oficiales analizados por Del Rey AWM, que muestran que, pese a las diferencias entre países productores, los vinos DOP representan el 71,9% del valor total de las exportaciones de vino tranquilo embotellado desde la UE.
El análisis abarca el periodo comprendido entre febrero de 2022 y octubre de 2025. Durante estos casi tres años, todas las categorías de vino han sufrido descensos en volumen exportado, pero solo los vinos varietales —aquellos que indican variedad de uva y año de cosecha— han conseguido aumentar su facturación. En cambio, los vinos DOP no solo lideran en cuota total, sino también en la magnitud del descenso tanto en volumen como en valor.
En términos generales, el vino tranquilo embotellado supone el 60% del valor total generado por las exportaciones vinícolas de la UE. Los espumosos ocupan el segundo lugar con un 29%. Otras categorías como los vinos generosos, semiespumosos, bag-in-box y granel tienen un peso mucho menor. Si se analiza el volumen en lugar del valor, los vinos a granel alcanzan el 27% del total exportado, mientras que los espumosos bajan al 16%. El vino tranquilo embotellado representa el 48% del volumen total exportado por la UE.
Dentro del segmento de vino tranquilo embotellado, los vinos con Indicación Geográfica Protegida (IGP) también tienen un papel relevante: en los doce meses previos a octubre de 2025 supusieron el 17,2% del valor exportado. El resto corresponde a vinos varietales y a aquellos sin indicación de calidad.
En cuanto a la evolución reciente, desde febrero de 2022 se observa una tendencia descendente más marcada en volumen que en valor. Las exportaciones totales de vino tranquilo embotellado cayeron un 2,8% en valor entre febrero de 2022 y octubre de 2025, lo que equivale a una pérdida de 460 millones de euros (de 16.152 millones a 15.692 millones). Sin embargo, el descenso en volumen fue mucho mayor: un 16,2%, lo que supone casi seis millones de hectolitros menos (de 37,78 millones a 31,81 millones).
El impacto ha sido especialmente fuerte para los vinos DOP. De la caída total en valor registrada por el vino tranquilo embotellado durante este periodo (460 millones), 424 millones corresponden a vinos DOP. Los IGP perdieron 71 millones y los vinos sin indicación apenas bajaron en torno a 16 millones. Por su parte, los varietales aumentaron su facturación en 51,7 millones.
En términos relativos, la reducción para los DOP fue del 3,7%, para los IGP del 2,6% y para los vinos sin indicación del 1,7%. Los varietales crecieron un 6,5%. En volumen, la caída fue aún más pronunciada: los DOP perdieron un 17,5% (3,3 millones de hectolitros), los IGP un 11,7% (1,1 millones), y los varietales un 9,9% (0,3 millones). Los vinos sin indicación sufrieron la mayor bajada relativa: un 23,4%, equivalente a 1,2 millones de hectolitros.
La única categoría que logró crecer en valor fue la de varietales. Este segmento fue reconocido oficialmente por la UE en 2008 y sigue siendo pequeño dentro del conjunto del mercado europeo. Su crecimiento porcentual es relevante pero su aportación monetaria sigue siendo limitada frente al peso global del sector.
El reparto interno también ha cambiado ligeramente: desde febrero de 2022 hasta octubre de 2025 la cuota global en valor de los DOP cayó seis décimas; la cuota de varietales subió medio punto; y en volumen los DOP perdieron nueve décimas mientras que IGP y varietales ganaron algo más.
El comportamiento negativo generalizado se explica por varios factores. Tras una recuperación importante tras la pandemia durante el año 2021, las exportaciones volvieron a caer desde principios de 2022. La inflación elevada durante ese periodo permitió mantener ingresos pese al descenso físico inicial; sin embargo, cuando las ventas siguieron bajando en volumen durante más tiempo acabó reflejándose también en menores ingresos.
A pesar del retroceso registrado por el vino tranquilo embotellado —que explica seis millones del total de casi nueve millones de hectolitros perdidos por las exportaciones vinícolas europeas— el aumento experimentado por los espumosos (+581 millones) permitió compensar parte del descenso global y cerrar el periodo con un incremento neto del valor total exportado (+7,1%).
La estrategia tradicional europea ha priorizado históricamente la promoción y protección legal y económica de los vinos DOP como símbolo de calidad y patrimonio regional. Sin embargo, estos resultados recientes abren interrogantes sobre la eficacia futura de este enfoque exclusivo ante mercados cada vez más diversificados tanto en hábitos como en preferencias y precios. La evolución apunta hacia una mayor diversificación dentro del sector vinícola europeo para adaptarse mejor a las tendencias cambiantes y ampliar las oportunidades comerciales internacionales.