Siete nuevas variedades de uva prometen reducir hasta un 90% el uso de fungicidas en los viñedos europeos

Jueves 05 de Febrero de 2026

Desarrolladas en Suiza y Francia, estas uvas resistentes buscan una viticultura más sostenible y adaptada a los retos ambientales

Agroscope, el instituto suizo de investigación agrícola, ha anunciado este jueves, 29 de enero, la homologación de siete nuevos tipos de uva resistentes a las principales enfermedades fúngicas de la vid. La presentación tuvo lugar en Martigny, Suiza, durante la feria Agrovina. Los nuevos nombres son Florisia, Elaris, Orellis, Damona, Valpesia, Dioniso y Taranis. Cuatro de ellos son variedades blancas y tres son tintas.

Estos nuevos tipos de uva han sido desarrollados tras más de quince años de trabajo conjunto entre Agroscope y el INRAE, el instituto francés equivalente. El objetivo principal ha sido obtener variedades que soporten mejor el mildiú y el oídio, dos enfermedades que afectan gravemente a los viñedos europeos. Para lograrlo, los investigadores han utilizado una técnica conocida como “pyramidado de genes”, que consiste en combinar al menos dos genes de resistencia en cada variedad. De esta forma se consigue una protección más estable y duradera frente a los patógenos.

Las pruebas realizadas en viñedos de Suiza y Francia han mostrado que estas nuevas variedades pueden reducir entre un 80% y un 90% la necesidad de tratamientos fitosanitarios contra hongos. Aun así, los expertos recomiendan aplicar uno o dos tratamientos al año para evitar la pérdida de resistencia y controlar otras enfermedades secundarias. Esta reducción en el uso de productos químicos supone un avance hacia una viticultura más respetuosa con el medio ambiente.

Los nuevos tipos de uva también presentan baja sensibilidad al blackrot y al botrytis, otras enfermedades que afectan a la vid. Los genes responsables de la resistencia provienen de especies americanas como Vitis rupestris, Vitis aestivalis y Vitis rotundifolia, así como asiáticas como Vitis amurensis. El proceso ha incluido cruces entre variedades seleccionadas por sus cualidades enológicas y su resistencia natural.

El desarrollo ha requerido una selección rigurosa desde 2009. De miles de semillas plantadas solo se han conservado los ejemplares más prometedores. Este método ya permitió a Agroscope crear otras variedades resistentes conocidas en Suiza, como Divico.

La próxima fase será la multiplicación de estas nuevas variedades por parte de los viveristas. Se prevé que los primeros plantones estén disponibles para los viticultores en 2029. Hasta entonces no será posible probar los primeros vinos elaborados con estas uvas.

El proyecto responde a la demanda social por productos locales y sostenibles, así como a la necesidad del sector vitivinícola de adaptarse a las exigencias medioambientales actuales. Con estos avances se busca asegurar la producción de vinos de calidad reduciendo el impacto ambiental del cultivo.