Jueves 05 de Febrero de 2026
El movimiento de la viticultura regenerativa atraviesa un momento de debate sobre su relación con la certificación ecológica. El pasado miércoles, 28 de enero, se celebró en Mas Miraflors, Perpiñán, un foro organizado por Domaine Lafage, donde expertos y productores analizaron los avances y obstáculos de este modelo agrícola. El evento reunió a figuras como el escritor especializado en vinos Jamie Goode, el profesor Alain Deloire del instituto SupAgro de Montpellier, Justin Howard-Sneyd MW, y los propietarios Jean-Marc y Eliane Lafage.
Jamie Goode intervino para señalar que vincular la viticultura regenerativa a la certificación ecológica puede limitar su alcance. Según Goode, exigir que los productores sean ecológicos antes de adoptar prácticas regenerativas puede convertir el movimiento en algo exclusivo y poco accesible. Criticó el enfoque de la Regenerative Organic Certification (ROC), principal organismo estadounidense en este ámbito, por requerir la certificación ecológica previa.
Domaine Lafage ha optado por una vía diferente. La bodega ha obtenido la certificación regenerativa a través de la organización sin ánimo de lucro A Greener World, que no exige ser ecológico como condición previa. Otras entidades como Regenified y Napa Green siguen una línea similar. Estas alternativas buscan facilitar la adopción de prácticas regenerativas a más productores.
La viticultura regenerativa se basa en mejorar la salud del suelo y aumentar su materia orgánica mediante técnicas como el uso de cubiertas vegetales, el acolchado, la integración de animales en los viñedos y la reducción del laboreo. En California, esta tendencia ha ganado fuerza en los últimos años. En enero de 2025, la Viticulture Foundation (RVF) lanzó el One Block Challenge en Paso Robles, donde cerca de 50 viticultores están probando estas prácticas en una parte limitada de sus explotaciones. La RVF se ha propuesto que el 10% del viñedo adopte métodos regenerativos para 2035.
Justin Howard-Sneyd MW, miembro del consejo de RVF, intervino en el foro para explicar que su organización no impone la certificación ecológica como requisito. Defendió que cada región debe adaptar las prácticas agrícolas a sus condiciones locales.
Wayne Copp, director ejecutivo de A Greener World y agricultor ecológico con experiencia en Devon (Reino Unido), defendió un enfoque flexible ante las amenazas medioambientales actuales. Su organización colabora con los productores para diseñar planes a cinco años que permitan incorporar métodos regenerativos, realizando inspecciones periódicas para verificar su cumplimiento.
Domaine Lafage representa bien las dificultades y decisiones que implica este proceso. La bodega logró certificar como ecológicas 66 hectáreas de viñedo pero decidió no ampliar esa superficie tras perder dos cosechas por mildiu en una parcela cercana al mar durante el proceso de conversión. Jean-Marc Lafage explicó que no es posible aplicar el modelo ecológico en todas sus fincas pero sí se sienten cómodos trabajando bajo criterios regenerativos. Además, Domaine Lafage cuenta con la certificación de la Regenerative Viticulture Alliance, fundada en 2023 por Miguel Torres.
La transición hacia la viticultura regenerativa ha supuesto inversiones importantes para Domaine Lafage: han modificado sistemas de drenaje, adquirido biochar (carbón vegetal rico en carbono) para mejorar el suelo y construido instalaciones para tratar aguas residuales mediante vermicompostaje con lombrices. Antoine Lespès, director de I+D de la bodega, detalló durante el foro los costes asociados por hectárea y subrayó que se trata de reconstruir ecosistemas.
El interés por estas prácticas va en aumento en Francia. Una jornada organizada por Lafage sobre viticultura regenerativa reunió el año pasado a unos 80 productores procedentes incluso de regiones tan alejadas como Champaña. En Roussillon, donde se encuentra Domaine Lafage, las recientes sequías han puesto sobre la mesa la necesidad de buscar soluciones sostenibles. En 2025 no llovió entre mediados de junio y mediados de octubre. Las técnicas regenerativas han demostrado mejorar la capacidad del suelo para retener agua y retrasar el estrés hídrico en las vides hasta un mes durante periodos secos.
El foro también abordó problemas locales como la erosión del suelo y cómo puede mitigarse mediante cambios en los sistemas de drenaje aplicando principios regenerativos.
Este debate coincide con las preocupaciones del sector ecológico francés tras la decisión tomada en septiembre por Anses (la agencia nacional de seguridad alimentaria) de prohibir la mayoría de pesticidas a base de cobre en polvo por motivos laborales. Estos productos son fundamentales para combatir enfermedades fúngicas como el mildiu bajo los estándares ecológicos.
Howard-Sneyd opinó durante el encuentro que Francia podría estar marcando una tendencia que influirá en futuras políticas europeas sobre fitosanitarios. Defendió que el enfoque regenerativo permite anticiparse a problemas sanitarios del viñedo gracias a una visión más integral frente al modelo basado únicamente en insumos permitidos o prohibidos.
El foro celebrado en Domaine Lafage sirvió para poner sobre la mesa las distintas posturas dentro del movimiento regenerativo y evidenció tanto su potencial como las dificultades técnicas y económicas que implica su implantación a gran escala.