Jocelyn Dominguez
Miércoles 28 de Enero de 2026
Antes de ser postal, paseo y destino gastronómico, Tigre fue territorio salvaje. Su nombre no viene del felino, sino del “yaguareté” —el tigre americano— que habitaba la zona y generaba temor entre los primeros pobladores. Con el tiempo, el Delta se transformó en refugio, en vía de comercio, en lugar de descanso y en escenario de una vida ligada al agua, al remo y a la tradición.
Ese espíritu sigue intacto. Y se siente, especialmente, cuando uno se sienta frente al río Luján, el mismo que hoy acompaña la experiencia de Vivanco.
Ubicado en una de las zonas más encantadoras de Tigre a tan solo 45 minutos de CABA, con vista directa al río y al histórico Club Canottieri Italiani, Vivanco es un restaurante que dialoga con su entorno. El verde, el movimiento del agua y la luz natural construyen un escenario sereno, elegante y profundamente ligado a la identidad del lugar.
Para mí, además, es un regreso cargado de memoria. En el salón de fiestas que hoy ocupa el nivel superior del edificio, celebré mis 15 años. Volver, desde otro momento de la vida, sentarme a la mesa y mirar el río desde una nueva perspectiva tiene algo de reencuentro. Vivanco conserva esa capacidad: alojar recuerdos y, al mismo tiempo, seguir generando nuevas experiencias.
El ambiente es cálido, relajado y cuidado. Hay un equilibrio justo entre elegancia y cercanía. La atención acompaña con profesionalismo y amabilidad, con un equipo presente, atento a los detalles y dispuesto a hacer que cada visita fluya sin interrupciones.
En lo gastronómico, Vivanco propone distintas experiencias pensadas para distintos momentos.
Durante el mediodía, el menú asador libre invita a disfrutar de sabores clásicos y abundantes: empanadas, parrillada completa, papas fritas, ensaladas y ravioles con salsa a elección. Una propuesta ideal para compartir, sin apuro, en un entorno que invita a quedarse.
El menú verano, por su parte, ofrece una mirada más fresca y contemporánea. Entre las entradas se destacan opciones como las trufas de pollo y jamón crudo o el boio de espinaca, brie y gravlax. Los platos principales recorren distintos registros: entrecot de ternera con crumble de hierbas y papas al pimentón ahumado; gnochis de ricota y calabaza con fileto y pangrattato; o una original sushi salad con arroz, salmón gravlax, mango, queso crema, zanahoria y aderezo de palta. Para el cierre, postres equilibrados y refrescantes como el tiramisú de limón o la red cookie con chocolate blanco y frutillas.
La experiencia se completa con una cuidada carta de vinos, que permite elegir etiquetas seleccionadas tanto por botella como por copa, ideal para acompañar cada plato según el momento. A eso se suma una propuesta de cócteles de autor, pensados para disfrutar sin prisa, con el río como escenario.
Un diferencial que merece destacarse es que el servicio de agua mineral, con y sin gas, es de consumo totalmente libre durante toda la experiencia, un detalle que suma comodidad y habla de una atención pensada en el disfrute real del comensal.
Para las noches especiales, Vivanco también propone experiencias que combinan gastronomía y espectáculo. En fechas como San Valentín, el restaurante se transforma en escenario de una cena show con música en vivo a cargo de JAF, el cantante y guitarrista argentino con más de cuatro décadas de trayectoria en el rock y el blues nacional, reconocido por su paso por la banda Riff y por canciones como “Todo mi amor” y “Maravillosa esta noche”, que aún hoy forman parte de su repertorio clásico. La propuesta incluye entradas como buñuelos de kale con emulsión de queso azul o croquetas de legumbres con emulsión de zanahorias; platos principales como entrecote con salsa dijon y papas rosti o gnochis de espinaca gratinados con queso de cabra; y un postre que enamora: marquise de chocolate con helado de maracuyá y almíbar de malbec. Todo acompañado por bebidas de consumo libre y un show que completa la experiencia.
Vivanco es uno de esos lugares que no necesitan exagerar para destacar. Tiene historia, entorno, cocina y alma. Para mí, es volver a un espacio significativo y descubrir que sigue siendo igual de especial, pero con una propuesta renovada y actual.
Un restaurante donde el río acompaña, la atención se siente y cada visita deja ganas de volver. Porque hay lugares que crecen con uno. Y Vivanco, sin dudas, es uno de ellos.
Reservas:
https://www.wokiapp.com/restaurante/vivanco
www.vivanco.com.ar
Tigre, Provincia de Buenos Aires