Lunes 26 de Enero de 2026
Las bodegas cooperativas de la región francesa de Nueva Aquitania se preparan para una reorganización profunda ante la caída permanente del consumo de vino. Los informes encargados por la región y presentados este 7 de enero en Burdeos concluyen que no se recuperarán los niveles de consumo ni los mercados de décadas anteriores. Según estos análisis, sería un error esperar un cambio de ciclo y las empresas deben actuar para evitar daños mayores, aunque eso implique cerrar o desmantelar instalaciones.
El plan regional, dotado en 2024 con 420.000 euros para financiar una treintena de auditorías en 2025, busca reorganizar el sector, que representa el 30% de la producción vinícola local. El objetivo es definir un plan de acción concreto en 2026. Elisabeth Galineau, directora de la sección de vinos de la Cooperación Agrícola de Nueva Aquitania, señala que la urgencia obliga a encontrar soluciones inmediatas para las necesidades financieras de las explotaciones. Explica que todas las bodegas cooperativas, tanto las 21 auditadas como el resto, afrontan dificultades similares y participan en un movimiento colectivo para mejorar su funcionamiento y adaptar sus estructuras.
La síntesis de los informes no se ha hecho pública debido a la diversidad de situaciones entre las cooperativas, pero ya ha servido para generar conciencia sobre la gravedad del problema. La región indica en una nota interna que mantener la situación actual ya no es posible. La reducción del volumen vendido provoca un aumento del coste unitario, empeora los indicadores financieros y eleva el endeudamiento. Además, la alta densidad del tejido cooperativo, antes considerada una fortaleza, ahora supone un riesgo cuando existen solapamientos y baja actividad industrial.
La región asume que la caída del consumo es estructural y no coyuntural. Por ello, considera necesario reestructurar tanto el viñedo como las propias cooperativas. Esta situación se agravará con una nueva campaña prevista para 2026 que contempla el arranque definitivo de viñas, lo que aumentará el exceso de capacidad en las bodegas.
Entre las medidas propuestas figura una mayor cooperación entre entidades, incluso mediante fusiones. El primer balance de los informes sugiere que será necesario un apoyo público importante, competencia del Estado francés: reestructuración de deuda, refuerzo del capital propio y adaptación tanto de los equipos industriales como de las organizaciones internas. La región recuerda el reciente informe del Consejo General de Alimentación, Agricultura y Espacios Rurales sobre los 10 millones de euros destinados a ayudar a la reestructuración de bodegas cooperativas en Francia.
El periodo en el que algunas bodegas esperaban resistir más tiempo que sus vecinas ha terminado. Con los datos financieros disponibles, los responsables deben tomar decisiones sobre el tamaño y la actividad de sus empresas. Un presidente cooperativo explica que se les anima a agruparse para evitar competir entre sí por superficie y ventas. Añade que el endeudamiento ya es un obstáculo importante y empuja a cerrar o desmantelar instalaciones si es necesario. Ahora, afirma, no basta con esperar tiempos mejores sino que hay que actuar junto a los órganos directivos para afrontar la situación.