Lunes 19 de Enero de 2026
Liv-ex, la plataforma internacional de intercambio y análisis de datos sobre vinos de alta gama, publicó en diciembre su informe anual sobre el mercado del vino en 2025. El documento recoge los principales cambios que marcaron el año y ofrece pistas sobre la evolución prevista para 2026. Tom Burchfield, responsable de inteligencia de mercado en Liv-ex, explicó que 2025 fue un año complicado para el sector, con una primera mitad marcada por la incertidumbre y una segunda parte en la que comenzaron a verse señales de recuperación.
El año comenzó con cierta mejora tras el descenso continuado de 2024. En enero y febrero aumentaron tanto el valor como el volumen de las transacciones, impulsados por la liquidación de excedentes por parte de los comerciantes. Sin embargo, en marzo, el anuncio del presidente Donald Trump sobre posibles aranceles del 200% a las bebidas alcohólicas europeas provocó una fuerte reacción negativa. El 2 de abril se confirmó la imposición de un arancel del 15% al vino europeo, lo que frenó casi por completo la actividad compradora en Estados Unidos. La exposición de ofertas estadounidenses en Liv-ex cayó un 80% en una sola noche y abril registró las mayores pérdidas mensuales en los principales índices desde 2023.
Las regiones más afectadas por esta situación fueron Champagne e Italia, muy dependientes de la demanda estadounidense. A mediados de año, el mercado entró en el habitual parón veraniego, agravado por una campaña débil de Bordeaux En Primeur. Los recortes de precios no lograron reactivar el interés entre los coleccionistas y las ventas cayeron notablemente.
A partir de septiembre, con la vuelta a la actividad tras el verano, comenzaron a observarse algunos signos positivos. Los ratios entre ofertas y demandas subieron progresivamente, lo que indica un mayor interés comprador. Los principales índices Liv-ex encadenaron tres meses consecutivos al alza durante el otoño. El valor y el volumen comercial también repuntaron en septiembre y octubre antes de moderarse ligeramente en noviembre.
En términos anuales, el valor total del comercio cerró un 5% por debajo del nivel registrado en 2024, mientras que los volúmenes aumentaron un 8,7%. Este comportamiento refleja una mayor actividad centrada en vinos con precios más accesibles. El índice Liv-ex 1000 descendió un 4,5% en el año y el precio medio por caja negociada bajó un 12,6%, lo que confirma ese desplazamiento hacia productos menos costosos.
El reparto geográfico de la demanda cambió notablemente durante 2025. El valor de las compras estadounidenses cayó un 43,6% respecto al año anterior debido a los aranceles y a la depreciación del dólar frente a la libra (un 6,3%) y al euro (un 11,2%). Los compradores europeos compensaron buena parte de ese descenso: su valor total subió un 48,2%. Los vinos italianos fueron los principales beneficiados por este cambio, especialmente los toscanos, cuyas ventas a Europa se duplicaron respecto a 2024. Aunque las compras estadounidenses de vino italiano bajaron más del 50%, el valor total del comercio italiano creció ligeramente (+0,5%).
Bordeaux perdió cuota dentro del mercado secundario: pasó del 36,3% al 35,5% del total negociado. La mala campaña En Primeur dañó la confianza y redujo las ofertas disponibles por parte de los principales comerciantes. No obstante, hacia final de año se percibieron señales de estabilización: el índice Fine Wine 50 subió durante tres meses seguidos y mejoraron los ratios entre oferta y demanda para Bordeaux.
Burgundy también retrocedió: su cuota bajó del 22,5% al 21,4%. Se observa una diferencia clara entre los vinos más exclusivos —donde oferta y demanda parecen equilibrarse— y los segmentos inferiores, que siguen sufriendo exceso de existencias.
En Asia la actividad fue irregular pero mostró cierta mejoría en Hong Kong. Allí coincidieron una recuperación bursátil con un renovado interés por Burgundy entre profesionales y consumidores finales.
A nivel de productores concretos, Château Lafite Rothschild fue el más negociado por valor por tercer año consecutivo. Sassicaia mantuvo su fortaleza gracias a la demanda europea constante. Por volumen destacó Produttori del Barbaresco con su Barbaresco 2021 como vino más intercambiado del año; sus precios subieron en la segunda mitad del ejercicio.
El informe señala que aunque el mercado no ha vuelto aún al crecimiento sostenido, sí muestra síntomas claros de estabilización. Los precios parecen haber tocado fondo y los compradores europeos han asumido un papel más relevante. En Asia se detectan indicios tempranos de reactivación tras varios años difíciles.
De cara a 2026 se prevé un periodo prolongado sin grandes cambios bruscos pero con oportunidades para nuevos coleccionistas interesados en acceder a vinos de alta gama a precios razonables. Entre los factores que pueden influir figuran la próxima salida al mercado de la cosecha pequeña de Burgundy 2024 —prevista para enero— y la campaña Bordeaux En Primeur para la añada 2025. Además, persiste la incertidumbre sobre si Estados Unidos mantendrá o eliminará los aranceles al vino europeo; cualquier avance en este sentido podría modificar sustancialmente el panorama internacional del sector.
El informe concluye que si se mantiene la estabilidad actual durante los primeros meses del año y se produce una recuperación sostenida tanto en Europa como en Asia —y eventualmente también en Estados Unidos— podría consolidarse definitivamente una nueva etapa para el mercado mundial del vino de alta gama.