Barcelona Wine Week reunirá a más de 800 compradores internacionales para impulsar la exportación del vino español

Viernes 28 de Noviembre de 2025

El evento busca conectar con jóvenes, diversificar mercados y reforzar la imagen internacional del sector vinícola español

La Fira de Barcelona se prepara para recibir nuevamente a los profesionales del sector vinícola entre el 2 y el 4 de febrero de 2026 con una nueva edición de la Barcelona Wine Week (BWW). Este salón se ha convertido en el punto de encuentro fundamental para las denominaciones de origen españolas y los encargados de la distribución internacional, quienes acuden para conocer la oferta actual. Javier Pagés, presidente del evento, señala en declaraciones para medios que el objetivo principal es demostrar la capacidad exportadora y la calidad del producto nacional en un momento en que el mercado exige cambios.

El consumo de vino tradicional se mantiene sin grandes variaciones, una situación que obliga a las bodegas a buscar nuevas fórmulas para llegar al público. Pagés explica que la clave reside en adelantarse a las peticiones del consumidor actual, que prioriza la salud, la sostenibilidad y la autenticidad del origen. Por ello, el sector trabaja en impulsar categorías como los vinos blancos, rosados y espumosos, además de adaptar su comunicación a los canales digitales para conectar con una audiencia que valora la historia detrás de cada botella.

Las nuevas generaciones juegan un papel determinante en esta transformación del mercado. Los jóvenes prefieren vinos más ligeros y utilizan internet tanto para informarse como para realizar sus compras. La BWW funciona como un espacio donde se presentan estos nuevos formatos y se comparten ideas para acercar el vino a este grupo demográfico, una acción necesaria para asegurar la continuidad de la industria a largo plazo.

Para facilitar estas conexiones comerciales, la organización prevé la asistencia de más de 800 compradores de mercados clave. El interés por el vino español en el ámbito internacional es alto, y los importadores ven en la cita de Barcelona una oportunidad para cerrar acuerdos estratégicos a principios de año. La feria actúa como una plataforma de negocios donde las bodegas pueden presentar sus novedades y fortalecer su red de contactos en un entorno profesional.

Sin embargo, el sector debe gestionar obstáculos importantes, como los aranceles impuestos por Estados Unidos a las exportaciones. Ante esta dificultad, las bodegas y las instituciones han trasladado su preocupación a los responsables políticos para defender el peso económico y cultural del vino. Aunque se mantiene la vía diplomática, la estrategia también pasa por la diversificación hacia otros mercados para no depender exclusivamente de un solo destino. En este sentido, el salón trabaja para atraer compradores de Asia, América Latina y Europa, ofreciendo alternativas comerciales a los productores nacionales.

A pesar de la diversidad y el alto nivel del producto español, Pagés reconoce que todavía existe una asignatura pendiente respecto al posicionamiento de marca. Países vecinos como Francia e Italia llevan ventaja en este aspecto gracias a la creación de marcas colectivas potentes y al respaldo institucional. El presidente de la BWW insiste en que España debe seguir ese camino de colaboración y unidad para mejorar su imagen en el exterior, ya que la calidad del producto es indiscutible pero necesita una mejor proyección comercial.

La próxima edición pondrá en valor el legado histórico y familiar como eje temático. El vino se entiende como una expresión cultural que nace de la tierra y de las personas que la trabajan. La visión a largo plazo de las familias bodegueras resulta esencial para transmitir los valores y la identidad que permiten construir marcas sólidas, capaces de perdurar en el tiempo y de competir en los mercados más exigentes del mundo.

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