Miércoles 20 de Agosto de 2025
La ola de incendios que afecta a varias regiones de España sigue causando daños en explotaciones agrarias y ganaderas. Ante esta situación, la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG) ha difundido una serie de recomendaciones para agricultores y ganaderos que han perdido parte o la totalidad de sus explotaciones. El objetivo es facilitar el acceso a futuras indemnizaciones y ayudas públicas.
El primer paso que aconsejan los técnicos de COAG es presentar una denuncia ante la Guardia Civil, acompañada de fotografías geolocalizadas del siniestro. Este trámite es necesario para poder remitir la documentación al seguro, lo que permitirá iniciar los peritajes y la gestión de las indemnizaciones correspondientes. Además, se recomienda guardar todas las facturas relacionadas con los gastos derivados del incendio, como la alimentación del ganado, la reparación de infraestructuras dañadas o la sustitución de maquinaria afectada. Estos documentos serán útiles en las negociaciones con las administraciones para recuperar el importe de los gastos ocasionados.
En caso de pérdidas de colmenas o cabezas de ganado, COAG indica que es importante comunicarlo a la Unidad Veterinaria correspondiente, dependiente de la Sección Agraria Comarcal. Este paso es necesario para poder acceder a posibles ayudas públicas que puedan ponerse en marcha en los próximos meses.
La experiencia previa en Castilla y León, tras el gran incendio en la Sierra de la Culebra, sirve como referencia para las actuales demandas del sector. En aquella ocasión, las organizaciones agrarias solicitaron el suministro urgente de alimentación para el ganado, flexibilidad en los requisitos de la PAC y la reconstrucción de infraestructuras públicas. También se pidió una línea específica de ayudas directas por pérdidas en la producción agrícola o ganadera. Según COAG, estas peticiones fueron atendidas por las administraciones.
Los datos más recientes facilitados por Agroseguro indican que hasta este miércoles se han recibido partes por 19.100 hectáreas de cultivo calcinadas, una cifra superior a las 18.229 hectáreas registradas la semana anterior. También se están tramitando partes por siniestros en explotaciones ganaderas, principalmente aves, aunque también hay casos en porcino y ovino. Sin embargo, Agroseguro señala que el número total de animales afectados no es elevado respecto al conjunto nacional.
En León, los viñedos de la bodega Fuentes del Silencio, situados en Herreros de Jamuz, han sufrido daños indirectos por el calor extremo generado por incendios cercanos. Aunque el fuego no alcanzó directamente sus parcelas, sí quemó completamente los viñedos colindantes y elevó tanto la temperatura que ha secado y dañado sus propias plantas. Miguel Ángel Alonso, responsable de la bodega, explica que este año no podrán realizar vendimia debido al estado en que han quedado los viñedos. La bodega produce entre 30.000 y 40.000 botellas anuales y ahora afronta un impacto económico importante, además del efecto sobre el empleo local al no poder contratar personal para esta campaña.
Alonso señala que los seguros pueden cubrir daños materiales en los viñedos pero no compensan el lucro cesante derivado de no poder producir vino este año. Además del perjuicio económico directo, subraya el efecto negativo sobre actividades vinculadas al sector vitivinícola como el enoturismo, la gastronomía local o las rutas turísticas.
A pesar del daño sufrido, Alonso indica que parte de sus plantas podrían recuperarse porque estaban bien cuidadas antes del incendio. Sin embargo, advierte que muchos viñedos vecinos han quedado tan afectados que será difícil replantarlos o conseguir que vuelvan a producir uva.
Las organizaciones agrarias insisten en la importancia de documentar todos los daños y gastos desde el primer momento para facilitar tanto las reclamaciones ante aseguradoras como el acceso a futuras ayudas públicas. La situación actual pone a prueba la capacidad del sector para recuperarse tras una campaña marcada por incendios y altas temperaturas.