La cerveza cask se desploma en Reino Unido tras perder un 19,7% de volumen en pubs

La subida de precios no compensa la pérdida de presencia en los locales

jueves 17 de septiembre de 2026

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La cerveza cask se desploma en Reino Unido tras perder un 19,7% de volumen en pubs

La cerveza cask, servida desde barriles tradicionales en los pubs británicos, perdió volumen en Reino Unido durante los 12 meses cerrados en agosto de 2026, al mismo tiempo que subieron los precios y se redujo su presencia en los locales. Los últimos datos de NIQ para la hostelería sitúan las ventas de la categoría en 979.000 hectolitros, un 19,7% menos que un año antes y un 10,4% por debajo del nivel de hace dos años.

La caída va mucho más allá de la registrada por el conjunto de la cerveza de barril en la hostelería británica. En ese mercado, el descenso fue del 3,9% en la comparación anual y del 1,7% frente a hace dos años. La diferencia refleja que la presión sobre la cask no responde solo a una menor demanda general de cerveza tirada, sino también a problemas propios de esta categoría.

En valor, el recorte ha sido menor. NIQ cifra la facturación de la cask en £805 millones, un 7,4% menos interanual y un 3,1% por debajo de la referencia de hace dos años. La consultora atribuye esa resistencia parcial al alza de precios, que ha amortiguado parte del golpe en ingresos pese a la pérdida de volumen.

El precio por litro llegó a £8,22 en ese periodo, un 15,2% más que un año antes y un 8,2% por encima de 2024, por delante del avance registrado por el conjunto de la cerveza de barril. Otro estudio sectorial, Beer Report 2026, sitúa el precio medio de la pinta de cask en la hostelería en £4,91. Dentro de las marcas analizadas, Timothy Taylor’s Landlord aparece con la media más alta, en £5,42 por pinta, seguida de London Pride, con £5,22, y Tribute, con £5,07.

La red de venta es uno de los factores que más pesan en esta evolución. La cask estaba presente en 24.000 establecimientos en el periodo analizado, un 8,2% menos que un año antes y un 5,1% menos que en 2024. Para una categoría muy vinculada al pub tradicional y al consumo en barra, perder puntos de venta implica menos rotación, menos visibilidad y menos opciones de prueba para el consumidor.

Ese ajuste tiene consecuencias directas para el sector de bebidas. Cuando una cerveza pierde espacio en barra y en carta, distribuidores, cerveceras y hosteleros tienden a revisar surtidos y prioridades comerciales. Además, la subida de precios puede ayudar a proteger la facturación a corto plazo, pero no compensa por sí sola la caída de hectolitros si el producto sigue saliendo de menos locales.

Aun así, NIQ apunta que los pubs que mantienen la cask están obteniendo algo más de valor por la categoría. La venta por establecimiento avanzó un 0,8% en la comparación anual y un 2,1% frente a hace dos años. Eso sugiere que, allí donde la oferta se conserva y se trabaja bien, la cask sigue teniendo capacidad para generar negocio.

La evolución tampoco es igual para todas las marcas. NIQ indica que las enseñas de mayor tamaño están resistiendo mejor que la media de la categoría. Timothy Taylor’s Landlord y Fuller’s London Pride han logrado conservar en gran medida sus volúmenes gracias a una mejor distribución y a una mayor productividad en los locales donde están presentes. En cambio, Doom Bar y Greene King Abbot Ale siguen perdiendo volumen y presencia en el mercado.

El sector trata al mismo tiempo de atraer a nuevos consumidores tras años de retroceso. Voces de la industria sostienen que la generación Z y los millennials más jóvenes, entre 18 y 35 años, están pidiendo con más frecuencia cask en la barra, y que varias marcas consolidadas figuran entre las que mejor evolucionan dentro de la categoría. También apuntan a un mejor comportamiento en los pubs orientados a comida, donde la cask representa el 12,5% del gasto en cerveza. En el conjunto del mercado, su peso es del 7,4% de las ventas de cerveza de barril por valor.

Operadores de hostelería añaden que la formación sigue siendo una pieza básica para ampliar esa base de clientes. Entre los obstáculos que citan está la falta de conocimiento sobre qué es exactamente la cask y en qué se diferencia de otros estilos de cerveza, una carencia que limita su entrada entre consumidores jóvenes y que condiciona el trabajo de la barra y del personal de sala.

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