Rioja prevé una gran añada por el buen estado sanitario de la uva
La vendimia más temprana de la serie histórica deja abierta una cosecha algo superior a la anterior
martes 15 de septiembre de 2026

La vendimia se ha extendido ya a toda la Denominación de Origen Calificada Rioja y avanza con la expectativa de lograr “una gran añada” en calidad. La directora técnica del Consejo Regulador, Alejandra Rubio, explicó a EFE que hasta el pasado 11 de septiembre se habían recogido 185,1 millones de kilos de uva, de los que 146,8 millones corresponden a variedades tintas y 38,3 millones a blancas.
Rubio atribuye esa previsión cualitativa al buen estado sanitario de la uva y a las condiciones meteorológicas de los últimos días. La responsable técnica del Consejo Regulador señaló que no hay prisa para cerrar la campaña porque las mañanas soleadas y las noches más frías están favoreciendo la recogida y ayudan a mantener buenos parámetros en la uva que ya ha entrado en bodega.
Aun así, el volumen final sigue abierto. Rubio admitió que todavía es “muy complicado” ofrecer una cifra cerrada sobre la cosecha de 2026, aunque las estimaciones apuntan a una producción algo superior a la de 2025. La campaña pasada fue calificada como excelente, pero también resultó excepcionalmente corta: terminó con 225,4 millones de kilos de uva y 155 millones de litros de vino amparables, un 18% menos que la anterior.
La evolución del viñedo durante este año ayuda a entender esa incertidumbre. La fertilidad fue buena, pero los episodios de calor intenso y continuado han reducido el tamaño de la uva, de modo que las previsiones actuales quedan por debajo de las que se manejaban al inicio del ciclo vegetativo. Rubio añadió además el efecto del cambio climático como uno de los factores que están modificando los tiempos de maduración y la propia configuración de la campaña.
Ese cambio se aprecia con claridad en el calendario. La vendimia empezó en los primeros días de agosto y, según el Consejo Regulador, es la más temprana de toda la serie histórica de la DOCa Rioja. La denominación reúne 66.405 hectáreas repartidas en 144 municipios de La Rioja, País Vasco y Navarra, y agrupa a casi 13.000 viticultores y 600 bodegas.
Para el negocio del vino, este adelanto y la posibilidad de una cosecha menor de la prevista al comienzo del ciclo pueden influir en la oferta disponible en bodega, en la planificación de compras y en la negociación de contratos. También pueden tener efecto en el ritmo de entrada de uva y en la elaboración, sobre todo cuando algunas partidas llegan con graduaciones elevadas y surgen problemas para su recepción.
Las organizaciones agrarias comparten la idea de que la calidad puede ser alta, pero ponen el foco en la rentabilidad del viñedo. El secretario general de ARAG-ASAJA, Igor Fonseca, afirmó a EFE que el trabajo realizado por los viticultores en campo ha sido determinante para llegar a este punto, pese al aumento de los precios de tratamientos y otros insumos. A su juicio, esa calidad debe trasladarse al pago que reciba el agricultor por su cosecha.
Fonseca apoyó esa reclamación en los datos del Observatorio de Precios de la Consejería de Agricultura de La Rioja sobre la campaña de 2025. Esas cifras sitúan el precio medio abonado al viticultor en 0,83 euros por kilo de uva tinta y 0,79 euros en la blanca. Para el dirigente agrario, esos datos reflejan las pérdidas que, a su entender, arrastra el productor campaña tras campaña.
Desde UAGR-COAG, el coordinador sindical Roberto Ruiz-Clavijo trasladó a EFE una visión parecida. Señaló que, en general, han detectado precios algo inferiores a los de la campaña anterior y advirtió de que, incluso con rendimientos máximos de hasta el 90% en tintas, los viticultores no cubrirán sus costes de producción por séptima campaña consecutiva. Por eso reclamó el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, que obliga a formalizar contratos con plazo de pago y precio.
UPA La Rioja añade otra preocupación: la salida comercial de la uva. Su secretario de Organización, Néstor Alcolea, aseguró a EFE que algunos viticultores todavía no tienen una bodega asegurada para entregar la producción y se están viendo obligados a buscar soluciones de última hora. Alcolea situó uno de los focos de tensión en varias zonas de Rioja Alta, donde, según denunció, hay bodegas que están rechazando uva por superar los 14 grados, una situación que deja al productor sin margen después de todo un año de trabajo.
Sobre el terreno, el viticultor Enrique López de Alda trasladó a EFE una visión positiva de la calidad de la fruta. Desde el paraje Viña El Pozo, en el término alavés de Oyón, donde trabaja una parcela de unos 60 años junto a una cuadrilla de temporeros, aseguró que la uva presenta un buen estado y resumió la campaña con una idea clara: “Este año es para hacer acopio de vino”.
La principal asociación bodeguera de Rioja, Esencia Rioja, ofrece una lectura distinta en el apartado comercial. Su director general, Íñigo Torres, sostuvo ante EFE que las bodegas han cumplido sus obligaciones, han firmado los contratos antes de la entrada de la uva y han fijado de forma objetiva los precios a pagar, que se mantendrán en niveles parecidos a los de la cosecha anterior.
Torres considera que esa estabilidad puede ser positiva porque los rendimientos estarán por encima de los de 2025 y, en su opinión, eso aportará rentabilidad a los viticultores, a diferencia de lo que ocurre en otras zonas de España. En paralelo, advirtió de que sigue habiendo dificultades en las ventas por la contracción del consumo de vino a escala mundial, un factor que obliga a Rioja a reforzar su actividad promocional y comercial para mantener cuota de mercado tanto en España como fuera del país.