Alemania amplía el veto al consumo de alcohol en estaciones de tren para reducir la violencia
La medida afecta a la estación central y Gesundbrunnen dentro de una extensión paulatina a otros recintos ferroviarios
lunes 14 de septiembre de 2026

El veto al consumo de alcohol en estaciones de tren se está ampliando de forma progresiva en Alemania con el objetivo de reducir los episodios de violencia en estos espacios. La radiotelevisión pública regional rbb informó el pasado 13 de septiembre de que la prohibición está en vigor desde el pasado 1 de septiembre en la estación central de Berlín y en la de Gesundbrunnen, y de que en las próximas semanas se sumarán otros recintos ferroviarios del país.
La empresa ferroviaria quiere rebajar los incidentes vinculados al consumo de alcohol en puntos con mucho tránsito de viajeros. La medida se aplica en dos de los principales nudos de transporte de la capital alemana, donde coinciden pasajeros de larga distancia, servicios regionales y redes urbanas. La intención, de acuerdo con la información difundida por rbb, es extender esa fórmula a más estaciones de forma escalonada.
El caso del Zoo sirve como referencia dentro de Berlín. Esa estación fue una de las primeras en aplicar restricciones de este tipo y rbb siguió durante una noche la situación sobre el terreno para comprobar cómo funciona la norma y qué ambiente se vive en la zona. La información no aporta un balance numérico de sanciones, incidencias o reducción de delitos, pero sí sitúa esa experiencia previa como antecedente del paso dado ahora en la estación central y en Gesundbrunnen.
La decisión se enmarca en una línea de actuación que busca reforzar el control en lugares donde confluyen movilidad, comercio y permanencias prolongadas. En las estaciones alemanas, además de la función de transporte, hay una actividad comercial amplia, con tiendas, supermercados y locales de restauración. Por eso, una restricción de este tipo no solo tiene un efecto sobre la seguridad y la convivencia, sino también sobre los hábitos de compra y consumo dentro de esos recintos.
Para el sector de bebidas, la ampliación de estas prohibiciones puede tener efectos directos en la venta de cerveza, vino y destilados en estaciones y áreas anexas. Si el consumo queda limitado o vetado en más puntos ferroviarios, es previsible que algunos operadores revisen surtidos, horarios, promociones y previsiones de demanda. También puede influir en la logística de reposición y en la forma en que el viajero percibe la compra de bebidas alcohólicas en espacios de tránsito.
No obstante, la medida no equivale por sí sola a una restricción general de la venta en todo el sistema ferroviario alemán. Lo que se ha comunicado hasta ahora es una extensión paulatina del veto al consumo en estaciones concretas. El alcance exacto, las condiciones de aplicación y el número final de recintos afectados en todo el país dependerán de cómo se implante en las próximas semanas.
La cuestión tiene además una dimensión práctica para los viajeros y para los negocios que operan dentro de las estaciones. En estos espacios conviven usuarios habituales, turistas, personal ferroviario y comercio de paso. Cualquier cambio en las normas de consumo altera la gestión diaria, desde la vigilancia hasta la operativa de venta. En el caso de Berlín, el paso dado en la Hauptbahnhof y en Gesundbrunnen sitúa a dos grandes estaciones de la capital dentro de una estrategia que la compañía ferroviaria presenta como una respuesta a la violencia.