
Lo que ahora llaman tardeo siempre fue en España una opción castiza e inteligente de disfrute tomando un vino u otras bebidas; hasta que llegaron los desenfrenos de las discotecas y la "fiebre del sábado noche" en los años 70 del siglo pasado. Desde mucho antes, "ir de pinchos" hacer la "ronda de vinos" "tapear" han sido costumbres españolas tan arraigadas que, con la llegada masiva de turistas a partir de los años 80 del siglo anterior, fueron decayeron esas costumbres y otros usos sociales propios de las diferentes Españas; tradiciones que enlazan la sobremesa con la puesta de sol charlando, bailando, tomando copas. Pero ¡mira por dónde! (o quizá también por causa de la covid) impensadamente ha sobrevenido la feliz alternativa que da lustre de modo genuino a las querencias españolas, típicamente mediterráneas, del gusto por la vida, por el buen comer y los vinos.
Aquí en La Rioja, el enoturismo es una floreciente realidad; aunque, por otra parte, persiste el problema de no saber poner en valor experiencias diferenciales que ofrecen algunas bodegas, y no se quiere acometer por las instituciones, que deberían, (porque requiere interés y ganas) la tarea de facilitar que el turismo de lujo fluya por estas tierras con paisajes de viñedos bellísimos y bodegas fabulosas preparadas para recibirlo. No es tan difícil posibilitar, por ejemplo, que en el aeropuerto de Vitoria o en el de Logroño, operen jets privados para que tome cuerpo y se materialice el nuevo concepto de lujo consciente, es decir, visitantes pudientes que buscan experiencias únicas en torno a la cultura del vino en espacios exclusivos. En este contexto, un ensayo de cortos vuelos (accesible para todo el mundo por otra parte) es el eclipse de sol del próximo 12 de agosto de 2026. Unas cuantas bodegas organizan experiencias para vivir este fenómeno.
TRAGOS TRANQUILOS
Volviendo al tardeo, últimamente los responsables de bodegas se quejan de bajadas en las ventas, y lo achacan (más que a su corta altura de miras a la hora de implementar técnicas de marketing para vender más y mejor) a que los jóvenes hoy en día no toman vinos. Obviamente no es así. Sin embargo, como sumiller, me da gusto ver en terrazas y en mesas en el interior grupos de gente joven disfrutando sus charlas en torno a una botella de vino y comiendo tapas. Algo que llevo mucho tiempo recomendando a la gente joven (sobre todo a las chicas, que tienen más clase y saben disfrutar mejor). Aquí es donde se pone de manifiesto la diferencia de un vino con un espirituoso de alta graduación alcohólica: un vino es una bebida de trago tranquilo, que se toma para compartir, en vez de una carrera a ver quién se emborracha antes.
Por todo esto, las sesiones de tardeo con vinos en bodegas, esperemos que vayan afincándose. En este sentido, Haro y zonas adyacentes de la rioja alta, hay bodegas que son un lujo al que personas visitantes pueden acceder... siempre que se les ofrezcan experiencias atractivas. Bodegas hay que, además de las visitas con cata de vinos, esporádicamente organizan y ofrecen sesiones de tardeo, generalmente basadas en el vino, la gastronomía y la música. Veamos ejemplos de tres bodegas.
RAMÓN BILBAO. Tras la construcción hace unos años de las nuevas instalaciones, ahora son dos bodegas unidas e imbricadas en un mismo espacio, de tal manera que, en realidad es un conjunto bodeguero versátil: la nueva sección añadida es una bodega de nueva generación, operativa en su exquisitez para producir vinos... y a la vez perfectamente funcional para recibir visitas: toda una puesta en escena con ofertas innovadoras, didácticas donde los mismos espacios sirven para distintas actividades. Tanto es así, que en su diseño se tuvo en cuenta hacerla visitable de un modo integral; así, atiende a las visitantes facilidades varias: su jardín de variedades, un mapa interactivo e inmersivo, un feliz anfiteatro en una de las salas de barricas que también hace las veces de sala de catas, construido en roble y donde no hay sillas ni mesas, sino un graderío donde personas y copas comparten los estrados de modo armónico. Además, las paredes están construidas con piedras de diferentes viñas, y en altura, hay una espectacular terraza-mirador sobre toda la sala. En diversos espacios se esparcen otras facilidades para recibir y agasajar visitas, como uno de ellos, reservado para clientes especiales y eventos de alta alcurnia. La bodega ofrece puntualmente sesiones de tardeo temático con protagonismo de la gastronomía; incluso vienen chefs de otros países.
BERONIA. Esta bodega, en medio del campo a ocho kilómetros de Haro, también se desdobló hace unos años, y las nuevas instalaciones están igualmente abiertas al público en un paisaje deslumbrante con viñedos hasta donde alcanza la vista. Su extensa terraza, orientada al oeste, es una invitación a disfrutar de atardeceres con una panorámica de 180º. Generalmente un sábado al mes ofrecen sesiones de tardeo donde las copas de vino, las tapas y música en directo propician contemplar atardeceres de ensueño en plena rioja alta, toda una inmersión en un ambiente natural, embriagador para los sentidos por lo demás.
LA EMPERATRIZ
Esta bodega (por sus jardines a pie de viña) es genuina para disfrutar una sesión de tardeo en verano y vivir la puesta de sol al lado del Río Oja. Pasear entre las diferentes viñas de tempranillo, viura y garnacha, es sumergirse en un mundo natural, de bonanza y quietud, que se respira con la boca abierta tomando un sorbo de vino, y se escucha con los ojos cerrados para entender que a la belleza le gustan las simetrías y los leves anacronismos.
Foto de Iona Selas.
Durante los meses de julio y agosto, parejas elegidas que ya conocen la bodega (que gustan de disfruta su intimidad al aire libre) y muchas otras que descubren el enclave, se sorprenden del lugar apartado y del ambiente limpio y tranquilo investido por la luz naranja del atardecer antes de la puesta de sol, mientras soplan los vientos cálidos que barren todo la rioja alta. Seguro que Eugenia de Montijo, la última emperatriz de Francia, quedó prendada del lugar, entonces ignoto, cuando ordenó dar vida a la vida plantando viñas y construyendo una casita de cuento de hadas.
Además de las tres bodegas mencionadas, hay otras más en distintos pueblos que ofrecen variopintas experiencias. Finca Valpiedra, rodeada de viñas en un meandro justo a la orilla del río Ebro, celebró el pasado viernes 17 de julio una nueva edición de su experiencia 'Atardecer en Finca Valpiedra', una propuesta enoturística diseñada para disfrutar del vino, la gastronomía, la música y el paisaje en un enclave privilegiado de La Rioja. El evento de tardeo incluyó música en vivo y se completó con una cena tipo cóctel y una selección de vinos de la bodega. Bodega Valenciso, situada en un paraje de ensueño, organiza eventos con trasfondo cultural a lo largo del año, y especialmente en este verano del 2026 tienen una agenda con propuestas cada cual más apetecible.