El vino de coleccionista reactiva las subastas con Acker al frente del mercado mundial
Sotheby’s adjudica US$49,2 millones con una tasa de venta del 94% en vino y espirituosos
lunes 7 de septiembre de 2026

El mercado internacional del vino de coleccionista ha dejado en el primer semestre de 2026 dos referencias que apuntan a más actividad en el canal secundario. La casa estadounidense Acker afirma haber movido US$125 millones en ventas totales entre enero y junio, de los que US$97 millones corresponderían a subastas, y se atribuye una cuota del 42% del mercado mundial en ese segmento. Sotheby’s Wine & Spirits, por su parte, informa de US$49,2 millones adjudicados en 29 subastas, con 13.000 lotes ofrecidos y una tasa de adjudicación del 94%.
Las cifras llegan en un momento en el que el mercado del vino para consumo sigue en una fase de menor ritmo, mientras el coleccionismo de alta gama da señales de mayor dinamismo. Ese movimiento coincide, además, con una leve mejora de algunos índices de Liv-ex, plataforma de referencia en el mercado secundario del vino. Aun así, los datos conocidos hasta ahora tienen un límite claro: proceden de las propias compañías, no de una auditoría independiente del conjunto del sector, y no incluyen comparables interanuales exactos que permitan medir con la misma precisión la evolución frente al primer semestre de 2025.
En el caso de Acker, la empresa sostiene que ha firmado el mejor enero-junio de su historia en actividad de subastas. La cifra más amplia comunicada por la firma es de US$125 millones en ventas totales durante el semestre, pero dentro de ese importe se incluyen operaciones ajenas a las subastas. El volumen que la compañía vincula de forma directa a ese canal es de US$97 millones. Ese matiz es relevante para leer su afirmación sobre la cuota del 42% del mercado mundial de subastas de vino, ya que el porcentaje no se refiere al total de ventas, sino a la parte atribuida a las pujas.
Sotheby’s aporta otra fotografía del arranque de año, aunque con una diferencia metodológica importante. Su división Wine & Spirits agrupa vino y espirituosos, de modo que el dato de US$49,2 millones no permite aislar por completo cuánto corresponde solo al vino. La compañía sí precisa que celebró 29 subastas y ofreció 13.000 lotes, con una tasa de adjudicación del 94%. Ese indicador implica que se vendieron 94 de cada 100 lotes puestos en el mercado, una proporción alta en este tipo de operaciones y una señal de que la demanda ha absorbido buena parte de la oferta presentada.
La comparación entre ambas casas exige prudencia por esa diferencia de perímetro. Acker separa el dato de subastas dentro de su facturación total, mientras Sotheby’s agrupa dos categorías de producto. Tampoco hay un volumen físico homogéneo que permita comparar de forma directa el negocio en número de botellas, cajas o formatos especiales, ya que en estas ventas conviven lotes muy distintos entre sí, desde medias cajas hasta botellas grandes, magnum o piezas de varios litros, además de espirituosos en el caso de Sotheby’s.
Pese a esas cautelas, el tono del mercado que trasladan ambas firmas es distinto al del vino destinado al consumo corriente. En las subastas de alta gama pesan más la rareza, la procedencia, la conservación, el formato y la añada que la demanda de consumo inmediato. Por eso, un repunte en este segmento no equivale por sí solo a una mejora automática del conjunto del negocio vitivinícola, pero sí puede anticipar más liquidez y más interés por parte de coleccionistas y compradores patrimoniales.
Sotheby’s buscará ampliar ese impulso en Nueva York del próximo 16 al 19 de septiembre con “Nightcap”, un ciclo de cinco subastas acompañado de actividades para coleccionistas, productores y aficionados. La casa calcula que el conjunto del catálogo reunirá más de US$10 millones en vinos y destilados. Entre las piezas con mayor estimación figura un lote de seis magnum de Vosne Romanée Cros Parantoux 1993, de Henri Jayer, valorado entre US$190.000 y US$260.000.
En ese mismo programa aparece también una mathusalem de seis litros de Romanée Conti 2002, de Domaine de la Romanée-Conti, con una estimación de entre US$150.000 y US$200.000. A ello se suma un lote centrado en Château Haut-Brion que incluye visitas a la propiedad y vinos exclusivos. La pieza reúne ocho añadas históricas, entre 1935 y 2009, en una consola Linley 75th Anniversary creada para conmemorar el 75 aniversario de la compra del château por la familia Dillon. La horquilla prevista para ese conjunto va de US$130.000 a US$260.000.
El catálogo incorpora también referencias italianas. Entre ellas figura un lote de 12 botellas de Brunello di Montalcino Riserva 1991, de Soldera Case Basse, con una estimación de entre US$8.000 y US$11.000. Otra de las piezas es un lote de seis botellas de Barbaresco Riserva 1900, de Bruno Giacosa, tasado entre US$5.000 y US$7.500. Para 12 botellas de Sassicaia 2005, Sotheby’s fija una valoración de entre US$3.000 y US$3.700.
Junto a esos nombres aparecen otras etiquetas italianas bien conocidas por el coleccionismo, como Bartolo Mascarello, Giacomo Conterno, Tignanello, Solaia, Masseto y Ornellaia. La mayor parte del catálogo, no obstante, sigue concentrada en referencias francesas, que continúan ocupando el espacio central de las ventas de mayor precio en las grandes subastas internacionales de vino.