Miércoles 08 de Julio de 2026
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La Unione italiana vini (UIV) ha alertado este miércoles, 8 de julio, del aumento de las existencias de vino y mosto en las bodegas del país. Según un análisis de su observatorio presentado durante la asamblea anual de la organización, en mayo el volumen almacenado superó los 53 millones de hectolitros, un 7,3% más que en el mismo mes de 2025.
La patronal del vino italiano sitúa así las existencias en su nivel más alto desde 2022. Aquel año, sin embargo, partía de una cosecha cercana a los 50 millones de hectolitros. La diferencia ahora, según la UIV, es que este repunte llega después de tres vendimias con volúmenes por debajo de otros ejercicios, lo que refuerza la idea de que el problema no está solo en la producción, sino también en la salida comercial del producto.
La organización explica que el volumen acumulado equivale a una cosecha entera retenida en bodega. Ese dato se produce en un momento de menor dinamismo tanto en el mercado interior como en el exterior. En Italia, las ventas en gran distribución entre enero y mayo bajaron un 2% respecto al mismo periodo del año anterior. En exportación, el balance del primer trimestre refleja una caída del 4% en volumen y del 8,3% en valor.
Ese cruce entre consumo plano y ventas exteriores a la baja está llevando a muchas bodegas a recurrir a los llamados desclasamientos. Se trata de rebajar un vino a una categoría inferior para facilitar su colocación en el mercado. El paso puede ir, por ejemplo, de Docg a Doc, de Doc a Igt o directamente a vino común.
Según la UIV, las bodegas están desplazando parte de sus existencias hacia la categoría más fácil de vender, que es la del vino común. La medida busca aliviar la presión comercial inmediata, pero también reduce el valor medio del producto. La organización vincula esta práctica con el deterioro de los precios del vino a granel durante los cinco primeros meses del año.
Los datos difundidos por la patronal indican que los precios del granel bajaron un 6% en los vinos Dop, un 7% en los Igp y un 14,4% en los vinos comunes. Estos últimos concentran el 75% de los desclasamientos y registran un precio medio de 54 céntimos por litro.
La evolución tiene efectos que van más allá de las bodegas italianas. Un exceso de existencias y una mayor salida hacia categorías de menor precio pueden presionar márgenes y cotizaciones en toda la cadena del vino, desde el viñedo hasta la distribución. También puede influir en decisiones sobre futuras vendimias, compras de uva y planificación comercial en un mercado europeo muy conectado.
El presidente de la UIV, Lamberto Frescobaldi, pidió medidas para reequilibrar la oferta. “En las actuales condiciones de mercado incluso una vendimia de 44 millones de hectolitros ya no es sostenible”, afirmó durante la asamblea anual. A su juicio, el inmovilismo está teniendo un efecto directo sobre el valor y la rentabilidad del sector.
Frescobaldi sostuvo además que la sobreproducción está afectando a toda la cadena y reclamó decisiones aunque resulten impopulares. Su mensaje apunta a posibles intervenciones para ajustar volúmenes en origen o limitar nuevas entradas al mercado si no mejora la demanda.
La advertencia llega en un momento sensible para el vino italiano, uno de los mayores productores y exportadores mundiales. La combinación de existencias elevadas, menor ritmo comercial y caída del granel abre una fase de presión para operadores que ya trabajan con precios más bajos y con menos capacidad para sostener valor en las categorías básicas.
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