José Andrés recibe el premio Personaje del Año tras reivindicar la comida como respuesta humanitaria

El chef asturiano defiende la democracia, alerta sobre Gaza y repasa el origen de World Central Kitchen

Martes 30 de Junio de 2026

Compártelo

Leído › 564 veces

José Andrés recibirá este martes, 30 de junio, en Madrid el premio Personaje del Año 2026, un reconocimiento que distingue su trayectoria profesional y su labor humanitaria. La distinción pone el foco en una figura que ha combinado cocina, empresa, divulgación y acción sobre el terreno a través de World Central Kitchen, la organización que fundó y preside.

En la entrevista concedida con motivo del galardón, el chef asturiano resume su manera de entender esa tarea con una frase que condensa su recorrido personal y público: “Dar de comer donde se necesita no es nada especial. Solo he sido el puente entre lo que viví en mi casa con las croquetas de fin de mes y millones de familias”.

José Andrés, de 56 años, sostiene que su trabajo no nace de una idea abstracta de la solidaridad, sino de una experiencia doméstica y cercana. En esa conversación también admite que atraviesa una etapa en la que preferiría apartarse del foco. “Ahora estoy en un momento de mi vida en el que preferiría meterme en una cueva durante bastante tiempo”, afirma. “Un día te das cuenta de que tienes 56 años y de que has estado en muchos saraos. Y la verdad es que yo tampoco sé muy bien qué ha pasado; no he hecho tanta televisión como para considerarme un chef televisivo”.

El reconocimiento llega después de una trayectoria que le ha situado entre los españoles con mayor proyección internacional. Ha sido incluido en dos ocasiones entre las 100 personas más influyentes del mundo por la revista TIME y en 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de la Concordia junto a World Central Kitchen. Su organización ha intervenido en emergencias como la guerra de Ucrania, la crisis de Gaza, la pandemia y distintos desastres naturales.

El propio José Andrés explica que el origen de World Central Kitchen estuvo en una carencia muy concreta de los sistemas de respuesta ante catástrofes. “Creo que World Central Kitchen nació un poco a raíz de eso. Me di cuenta de que, en una emergencia, no existían mecanismos eficaces para reactivar algo tan sencillo como dar de comer”, señala. Como ejemplo cita el huracán Katrina: “Había un estadio con 20.000 personas y durante más de una semana nadie les llevó comida ni agua”. A partir de esa constatación, decidió centrar su trabajo en la alimentación y el acceso al agua. “Porque cuando hay un incendio envías bomberos, cuando hay un terremoto envías equipos de rescate. Pero para dar de comer, ¿a quién envías mejor que a un cocinero?”.

En la entrevista también aborda la situación en Gaza, donde asegura que su organización mantiene una estructura amplia sobre el terreno. “Hoy mismo acabo de enviar un mensaje a todo nuestro equipo en Gaza. Tenemos miles de personas trabajando allí, decenas de cocinas y panaderías”, afirma. Añade que ha sido “un mensaje duro” porque están reduciendo el número de comidas que sirven. La razón, precisa, no es operativa sino presupuestaria: “No porque queramos, sino porque no nos queda presupuesto”. A partir de ahí lanza una reflexión directa sobre las prioridades políticas y militares: “¿De verdad no podemos gastar un poco menos en destruirnos y un poco más en alimentar a quienes siguen vivos?”.

Su mirada sobre la política internacional ocupa una parte central de la conversación. José Andrés observa una tendencia hacia posiciones más introvertidas en distintos países y cita como ejemplo el lema “America First”. A su juicio, cada país debe ocuparse de sus ciudadanos, pero esa obligación no excluye mirar más allá de sus fronteras. Al contrario, sostiene que lo que ocurre a miles de kilómetros termina afectando también a quienes creen estar al margen. “Puedes vivir mirando hacia otro lado o puedes vivir con los ojos más abiertos”, resume.

Preguntado por la situación política en Estados Unidos, se muestra convencido de que el Partido Demócrata volverá a gobernar. “Sí. La alternancia forma parte de la salud de una democracia”, afirma. En ese mismo punto introduce una comparación doméstica en tono irónico: “En mi casa no ocurre porque allí mando yo… con permiso de mi mujer. Ahí todos sabemos quién tiene la última palabra. Pero en política la alternancia es necesaria”.

También expresa su preocupación por lo que define como una deriva autocrática en Estados Unidos. Para explicarlo recurre a una imagen sencilla: la democracia como una partida de Monopoly. “Funciona porque todos aceptamos unas reglas. Si caes en una casilla, haces lo que toca. Si alguien empieza a hacer trampas, el juego deja de funcionar”, dice. A su juicio, el problema no se limita a una disputa entre izquierda y derecha, sino a la voluntad de respetar o no las reglas comunes. “Hay cambios en los mapas electorales, modificaciones institucionales y dinámicas que erosionan principios que costó décadas construir, y por eso hay que estar atentos”, advierte.

Sobre la responsabilidad pública, José Andrés defiende una posición pragmática y transversal. “La corrupción está mal gobierne quien gobierne. La mala gestión de una emergencia está mal gobierne quien gobierne. Bloquear presupuestos está mal gobierne quien gobierne”, sostiene. En su opinión, hay principios que no deberían depender del partido que ocupe el poder y la ciudadanía reclama precisamente esa forma de actuar.

España ocupa otro tramo relevante de sus reflexiones. El chef asegura sentirse profundamente identificado con su país y pone como ejemplo la Transición, que considera un caso de moderación y pragmatismo en un momento delicado. “España, para mí, lo es todo y lo vale todo”, afirma. Y añade una declaración con carga política propia: “Lo digo muy orgulloso como alguien que ha votado al PP y que ha votado al PSOE”.

La entrevista incorpora además testimonios de su entorno más cercano. Su esposa, Patricia Fernández de la Cruz, subraya el impacto personal y familiar de una vida marcada por las emergencias. Sobre la etapa de Puerto Rico tras el huracán de 2017, asegura que fue “lo más duro” y “un antes y un después”. “Se marchó y parecía que no iba a volver. Fue muy duro para todos”, recuerda. Con el paso del tiempo, añade, ha tomado conciencia de lo que sus hijas han sacrificado: “cumpleaños, celebraciones, partidos de fútbol, muchas tardes sin su padre”. Aun así, considera que ese recorrido también les ha enseñado a valorar el sentido de su trabajo.

Fernández de la Cruz también aporta una nota más personal sobre la aparición de José Andrés como personaje de Marvel y DC Comics. “Es lo mejor que le ha pasado en la vida”, asegura. “Si le preguntas de qué está más orgulloso, te hablará de los cómics. Y ya está pensando en cuándo harán más. Ha unido a Marvel y a DC, lo cual es bestial, pero son las típicas cosas que le pasan”.

Ferran Adrià, otra de las voces incluidas, sitúa la dimensión de José Andrés más allá de la cocina. “La gente no es consciente de quién es José Andrés”, afirma. Adrià sostiene que tiene “probablemente, la mejor agenda de contactos de España” y añade que, además del carisma, ha levantado una organización que considera “la más eficiente del mundo en su ámbito”. Su valoración se apoya en la rapidez de respuesta de World Central Kitchen: “Cuando ocurre una desgracia, muchas veces llegan antes ellos que el propio ejército”.

El premio Personaje del Año reconoce carreras singulares en ámbitos como la cultura, el arte o el deporte. Entre los nombres distinguidos en otras ediciones figuran Mario Vargas Llosa, Rafael Nadal, Anne Hidalgo, Garbiñe Muguruza, Salma Hayek, Antonio Banderas, Carlota Casiraghi, Raphael, Alejandro Sanz y Gloria Estefan. En esta edición, el reconocimiento recae en una figura cuya proyección pública se ha construido tanto en los fogones como en zonas de guerra, catástrofes y crisis humanitarias.

La conversación con José Andrés fue realizada el pasado 15 de mayo y acompaña a la edición de julio, que saldrá a la venta el próximo 1 de julio. En ella aparece un perfil que combina exposición pública, influencia política informal y una idea muy concreta del servicio: usar la cocina como una herramienta inmediata para responder cuando fallan otras estructuras.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 564 veces