Reino Unido blinda las restricciones al bisfenol A tras el Brexit

La aclaración de la FSA presiona a la industria de bebidas para revisar envases y materiales en contacto alimentario

Jueves 25 de Junio de 2026

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La Food Standards Agency (FSA) del Reino Unido publicó este jueves, 25 de junio, una ficha informativa en la que resume las reglas de la Unión Europea sobre el bisfenol A, conocido como BPA, en materiales en contacto con alimentos y su efecto en el marco británico tras el Brexit.

El BPA es una sustancia química usada en la fabricación de ciertos plásticos y resinas epoxi para materiales que tocan alimentos. La FSA recuerda que la normativa de la UE limita su uso por los posibles riesgos para la salud y fija un límite específico de migración de 0,05 mg/kg de alimento.

La agencia británica precisa que esas restricciones europeas se aplican a barnices, recubrimientos y materiales plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos. También recoge la prohibición del uso de BPA en materiales destinados a estar en contacto con leche de fórmula infantil y alimentos para bebés.

En el caso del Reino Unido, la FSA señala que, tras la salida de la UE, el país adoptó su propia legislación para mantener la continuidad regulatoria y la protección del consumidor. En concreto, cita el Reglamento británico sobre materiales en contacto con alimentos de 2023, que impone limitaciones similares al BPA en materiales destinados a tocar alimentos.

La agencia añade que sigue de cerca la evolución científica sobre esta sustancia y que recomendará nuevos cambios regulatorios si fueran necesarios.

Para el sector de bebidas, esta aclaración tiene un efecto potencial directo sobre la planificación de envases y componentes destinados a la UE y al mercado británico. Bodegas, cerveceras, fabricantes de refrescos y productores de espirituosos pueden verse obligados a revisar plásticos, barnices o recubrimientos usados en cierres, depósitos, latas u otros elementos en contacto con el producto si operan con cadenas de suministro vinculadas a esos mercados.

La referencia al primer plazo del 20 de julio de 2026 añade presión a las empresas que exportan o comercializan bebidas en Irlanda del Norte o en la Unión Europea, ya que el cumplimiento normativo puede condicionar compras, homologaciones internas y decisiones industriales sobre materiales aptos para contacto alimentario.

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