Finca La Emperatriz refuerza su oferta de enoturismo en Rioja Alta
Viñedo, cocina riojana y villas restauradas articulan la experiencia en Baños de Rioja
martes 12 de mayo de 2026
Finca La Emperatriz, en Baños de Rioja, refuerza su propuesta de enoturismo con una oferta centrada en las visitas al viñedo, la gastronomía tradicional riojana, las catas al aire libre y la posibilidad de alojarse en sus villas restauradas. La finca, situada en el corazón de Rioja Alta, presenta una experiencia pensada para recorrerla desde dentro y no solo como una bodega de paso.
La propiedad fue en su día de Eugenia de Montijo, última Emperatriz de Francia, y conserva ese carácter histórico que se percibe nada más cruzar sus puertas. La finca se muestra como un paisaje abierto y sereno, con el viñedo como eje de la visita y con una propuesta que busca alejarse de lo convencional. La familia Hernáiz recuperó la propiedad en 1996 y abrió sus puertas al visitante en 2016, momento desde el que ha ido construyendo una oferta más ligada al territorio y a la experiencia directa.
La visita guiada con almuerzo tradicional riojano es una de las actividades centrales. El recorrido a pie entre cepas permite conocer la singularidad de la finca y entender cómo el viñedo condiciona cada vino. También plantea una forma de visita más pausada, con tiempo para observar el paisaje y para recorrer un espacio que combina historia, cultivo y hospitalidad.
La parte gastronómica se apoya en una cocina de raíz, elaborada con producto local y de temporada. Los platos están pensados para compartir y para acompañar los vinos de la finca en un entorno que mantiene el vínculo con la tradición riojana. La propuesta une paisaje, vino y mesa en una misma experiencia, con un formato que busca que la visita tenga continuidad más allá del paseo por el viñedo.
Uno de los espacios más singulares de la finca es su jardín, rodeado de viñas y convertido en escenario para las catas al aire libre. Allí se presentan distintas referencias de la bodega en un ambiente relajado, acompañadas por una selección gastronómica cuidada. La finca subraya que se trata de un lugar sin prisas, donde el vino se disfruta con calma y en buena compañía.
Ese espacio ha recibido un Solete de la Guía Repsol, un reconocimiento que lo sitúa entre las propuestas valoradas por quienes buscan un plan distinto en la zona. La distinción se suma al papel del jardín como uno de los rincones más apreciados de la finca para quienes quieren vivir el vino en un entorno abierto y tranquilo.
La experiencia puede completarse con una estancia en las villas de la finca, antiguas casas de trabajadores restauradas con cuidado. Están situadas a pie de viñedo y ofrecen vistas abiertas a las sierras de Cantabria y la Demanda. La arquitectura tradicional riojana convive con el confort contemporáneo en espacios pensados para descansar y para mantener el contacto con el entorno.
Desde las terrazas y los jardines privados se puede ver el atardecer sobre el viñedo, uno de los momentos que la finca presenta como parte de su identidad. Dormir entre viñas, alargar la sobremesa sin mirar el reloj o despertar con silencio forman parte de una estancia que va más allá de la visita puntual.
La ubicación también forma parte de su atractivo. Finca La Emperatriz está a apenas 30 minutos de Logroño, a 20 de Ezcaray, a 10 de Haro y a una hora de ciudades como Bilbao o Burgos. Esa cercanía facilita una escapada breve sin renunciar a una experiencia completa en torno al vino, la cocina y el paisaje.
La finca se presenta como un lugar que no se explica solo desde fuera, sino que se vive en el recorrido por sus viñas, en la mesa y en la estancia. Su propuesta enoturística se apoya en esa combinación de historia, territorio y calma que define la visita y que busca que el visitante vuelva con una imagen distinta de Rioja Alta.