Lunes 04 de Mayo de 2026
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La actividad de enoturismo en Italia mueve 46.000 millones de dólares en el mundo y sigue ganando peso en el país, pero el sector arrastra problemas de organización, digitalización y coordinación territorial. Así lo recoge una encuesta de Wine Tourism Hub presentada en Vinitaly Tourism, con respuestas de 176 responsables de hospitalidad y de varios touroperadores internacionales.
El estudio sitúa a Estados Unidos como el mercado más rentable para las bodegas italianas. El visitante estadounidense gasta de media unos 400 euros por persona y el 88% de los operadores de ese país prevé un aumento de las ventas en 2026. También cambia el ritmo de compra: el 63% de los touroperadores dice que las reservas se cierran cada vez con menos antelación, entre 20 y 45 días antes del viaje.
En Italia, los datos de ISMEA correspondientes a 2024 apuntan a 15 millones de visitantes y a un gasto total de 3.000 millones de euros. El ticket medio en bodega ha pasado de 140 a 178 euros en dos años, un avance del 28%. Las bodegas con una gestión más estructurada registran un aumento anual de visitantes del 16,8%, según la encuesta.
Entre los responsables de hospitalidad, la principal dificultad es atraer al visitante adecuado a la bodega. Lo señala el 36,8% de los encuestados. Después aparece la necesidad de hacer rentable la venta tras la visita, citada por el 19,7%. Más de la mitad del panel, el 51,3%, afirma que la venta directa posterior a la visita supone entre el 20% y el 50% del negocio ligado a la acogida.
La relación con territorios y consorcios tampoco recibe una valoración alta. La mayoría de los responsables consultados puntúa su apoyo entre 1 y 2 sobre una escala baja. Los dos obstáculos más repetidos son la falta de recursos financieros, mencionada por el 31,6%, y la dificultad para crear alianzas con entidades locales, señalada por el 27,6%.
Los touroperadores internacionales ponen el foco en otros problemas. Hablan de respuestas lentas, precios poco claros y ausencia de sistemas de reserva online. Sin disponibilidad visible en internet, advierten, muchas bodegas quedan fuera de las búsquedas que realizan herramientas basadas en inteligencia artificial. El 76% pide guías con inglés fluido, tarifas netas transparentes y horarios flexibles, también durante los fines de semana.
La adopción tecnológica sigue siendo baja. Solo el 1% de las estructuras italianas ha incorporado soluciones de inteligencia artificial, según los datos presentados en Vinitaly Tourism. Para Wine Tourism Hub, esa brecha puede dejar fuera a muchas bodegas de los flujos turísticos más rentables.
La encuesta también recoge cómo invertirían los gestores una partida extra de 50.000 euros. El 44,8% la dedicaría a marketing y redes sociales; el 36,8%, a reformar espacios. La lectura que deja el informe es clara: la hospitalidad debe pasar a ser una unidad con objetivos propios, medición interna y capacidad para vender experiencias que puedan reservarse con facilidad desde fuera del país.
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