Lunes 17 de Marzo de 2025
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El cambio climático está afectando de manera importante a la agricultura en la región mediterránea, especialmente a cultivos como la vid. Para afrontar estos problemas, el proyecto europeo Climed-Fruit busca reunir y compartir conocimientos prácticos que puedan aplicarse de inmediato, con el objetivo de mejorar la adaptación y mitigación del cambio climático en este sector. Este proyecto está liderado por un consorcio multidisciplinario que incluye asesores, asociaciones de agricultores, institutos de investigación, entidades educativas y un organismo de normalización. Climed-Fruit se basa en los resultados de nueve Grupos Operativos en Europa y su propósito es facilitar la transferencia de conocimientos entre investigadores y profesionales del sector.
Entre las prácticas recopiladas por Climed-Fruit, se encuentran cuatro soluciones innovadoras para el sector vitícola, que han demostrado ser efectivas en mejorar la resiliencia de los viñedos ante condiciones climáticas extremas. Estas prácticas se presentan en «Fichas temáticas» y «Digital Stories» (vídeos cortos), donde se detalla su origen, se ofrecen consejos técnicos para su aplicación y se incluye un análisis simplificado de los costes y beneficios.
Una de las soluciones seleccionadas es el riego por goteo subterráneo. Los inviernos suaves, las lluvias dispersas y las sequías cada vez más frecuentes en la cuenca mediterránea ejercen presión sobre la viña. Para afrontar este problema, los viticultores recurren cada vez más a las técnicas de riego. Aunque no es la solución definitiva al cambio climático, el riego puede ser una herramienta útil en ciertos momentos de producción. Es esencial establecer un sistema eficiente en términos de recursos hídricos y costes.
Autorizado en Francia desde septiembre de 2017, el riego subterráneo ha ido ganando terreno en los últimos años. Esta técnica innovadora optimiza el uso del agua en los viñedos al reducir la evaporación y mejorar la eficacia del riego. Tiene un impacto directo en el perfil del bulbo de humedad generado en el suelo. Este tipo de riego facilita la escarda mecánica, la gestión de las malas hierbas y mejora el desarrollo radicular en profundidad. La mejora en la eficiencia del uso del agua es la principal ventaja de este sistema y puede ser un impulso para el establecimiento de la cubierta vegetal y el mantenimiento de la viticultura en zonas secas. Este sistema también puede formar parte de una estrategia de fertirrigación.
Es importante considerar la vida útil del material utilizado y evitar la producción de residuos plásticos que contaminen el suelo. Para obtener más consejos técnicos y conocer los trabajos realizados sobre este tema por el grupo operativo OFIVO, coordinado por el IFV, se recomienda consultar la ficha temática dedicada y el vídeo explicativo.
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