Lunes 05 de Junio de 2017
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Sabores vibrantes de pomelo y limón un agradable amargor.
La familia Sanz ha sido viticultora durante cuatro generaciones. Javier tiene ahora 104 hectáreas de viñedo y una bodega ultramoderna, pero sostiene que la clave para el vino excepcional es cultivar buenas uvas. Vive la relación tradicional entre el cultivador y la vid.
Suelos de grava, pobres en materia orgánica y con buen drenaje.
Se cosecha a mano y se clasifica, luego se fermenta en cubas de acero inoxidable. Para evitar la oxidación, la recolección se realiza de noche y se utiliza una cobertura de gas inerte de las uvas desde el viñedo a la prensa.
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