La Universidad de Nuevo Hampshire impulsa un estudio sobre una enfermedad emergente de la vid
El proyecto busca detectar antes el Fusarium en variedades resistentes al frío para mejorar el manejo en viñedo
viernes 6 de noviembre de 2026
La Universidad de Nuevo Hampshire anunció este jueves, 5 de noviembre, la puesta en marcha de un proyecto financiado por el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura del Departamento de Agricultura de Estados Unidos para investigar una enfermedad emergente del tronco de la vid asociada a hongos del género Fusarium. El trabajo se centrará en variedades resistentes al frío cultivadas en el norte del país y busca acortar los tiempos de diagnóstico para que los viticultores puedan tomar decisiones de manejo con más rapidez.
La investigación parte de un problema con peso económico. La universidad señala que las uvas resistentes al frío sostienen en Estados Unidos una actividad valorada en 400 millones de dólares, ligada a la producción de vino y a las visitas a bodegas. El estudio de impacto económico de WineAmerica de 2025 calcula que solo en Nuevo Hampshire el sector del vino genera unas 154.500 visitas relacionadas con bodegas al año y cerca de 29,5 millones de dólares en gasto turístico. Para las bodegas que dependen de estas variedades en zonas frías, una merma de producción o un deterioro sanitario del viñedo puede traducirse en menos uva disponible y más presión sobre los márgenes.
Fusarium es un género bien conocido en agricultura por su capacidad de causar enfermedades en muchos cultivos. Sin embargo, su papel en el declive de estas vides aún no está bien definido. Entre las preguntas que el equipo quiere responder figuran de dónde proceden las poblaciones que causan la enfermedad, cómo y cuándo entran en la planta y qué métodos permiten detectarlas antes de que el daño sea visible.
El proyecto está dirigido por Xiaochen Yuan, profesor, y Suzanne Slack, investigadora adjunta, ambos del Departamento de Agricultura, Nutrición y Sistemas Alimentarios de la Universidad de Nuevo Hampshire. La iniciativa se apoya en varios años de trabajo previo de ambos investigadores sobre el papel de distintas especies de Fusarium en el deterioro de la vid en zonas productoras del norte de Estados Unidos.
Los estudios anteriores en viñedos recuperaron especies de Fusarium en plantas con síntomas de declive. Además, los ensayos de patogenicidad mostraron que algunos de esos aislamientos pueden causar enfermedad tanto en híbridos resistentes al frío como en cultivares de Vitis vinifera. La universidad añade que en viñedos afectados ya se han documentado pérdidas de rendimiento importantes, un dato que refuerza la necesidad de conocer mejor la biología del patógeno, su distribución y las opciones de manejo.
La nueva fase ampliará el trabajo al Medio Oeste, la región de los Grandes Lagos y el Noreste de Estados Unidos. El equipo quiere determinar la distribución geográfica y la diversidad genética de las poblaciones de Fusarium asociadas a la enfermedad del tronco, evaluar su capacidad para causar daño y su potencial para producir micotoxinas, mejorar los métodos de diagnóstico e investigar los factores que pueden influir en la aparición y el control del problema.
Slack señaló que una parte importante del estudio será medir hasta qué punto el problema está extendido. La investigadora explicó que el grupo ya contaba con datos del Medio Oeste y que, desde su llegada a Nuevo Hampshire, ha entrado en contacto con viñedos locales con el mismo problema. En esas muestras, añadió, el equipo ha encontrado Fusarium en el interior de las plantas analizadas.
Uno de los puntos más prácticos del proyecto será reducir el tiempo necesario para confirmar si el hongo hallado es realmente el que causa la enfermedad. Slack indicó que en este momento el proceso puede durar casi dos meses y que no todas las especies presentes en la madera son patógenas. Algunas, precisó, pueden estar ahí sin causar daño. El objetivo es desarrollar una vía rápida que permita comunicar al viticultor si la especie patógena está presente y facilitar así decisiones de manejo más inmediatas.
Yuan afirmó que el propósito no es prometer la eliminación completa del problema, sino ayudar a los productores a gestionarlo mejor. El proyecto también reunirá a investigadores de la universidad con Kristi Gdanetz MacCready, científica del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, especialistas de extensión agraria, laboratorios de diagnóstico y viticultores de la región. Los resultados se trasladarán al sector mediante actividades de formación, publicaciones técnicas, recursos de diagnóstico y acciones de divulgación regional.