Las soluciones naturales mejoran el viñedo gallego en una finca piloto de Paderne
El proyecto propone 25 actuaciones para llevar estas prácticas a más explotaciones gallegas
jueves 29 de octubre de 2026
Los socios gallegos del proyecto europeo ECOSPHEREWINES presentaron este jueves, 29 de octubre, en el Centro Interdisciplinar de Química e Bioloxía (CICA) de la Universidade da Coruña, los resultados del piloto desarrollado en Galicia. La iniciativa ha convertido durante los últimos tres años la parcela de A Picha, en Paderne (A Coruña), en un banco de pruebas para aplicar soluciones naturales al viñedo y comprobar su efecto sobre la resiliencia de la plantación y la sostenibilidad del manejo.
La finca, de diez hectáreas, ha funcionado como un “laboratorio vivo” centrado en una idea concreta: combinar producción vitícola y conservación del entorno en una zona atlántica. En la presentación participaron la Fundación Juana de Vega, la Universidade da Coruña, la Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo y el nuevo propietario de la bodega Pagos de Brigante, vinculada a la parcela. Este último ya ha trasladado su intención de mantener la continuidad del trabajo iniciado.
Durante la jornada asistieron investigadores y profesionales del sector vitícola gallego. La apertura institucional corrió a cargo de José Manuel Andrade, director de la Fundación Juana de Vega; María Isabel González, subdirectora del CICA, y Alfonso Ribas, director del Área de Investigación e Innovación de la fundación. El encuentro sirvió para poner en común los resultados de la experiencia realizada en Paderne y para abrir una nueva fase orientada a trasladar esas prácticas a más explotaciones.
Los primeros análisis, de acuerdo con la información facilitada por las entidades participantes, apuntan a mejoras importantes en el vigor de las vides y en la salud del suelo. Esos avances se han vinculado al uso de acolchados de tojo, cubiertas vegetales y aplicación de biochar. Se trata de técnicas que buscan reducir la dependencia de insumos externos y mejorar el funcionamiento del suelo a medio plazo.
En viticultura, las cubiertas vegetales se emplean para proteger el terreno entre líneas de cultivo, limitar la erosión y favorecer la vida biológica del suelo. Los acolchados ayudan a conservar la humedad y a reducir la aparición de malas hierbas, mientras que el biochar, un material carbonoso que se incorpora al terreno, suele utilizarse para mejorar algunas de sus propiedades físicas y químicas. ECOSPHEREWINES ha probado estas herramientas en una finca real, con seguimiento durante tres campañas, para valorar su aplicación en las condiciones atlánticas de Galicia.
Además de la presentación de resultados, los organizadores hicieron pública la “Estrategia de infraestructura verde en el viñedo de ECOSPHEREWINES”. El documento plantea 25 actuaciones para el periodo 2027-2030 y está dirigido a viticultores, denominaciones de origen y administraciones. La propuesta busca ordenar medidas de gestión que permitan integrar más vegetación útil en las explotaciones, reforzar el suelo y favorecer un modelo de viñedo con menor impacto ambiental.
La elección de A Picha como parcela experimental responde a su valor agrícola y a su capacidad para servir como referencia en una zona vitícola del noroeste peninsular donde la lluvia, la pendiente y la presión de enfermedades condicionan el manejo del viñedo. En ese marco, el proyecto ha tratado de comprobar hasta qué punto determinadas prácticas de infraestructura verde pueden incorporarse a explotaciones en producción sin separar la actividad económica de la conservación del territorio.
La continuidad del trabajo en Paderne queda ahora ligada a la nueva etapa de Pagos de Brigante y a la hoja de ruta presentada para 2027-2030. Los socios gallegos del proyecto sitúan esa combinación entre ensayo en campo, seguimiento técnico y transferencia al sector como la base para extender el aprendizaje obtenido en la parcela de A Picha a otras zonas vitícolas de Galicia.