El vino italiano ya supone 41.000 millones, el 2% del PIB del país

El alza del 6,7% en existencias presiona márgenes, precios y rotación en distribución y hostelería

jueves 29 de octubre de 2026

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La cadena vitivinícola italiana genera unos 41.000 millones de euros de valor añadido, una cifra equivalente al 2% del PIB del país y a cerca del 10% del valor añadido de todo el sector agroalimentario. Así lo calcula TEHA Group en su informe estratégico Visione Vino 2026, presentado el pasado 16 de octubre en el Teatro Valentino Garavani de Voghera durante el foro de cierre de la primera edición de la Community Visione Vino. El mismo trabajo sitúa otro foco de presión en las existencias: en junio de 2026 las bodegas italianas almacenaban 46,5 millones de hectolitros, unos 6.200 millones de botellas, un 6,7% más que un año antes.

Para Benedetta Brioschi, socia y responsable del área de alimentación, retail y sostenibilidad de The European House Ambrosetti, el cálculo permite medir por primera vez toda la cadena ampliada del vino, desde las actividades previas a la producción hasta la llegada al mercado. Brioschi sostiene que el peso económico del vino en Italia convive con dos asuntos de fondo: el relevo generacional y el tamaño medio de las empresas.

Los datos de Eurostat citados en el informe indican que el 45% de los titulares de empresas agrícolas en Italia tiene más de 65 años, diez puntos porcentuales por encima de la media europea. En el caso de las empresas vitivinícolas, la edad media baja a 45 años, 15 menos que en el conjunto agrario. Brioschi añade que las explotaciones gestionadas por menores de 35 años suelen ser más productivas por hectárea y están más abiertas a la innovación y a las exportaciones.

El estudio relaciona ese relevo con la capacidad de ganar tamaño y con la proyección internacional del sector. En la actualidad, el 65% del patrimonio neto del vino italiano está en manos de una familia. Además, el tejido empresarial sigue muy atomizado: el 95% de las compañías del ramo tiene menos de 50 empleados y ese grupo genera solo el 40% de la facturación total. En el extremo opuesto, las empresas con más de 250 trabajadores representan apenas el 0,3% del total, pero aportan más del 7% de los ingresos del sector.

TEHA también observa una relación negativa entre la presencia de microempresas, definidas como las que tienen menos de 10 empleados, y la evolución de las ventas al exterior del vino italiano. En las regiones con mayor concentración de este tipo de firmas, las bodegas tienen más dificultad para ganar posición en los mercados internacionales. El informe plantea por ello que el aumento de escala empresarial y la sucesión generacional figuran entre las prioridades del ramo.

El otro gran foco del análisis está en las bodegas. Las existencias alcanzaron en junio de 2026 los 46,5 millones de hectolitros y más del 80% correspondía a vinos con certificación DOP e IGP. TEHA asocia ese repunte, junto con la bajada de precios, a una capacidad insuficiente del mercado para absorber toda la producción. Para el negocio de bebidas, esa combinación puede traducirse en más presión sobre márgenes, precios y rotación en distribución y hostelería si la demanda no avanza al mismo ritmo que la oferta.

El hecho de que más del 80% del vino almacenado tenga sello DOP o IGP añade otro matiz al problema, porque la acumulación no se limita a categorías básicas. En un país que figura entre los mayores productores mundiales de vino, cualquier cambio en el equilibrio entre producción, almacenaje y ventas repercute en bodegas, cooperativas, exportadores y canales de venta.

El informe incorpora además un apartado sobre inteligencia artificial. Solo tres bodegas italianas de cada diez usan ya estas herramientas o están probándolas, mientras que el 49% todavía no las emplea. Entre las aplicaciones mencionadas aparecen el marketing, la comunicación y el análisis de datos de ventas, una categoría que alcanza el 35,6%.

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