La patronal británica del alcohol pide al Gobierno descartar otra subida fiscal
La asociación atribuye a la presión fiscal caídas del 8% en vino y del 15% en espirituosos
lunes 26 de octubre de 2026

La patronal británica Wine & Spirit Trade Association (WSTA) ha pedido al Gobierno del Reino Unido que descarte una nueva subida de los impuestos sobre el alcohol en los Presupuestos de otoño. La organización da por probable un aumento de los impuestos especiales en línea con la inflación medida por el índice RPI, situada en el 2,9%.
La asociación sostiene que el Reino Unido aplica una de las cargas fiscales sobre el alcohol más altas de Europa. Como ejemplo, recuerda que el impuesto que grava un vino tinto de 14,5% de graduación ha subido un 49% desde que se puso en marcha la reforma del sistema en 2023, durante el anterior Gobierno conservador.
La WSTA vincula esa presión fiscal con la caída del consumo en volumen. Desde 2023, las ventas de alcohol en el Reino Unido han bajado un 8% en el caso del vino y un 15% en el de los espirituosos, siempre según los datos que maneja la propia organización. A partir de esas cifras, la patronal sostiene que una rebaja o una congelación de los impuestos especiales podría cambiar la tendencia, elevar las ventas, reducir el gasto de los consumidores y aumentar la recaudación para el Tesoro.
El director ejecutivo de la WSTA, Miles Beale, afirma que resulta “sorprendente” que la fiscalidad del alcohol que soportan los consumidores británicos duplique la media de la Unión Europea. En sus declaraciones, Beale sostiene que el ministro de Hacienda no puede controlar los precios internacionales del combustible, pero sí puede frenar las subidas del impuesto al alcohol, que, a su juicio, no han logrado elevar la recaudación.
Beale también critica que el Ejecutivo laborista mantenga un régimen fiscal que, en su opinión, fue diseñado y aplicado por los conservadores y que no está dando resultado. Añade que productores, comercios y consumidores tienen cada vez menos margen para absorber nuevas alzas y advierte de que otro incremento fiscal podría traducirse en más cierres de empresas. La asociación incluye en esa presión a pubs y restaurantes, dos canales muy expuestos a cualquier variación del precio final de las bebidas.
La petición de la WSTA llega en un momento sensible para todo el negocio de las bebidas en el mercado británico. Un aumento de impuestos puede trasladarse al precio de venta o reducir los márgenes de productores, importadores y distribuidores si optan por asumir parte del golpe para no perder volumen. Ese efecto potencial afecta tanto al vino como a los destilados y puede alterar decisiones de compra, promociones y surtido en hostelería y gran distribución.
El debate fiscal tiene además una derivada política y sectorial. La patronal intenta convencer al Gobierno de que el actual esquema impositivo está frenando la actividad en lugar de reforzar los ingresos públicos. El Ejecutivo tendrá que decidir ahora si mantiene la actualización prevista con la inflación o si acepta la petición del sector y congela los impuestos especiales sobre el alcohol en los próximos Presupuestos.