El Trepat ya tiene categoría propia: lo que dice el nuevo premio al Mejor Vino de Trepat de la Conca de Barberà

Los Premios Sigillum de la DO Conca de Barberà estrenaron en 2026 una distinción para una variedad que durante décadas solo sirvió para rosados y cavas

domingo 25 de octubre de 2026

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Deliri Trepat 2025, Mejor Vino de Trepat 2026 en los Premios Sigillum. Imagen: Celler Mas de la Creu

Los Premios Sigillum, el concurso anual de la DO Conca de Barberà, entregaron el pasado 29 de agosto, durante la 55ª Festa de la Verema de L'Espluga de Francolí (Tarragona), una distinción que no existía hasta ahora: Mejor Vino de Trepat. Puede parecer un detalle de palmarés, pero dice bastante sobre el camino que ha recorrido esta variedad autóctona en las últimas dos décadas.

De uva "de color" a protagonista

Durante buena parte del siglo XX, el Trepat fue en la Conca de Barberà una uva de servicio. Aportaba color, fruta roja y acidez a rosados y cavas rosados, y casi nunca aparecía en la etiqueta. Según la propia DO, el primer tinto de Trepat se elaboró en 1987, por maceración carbónica, y entre mediados de los ochenta y 2004 la variedad sobrevivió sobre todo en las cooperativas que elaboraban rosado. A partir de 2004 se recuperó su elaboración como tinto, y desde 2009 se consolidó como una tendencia estable.

Hoy varias bodegas de la zona hacen del Trepat su vino de referencia, y la variedad se ha convertido en una especie de seña de identidad de la denominación. Crear una categoría específica en el concurso es, en cierto modo, reconocer oficialmente ese cambio: el Trepat ya no se juzga solo como materia prima de rosados, sino como tinto con estilo propio.

Un tinto a contracorriente (y a favor de la época)

El perfil del Trepat encaja con lo que buscan muchos consumidores actuales. La DO lo describe como una variedad que da vinos ligeros y afrutados, con buena acidez y graduación moderada. En copa suele mostrar un color rubí pálido, aromas de fresa, frambuesa y guinda, un punto especiado y herbáceo, y una boca fresca, de tanino suave.

Es, por tanto, un tinto que va a contracorriente del modelo de vino potente, muy extraído y con mucha madera que dominó durante años, y que conecta con la demanda de tintos más ligeros, gastronómicos y fáciles de beber ligeramente frescos.

En el viñedo, sin embargo, no es una uva sencilla. Brota pronto, lo que la expone a las heladas de primavera, y madura tarde, normalmente entre finales de septiembre y principios de octubre. No le gusta la sequía y prefiere suelos frescos. Su racimo es grande y compacto, y su rendimiento puede ser elevado si no se controla, de modo que los tintos con más profundidad suelen salir de viñas viejas y de producciones contenidas.

Estilos: más allá del rosado

La diversidad de estilos es otra de las razones por las que el Trepat ha ganado visibilidad:

Tinto joven, fresco y aromático, para beber en uno o dos años.

Tinto de viña vieja, con más estructura, a menudo fermentado en fudres (grandes tinos de roble) en lugar de barricas pequeñas, para no tapar la fruta.

Rosado, el uso tradicional.

Espumoso ancestral, de una sola fermentación que termina en la botella.

Cava rosado, uno de los usos principales de la variedad según la DO.

El primer palmarés

El primer Mejor Vino de Trepat de los Premios Sigillum fue para Deliri Trepat 2025, de Celler Mas de la Creu (antes Celler Vidbertus), que también obtuvo el primer premio en la categoría Negres de Trepat. Es un tinto 100 % Trepat de viña vieja y viticultura ecológica, fermentado en fudre de roble. La añada anterior, Deliri 2024, había obtenido 91 puntos de Andreas Larsson y 91 puntos en la Guía Peñín.

Más allá del nombre del ganador, lo relevante es el criterio: el concurso de la propia denominación ha decidido que el Trepat merece compararse consigo mismo, y no con los coupages de variedades internacionales que durante años fueron la imagen de la Conca.

Retos pendientes

La categoría nueva también pone sobre la mesa algunos retos:

Superficie y datos. No hay cifras oficiales recientes de superficie plantada que se puedan citar con seguridad. Para una variedad que quiere ser bandera, contar con datos actualizados ayudaría a explicarla mejor.

Viñas viejas. Buena parte de la calidad depende de cepas antiguas que hay que conservar frente al arranque o el abandono.

Reconocimiento fuera de Cataluña. El Trepat sigue siendo un desconocido para gran parte del consumidor español e internacional. Concursos, guías y prensa especializada son clave para que la variedad se entienda como tinto y no solo como uva de rosado.

Clima. Su maduración tardía y su buena acidez son una ventaja en un clima más cálido, pero las heladas tempranas y la sequía siguen siendo amenazas reales.

Para saber más

Quien quiera profundizar en el origen, los sinónimos, las características agronómicas y los estilos de la variedad puede consultar la guía de la uva Trepat de Celler Mas de la Creu, que recoge las fuentes de la DO y otras referencias. Los datos del vino premiado están en masdelacreu.com.

Lo que empezó como una uva para dar color a los rosados tiene hoy un premio con su nombre. No es poca cosa para una variedad que pasó décadas en segundo plano.

Texto preparado con ayuda de IA y revisado por Celler Mas de la Creu.

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