La certificación de viticultura regenerativa de AVR exigirá base ecológica previa
ORVA y ORVA+ marcarán distintos niveles de exigencia en suelo, cubierta vegetal y prácticas regenerativas
jueves 22 de octubre de 2026

La Asociación de Viticultura Regenerativa (AVR) anunció este jueves, 22 de octubre, una revisión de su esquema internacional de certificación que introduce dos nuevos sellos, ORVA y ORVA+, y convierte la certificación en agricultura ecológica en requisito previo para acceder al sistema. La entidad sostiene que el cambio persigue reforzar el rigor ambiental de la norma, ordenar el uso del concepto de viticultura regenerativa y ofrecer al sector un modelo más claro y medible.
La principal novedad es que ningún viñedo podrá iniciar el proceso de certificación regenerativa sin estar ya certificado como ecológico. La AVR fija así una base común para todas las fincas incluidas en su estándar y deja fuera el uso de productos de síntesis dentro del marco de esta norma.
La asociación explica que la revisión llega en un momento en el que la viticultura regenerativa tiene una presencia mayor en el mercado y en la comunicación del sector, mientras conviven interpretaciones distintas del término. Algunas de esas lecturas, recuerda la entidad, son compatibles con insumos de síntesis. Tras revisar el trabajo desarrollado en los últimos tres años, la nueva junta ha optado por reforzar tanto la propia organización como el sistema de certificación.
Mireia Torres, presidenta de la AVR, afirma que la intención es que los vinos certificados procedan de viñedos que, además de ser ecológicos, regeneren el entorno y favorezcan la biodiversidad. A su juicio, la actualización debe facilitar que el mercado y el consumidor identifiquen con mayor confianza a los viticultores y bodegas comprometidos con este modelo.
El nuevo esquema sustituye al anterior y queda articulado en dos niveles. ORVA, sigla de Organic Regenerative Viticulture Alliance, será el nivel estándar para explotaciones que cumplan los requisitos básicos de regeneración del suelo y del ecosistema. ORVA+ quedará reservado para fincas con un manejo más exigente y una implantación más amplia de prácticas regenerativas.
La diferencia entre ambos niveles se apoya en criterios técnicos concretos. En la cubierta vegetal de la zona de producción, ORVA exigirá un mínimo del 50% de la superficie, mientras que ORVA+ elevará ese umbral al 75%. Además, las fincas con sello ORVA deberán aplicar al menos 3 prácticas regenerativas, y las que aspiren a ORVA+ tendrán que acreditar un mínimo de 5.
La revisión elimina el sello de transición que existía hasta ahora. La asociación considera que esa supresión simplifica el sistema y facilita su lectura por parte del mercado y del consumidor. En términos prácticos, la modificación separa con más nitidez la propuesta de la AVR de otras formulaciones de agricultura regenerativa que no exigen una base ecológica previa.
Otro de los cambios afecta a la medición del impacto climático del viñedo. La norma incorpora análisis específicos del suelo orientados al cálculo de la fijación de carbono, un indicador que la entidad considera útil para evaluar el efecto de las prácticas regenerativas sobre la tierra.
La actualización añade también un anexo de excepcionalidad para nuevas plantaciones. Ese apartado prevé condiciones específicas y posibles flexibilizaciones temporales, por ejemplo en los porcentajes de cubierta vegetal durante los primeros años y en periodo vegetativo, cuando se den circunstancias climáticas adversas como sequías extremas, episodios de lluvias torrenciales u olas de calor.
Las bodegas interesadas en certificar sus vinos y viñedos podrán presentar la solicitud a través de la página web de la asociación. La AVR nació en 2021 con el objetivo de impulsar cambios en la gestión del viñedo a partir del ciclo del carbono, la regeneración del suelo, la reducción de la erosión y el fomento de la biodiversidad. Fue promovida por cinco socios fundacionales —Familia Torres, Clos Mogador, Can Feixes, Jean Leon y AgroAssessor— y en la actualidad reúne a más de 125 socios de 9 países.