ENATE lanza una edición limitada de 2.750 botellas inspirada en Frida Kahlo
La serie arranca con un vino numerado que reproduce Charola de amapolas sobre el vidrio
viernes 6 de noviembre de 2026

La bodega ENATE presentó este viernes, 6 de noviembre, en Salas Bajas (Huesca), ENATE Colección Frida Kahlo 2024, una edición limitada de 2.750 botellas con la que abre una serie de cinco añadas vinculadas a la obra de la pintora mexicana. La primera entrega toma como referencia Charola de amapolas, una pieza realizada por Kahlo en 1924, y la reproduce sobre el vidrio mediante serigrafía.
Cada botella va numerada a mano y se entrega en una caja de madera. El vino aparece envuelto en papel de seda con la reproducción de una carta que Frida Kahlo escribió a su sobrina Isolda el 16 de enero de 1945. La presentación se completa con un collarín rojo, también numerado a mano, que la bodega relaciona con la llamada Casa Roja.
Luis Nozaleda, director general de ENATE, sostiene que el proyecto busca ir más allá del uso de una imagen en la botella y convertir cada unidad en una pieza pensada tanto para el consumo como para la conservación. La empresa sitúa esta colección dentro de su relación histórica con el arte contemporáneo, una línea que mantiene desde sus inicios.
La obra elegida para inaugurar la serie pertenece al ámbito familiar de Frida Kahlo. Charola de amapolas fue pintada en 1924, un año antes del accidente que marcó la vida de la artista. Se trata de una pintura sobre una bandeja circular de metal con amapolas blancas, rosas y rojas sobre fondo negro, acompañadas de hojas verdes y capullos, con una cenefa floral en el borde. ENATE subraya en esta pieza la presencia de formas decorativas próximas al art nouveau y de la tradición mexicana de pintar objetos de uso cotidiano.
Según la bodega, la obra fue un regalo de Kahlo para una de sus tías y ha permanecido en manos de la familia. En la actualidad se conserva en el Museo Casa Kahlo, conocido como Casa Roja, inaugurado en Coyoacán en 2025. Lola Durán, directora de arte de ENATE, considera que esta elección permite acercarse a una Frida Kahlo más íntima y menos conocida por el gran público.
El vino de esta edición procede de tres parcelas del viñedo propio de ENATE en el Somontano y se compone de 58% de cabernet sauvignon y 42% de syrah. La cabernet sauvignon sale de Camino Colungo, en Salas Bajas, una finca plantada en 1990, situada a unos 480 metros de altitud, sobre suelos de margas blancas y cultivada en secano. La bodega atribuye a este origen la estructura, la intensidad de color y la carga tánica del conjunto.
La syrah procede de dos viñedos distintos. Uno está en el valle de Alcanetos, cerca de Barbastro, plantado en 2001 con un clon de origen australiano, al que ENATE atribuye matices florales y especiados. El otro está en Cregenzán, plantado en 2006 con un clon procedente del valle del Ródano, que, según la casa, aporta fruta negra, cacao y una textura más suave. Jesús Artajona, enólogo de ENATE, afirma que la mezcla busca reunir parcelas con perfiles distintos pero complementarios y dar al vino capacidad de evolución en botella.
La añada 2024 estuvo marcada, de acuerdo con la descripción de la bodega, por un invierno relativamente seco, una primavera fresca y lluviosa y un verano de temperaturas moderadas, interrumpido por varios episodios de calor. Esas condiciones retrasaron la brotación respecto a la media histórica y favorecieron una maduración pausada en la parte final del ciclo. La vendimia comenzó el 13 de agosto y terminó el 2 de octubre. ENATE define la cosecha como de perfil atlántico, con frescura, acidez natural y buena maduración fenólica.
La fermentación se realizó en depósitos de acero inoxidable a 24°C, con una maceración de tres semanas. Después, el vino hizo la fermentación maloláctica en barricas nuevas de roble francés y permaneció allí doce meses. Tras la crianza, continuó su evolución en depósito hasta el embotellado, que se llevó a cabo en agosto de 2026. En la descripción de cata facilitada por la bodega aparecen notas balsámicas, florales, de fruta negra, cacao, vainilla y especias dulces, junto a una boca con cuerpo, fluida y de taninos amables.
La relación de ENATE con el arte comenzó en 1992. Antonio Saura fue el primer artista asociado a uno de sus vinos, el Chardonnay fermentado en barrica. Después se incorporaron nombres como Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Rafael Canogar, José Manuel Broto, Salvador Victoria o Jaume Plensa. La bodega asegura que esa línea ha dado lugar a una colección privada de más de 400 obras y a una Sala de Arte Contemporáneo con más de un centenar de originales.