Nicola Biasi lanza un índice para prever la evolución del vino en bodega
El sistema combina cata, pH, acidez y fenoles para decidir crianza, protección y embotellado
jueves 5 de noviembre de 2026

Nicola Biasi Consulting presentó este jueves, 5 de noviembre, un nuevo método para medir, seguir y orientar la capacidad de evolución del vino. La herramienta, llamada Nb-Wep, siglas de Wine Evolution Potential, se plantea como un índice técnico para ayudar a las bodegas a anticipar cómo puede cambiar un vino con el paso del tiempo y a tomar decisiones en bodega a partir de esa lectura.
La firma parte de una idea sencilla: ya no basta con saber cómo está un vino en el momento del análisis. También importa hacia dónde va, cómo puede transformarse durante la crianza y con qué sensibilidad reacciona en ese recorrido. El objetivo, según la empresa, es convertir esa información en decisiones concretas sobre afinamiento, protección y embotellado.
Nicola Biasi, enólogo y productor, sostiene que la duración de un vino en buenas condiciones resulta más difícil de prever y de conservar que hace unos años. “No todos los vinos nacen para evolucionar treinta años sin perder integridad, pero es nuestra tarea llevarlos a su máximo potencial”, afirma. Biasi es además fundador de la red de empresas Resistenti Nicola Biasi, que agrupa en la actualidad a ocho bodegas centradas en variedades Piwi.
La base de este planteamiento está en el cambio del escenario productivo. La empresa señala que unas condiciones climáticas más cálidas y una maduración más temprana de la uva pueden ir unidas a desequilibrios en la acidez y a una mayor inestabilidad de la fracción fenólica. Eso, añade, repercute en el equilibrio general del vino. En la práctica, puede traducirse en evoluciones prematuras que alteran el perfil aromático y reducen frescura, verticalidad y facilidad de beber.
Biasi resume esa tensión entre viñedo y mercado con una comparación directa. “El clima está yendo exactamente en la dirección opuesta a lo que pide el mercado”, afirma. A su juicio, el consumidor busca vinos más frescos, más ligeros y con menos alcohol, mientras que el calor lleva a uvas más maduras y, por tanto, a vinos más estructurados, más alcohólicos y con menos frescura. Por eso, añade, la solución no pasa solo por adelantar la vendimia, ya que una uva sin la madurez necesaria no ofrece buenos resultados enológicos.
A partir de ese diagnóstico, la propuesta de Nicola Biasi Consulting consiste en gestionar la crianza y la preparación del vino para aprovechar al máximo su capacidad de evolución real, sin fijar como meta obligatoria una larguísima guarda. “La idea es gestionar el afinamiento y la preparación no para hacer vinos que duren 30 años, sino para hacer vinos que aprovechen al máximo su potencial evolutivo”, sostiene Biasi. En esa línea, sitúa la cata como una pieza central, pero acompañada de controles analíticos sobre los fenoles y, en especial, sobre la parte oxidable de esos compuestos.
El método Nb-Wep se apoya en cuatro dimensiones. La primera es el pH, un dato básico para conocer el equilibrio ácido y la estabilidad. La segunda es la acidez total. La tercera es la fracción fenólica, con atención a los fenoles oxidables y a su relación con el total. La cuarta es la degustación. La empresa explica que el núcleo del sistema es un indicador sintético elaborado con un algoritmo propio, capaz de relacionar esas mediciones y convertirlas en una referencia técnica comparable en el tiempo.
La consultora insiste en que el vino no queda reducido a un número y que el índice no sustituye la cata. Su función es otra: seguir la evolución del mismo vino a lo largo del año y aportar una base más precisa para decidir. En un momento en el que las condiciones de producción cambian con rapidez, esa lectura continuada busca reducir la incertidumbre en bodega.
El protocolo previsto por la empresa incluye varios puntos de control sobre el mismo vino hasta el embotellado. Cada revisión sigue una misma secuencia: toma de muestras, análisis, cálculo del índice Nb-Wep, comparación con los datos anteriores y recomendación técnica. La firma sostiene que medir solo tiene sentido si la información modifica lo que se hace después, ya sea para confirmar una línea de trabajo o para corregirla.
Esa información puede servir para ajustar tiempos y recipientes de crianza, modular la exposición al oxígeno y los niveles de protección, y llegar al preembotellado con un control más preciso. Nicola Biasi Consulting añade que el seguimiento continuado también permite construir un histórico técnico de cada vino y de cada zona.