Las Tomasas, una mesa privilegiada para descubrir Granada en otoño

El restaurante Las Tomasas combina cocina de temporada, producto de calidad y una mirada contemporánea a la gastronomía andaluza, con la Alhambra como telón de fondo

jueves 29 de octubre de 2026

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Las Tomasas, una mesa privilegiada para descubrir Granada en otoño

Granada tiene algo especial en otoño. Cuando el calor del verano da paso a temperaturas más amables y la luz adquiere tonos dorados, la ciudad invita a perderse por las callejuelas del Albaicín, detenerse en sus miradores y descubrir una gastronomía que combina tradición andaluza y nuevas formas de entender la cocina. En una escapada de fin de semana, pocas experiencias resultan tan apetecibles como sentarse a la mesa con la Alhambra frente a los ojos. Y Las Tomasas es una de esas direcciones que convierten una comida en parte esencial del viaje.

Situado en la calle San Agustín, muy cerca del mirador de San Nicolás, este restaurante ofrece una panorámica privilegiada de la Alhambra y del paisaje monumental que define Granada. Fundado en 1989, ha sabido mantener el vínculo con el carácter histórico del Albaicín sin renunciar a una propuesta gastronómica contemporánea. Sus espacios interiores y exteriores acompañan una experiencia en la que el entorno tiene tanto protagonismo como la cocina.

La carta se apoya en productos de temporada y combina recetas reconocibles con presentaciones cuidadas y contrastes de sabor. Para comenzar, el jamón ibérico de bellota D. Faustino o el surtido de quesos son opciones ideales para compartir. Entre las propuestas más originales destacan las rillettes de pato con pan de cristal, manzana ácida y mostaza de Dijon, así como el carpaccio de solomillo de vaca con rúcula, parmesano y pesto de pimiento rojo asado.

Los entrantes calientes también invitan a detenerse en los detalles: huevos camperos a baja temperatura con patatas a lo pobre, jamón ibérico y foie; calamarcitos con shiitakes confitados, langostinos y salsa de curry verde y pimiento choricero, o un salteado de verduras de temporada. Para quienes prefieren probar varios bocados, los pintxos individuales permiten explorar distintas combinaciones sin necesidad de comprometerse con un único plato. Entre ellos figuran los huevos de corral con parmentier de pistacho, boletus y migas caseras, las croquetas de pulpo y jamón ibérico, el huevo poché con setas confitadas y carbonara de foie o la hamburguesita de vaca madurada con queso Stilton azul y mermelada de encurtidos.

La cocina también encuentra espacio para los sabores más reconfortantes del otoño. En temporada, el potaje de pochas de Navarra con ternera deshilachada y castañas encaja especialmente bien con los días más frescos. En el apartado de arroces y pastas, el risotto de gamba blanca, jugo de sus cabezas y pulpitos crujientes convive con los pappardelle de pasta fresca, crema de foie y pera confitada. Dos propuestas que apuestan por la intensidad y la textura sin perder de vista el producto.

Las Tomasas, una mesa privilegiada para descubrir Granada en otoño

Aunque Granada invita a buscar sus recetas más tradicionales, Las Tomasas también introduce matices propios en platos como el ajoblanco de coco y manzana con anchoa de Santoña y calabaza garrapiñada, o el remojón granadino al estilo de la casa. La oferta de pescados incluye lubina rustida con crema de zanahoria asada y bilbaína de espárragos, rodaballo a la plancha con setas eryngii y cremoso de anacardo y limón tostado, y merluza al horno con tomates guisados y vizcaína de berenjena y pimentón.

Para los amantes de la carne, la carta propone desde un entrecot de vaca madurada nacional con salsa Robert, patata al estragón y verduras al jengibre hasta un solomillo de vaca a la parrilla con ajoatao, mantequilla de foie y piquillos al carbón. También hay opciones como el steak tartar con tuétano al horno y aire de parmesano, que aportan un punto más contemporáneo a una selección pensada para distintos gustos.

Quienes prefieran dejar la elección en manos de la cocina pueden optar por el menú degustación de ocho pases, con un precio de 65 euros y disponible bajo reserva. Una alternativa interesante para convertir la visita en una experiencia gastronómica más pausada, especialmente si se trata de una celebración o de una escapada en la que comer bien forma parte del plan.

Pero la experiencia no termina con el último plato. La coctelería de vanguardia añade un contrapunto actual al marco tradicional del Albaicín y convierte Las Tomasas en una dirección atractiva para prolongar la sobremesa o acercarse al caer la tarde, cuando la Alhambra cambia de tonalidad y las luces comienzan a dibujar su silueta sobre la ciudad.

Su propuesta funciona en distintos escenarios: es un lugar sugerente para una comida romántica con vistas, una buena elección para compartir platos entre amigos y una alternativa a tener en cuenta para grupos que quieran celebrar una ocasión especial en un entorno singular. En todos los casos, reservar con antelación es recomendable, especialmente durante los fines de semana y los periodos de mayor afluencia turística.

En una Granada otoñal que se disfruta tanto caminando como alrededor de una mesa, Las Tomasas reúne tres ingredientes difíciles de igualar: una ubicación excepcional, una cocina de temporada y una coctelería que invita a quedarse un poco más. No es solo un restaurante al que acudir después de recorrer el Albaicín, sino una forma de contemplar la ciudad sin prisas, con la Alhambra como telón de fondo.

Las Tomasas

Calle San Agustín, 4. Albaicín, Granada.

Web: https://lastomasas.com

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