Italia lidera el vino ecológico en Estados Unidos con el 51% del mercado

El informe atribuye esa ventaja a la imagen de calidad y al interés por un consumo más saludable

jueves 5 de noviembre de 2026

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Italia lidera el vino ecológico en Estados Unidos con el 51% del mercado

Italia es el primer proveedor de vino ecológico en Estados Unidos por valor de ventas y mantiene esa posición en 2026. Un análisis de Nomisma para la plataforma Ita.Bio, impulsada por la Agencia ICE con apoyo de FederBio, sitúa la cuota italiana en el 51% del mercado estadounidense. En 2025, las importaciones de vino ecológico italiano alcanzaron 35,6 millones de euros y, en los ocho primeros meses de 2026, aumentaron un 2,2% respecto al mismo periodo del año anterior.

El estudio se dio a conocer este jueves, 5 de noviembre, y dibuja un mercado amplio para los productos ecológicos italianos. Estados Unidos sigue siendo el mayor mercado mundial de productos ecológicos, con unas ventas de 60.400 millones de euros, un 105,8% más que en 2014. Además, el 54% de los consumidores estadounidenses compra alimentos o bebidas ecológicas al menos una vez por semana.

La base del informe es una encuesta a 1.000 responsables de compra de alimentación del hogar, de entre 18 y 65 años, residentes en los estados de Nueva York y California. A partir de ese trabajo, Nomisma calcula que el 43% de los consumidores de Estados Unidos ha comprado al menos una vez en el último año un producto alimentario ecológico hecho en Italia.

La imagen del producto italiano aparece como uno de los puntos a favor. El 56% de los encuestados coloca a Italia en primer lugar en percepción de calidad y seguridad entre los países productores de alimentos ecológicos, por delante de Francia y Canadá. Ese reconocimiento, según el análisis, ayuda a explicar la buena posición del vino ecológico italiano en un momento de cambios en el mercado del vino de Estados Unidos.

Ese cambio se aprecia en el consumo total. En 2025, el mercado estadounidense bebió 31 millones de hectolitros de vino, un 10% menos que en 2019. Al mismo tiempo, el informe recoge un mayor interés por productos nuevos, ligados a una idea de consumo más saludable y con menor graduación alcohólica. En ese giro, el vino ecológico ocupa un espacio propio.

La encuesta indica que el 15% de los consumidores estadounidenses ya compra vino ecológico italiano. Dentro de ese grupo, el 71% considera que la oferta italiana está por encima de la de Estados Unidos y Francia. Los motivos que citan son el sabor, la variedad de uvas y la tradición vinícola. Entre quienes todavía no lo compran, casi uno de cada dos reconoce igualmente su calidad.

Las perspectivas de compra también apuntan al alza. Un tercio de los actuales compradores prevé aumentar su consumo de vino ecológico italiano en los próximos dos o tres años. Entre los no usuarios, el 25% afirma que podría empezar a adquirirlo en ese plazo. La restauración italiana aparece además como una vía con margen de recorrido: el 64% de los no consumidores estaría dispuesto a probar una botella de vino ecológico italiano si figura en la carta o si la recomienda el personal de sala.

Pese a esa posición de salida, el informe identifica varios frenos. Entre los consumidores de productos ecológicos que no compran alimentos ecológicos italianos, el 40% cree que los precios son demasiado altos, el 37% dice que los encuentra poco en sus canales habituales de compra y el 30% asegura que le cuesta reconocerlos en el lineal o en la restauración. La identificación del origen aparece así como una cuestión central para ampliar ventas.

En ese punto, el posible uso de un sello específico puede influir en la decisión de compra. El 82% de los encuestados afirma que un logotipo dedicado al “Biológico Italiano”, pensado para identificar productos ecológicos elaborados con ingredientes 100% italianos, podría animarle a comprarlos. Además, el 74% asegura que pagaría un precio superior por un producto ecológico italiano frente a otro similar producido en Estados Unidos.

Emanuele Di Faustino, responsable de industria, retail y servicios de Nomisma, sostiene que el mercado estadounidense ofrece margen para el producto ecológico italiano por su tamaño y por la mayor familiaridad del consumidor con esta categoría. A su juicio, el siguiente paso pasa por actuar sobre las barreras de compra y mejorar la visibilidad, la identificación del origen y la presencia de los productos en los distintos canales de venta.

Aldo Cervi, coordinador de la sección de operadores de servicios de FederBio, vincula esa evolución a la reputación del agroalimentario italiano y al apoyo a las empresas en su salida a mercados internacionales. En esa línea, considera que la nueva marca “Biológico Italiano” puede ayudar a reforzar el reconocimiento del origen y que herramientas como Ita.Bio sirven para orientar estrategias comerciales con datos de mercado, análisis de consumo y redes de contacto empresariales.

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