España vende fuera nueve de cada diez botellas de vino ecológico

BioCultura Madrid reunirá a seis bodegas para dar visibilidad a un mercado interno aún débil

jueves 22 de octubre de 2026

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España vende fuera nueve de cada diez botellas de vino ecológico

BioCultura Madrid 2026 reunirá a seis bodegas ecológicas del próximo 26 al 29 de noviembre en Ifema Madrid. La organización ha confirmado la presencia de Adegas Celme, Viñedos y Bodega Marcelino Serrano, Bodega Andrés Morate, Bodegas Robles, Viña Alondra y Vinos y Aceites Laguna. Algunas de estas firmas llevarán además vermús, vinagres y aceites, con la intención de acercar al público una parte de la oferta española certificada en ecológico.

La feria sitúa esta participación dentro del avance del vino ecológico en España, un segmento apoyado en buena medida por la demanda exterior y por la extensión del viñedo certificado. BioCultura sostiene que la viticultura ecológica se basa en métodos naturales y en prácticas que buscan preservar el equilibrio del suelo y de los ecosistemas. La organización añade que esa orientación ha llevado a muchas bodegas tradicionales y a nuevos productores a prescindir de pesticidas de síntesis química en el viñedo.

El peso de la exportación sigue marcando este mercado. BioCultura afirma que, en el vino ecológico, nueve de cada diez botellas se venden fuera de España, una proporción muy superior a la del vino convencional. También sitúa el gasto per cápita en el mercado español por debajo de un euro. Entre los principales compradores cita a Alemania, Francia, los países escandinavos y Reino Unido, mercados donde el consumo de productos orgánicos tiene mayor implantación.

La menor demanda interna responde, a juicio de la organización, a varios factores. Por un lado, el consumo de vino en España atraviesa una etapa de debilidad. Por otro, el comprador suele ser más sensible al precio final de los vinos ecológicos, que arrastran mayores costes de producción. En ese escenario, BioCultura considera que la visibilidad del vino ecológico en España sigue siendo reducida fuera de los canales especializados y de ferias como la de Ifema.

La certificación ocupa un papel central en este segmento. María López, coordinadora de desarrollo de CAAE, explica que el control empieza en la viña y abarca todo el proceso productivo. Ese sistema, afirma, verifica el respeto al medio ambiente, la conservación de los microorganismos del suelo y la ausencia de productos de síntesis química en el cultivo. López añade que el seguimiento también alcanza a la práctica enológica en bodega para comprobar que la elaboración cumple el reglamento europeo.

Desde el sector se insiste en que la viticultura ecológica tiene efectos que van más allá de la botella. BioCultura, certificadoras y bodegas sostienen que este modelo ayuda a preservar recursos naturales, con especial atención al suelo, y que puede contribuir a frenar su degradación. También relacionan estas prácticas con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento del paisaje agrario. A ello suman su impacto sobre el empleo y la población en el medio rural, al tratarse de una actividad ligada al territorio.

En la producción nacional, Castilla-La Mancha concentra una parte amplia de la superficie de viñedo ecológico, favorecida, según la organización, por el peso del secano y por unas condiciones climáticas que reducen el riesgo de plagas y humedad. Catalunya, la Comunitat Valenciana y Andalucía aparecen también entre las comunidades con presencia relevante. BioCultura atribuye a Castilla-La Mancha el mayor volumen de uva y vino ecológico, mientras sitúa a Catalunya en un papel más orientado al valor añadido y al embotellado final.

La discusión sobre el consumo interno incluye además una labor de información al consumidor. Concha Fabeiro, presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología, considera necesario avanzar en formatos y presentaciones que acerquen estos vinos a los jóvenes mayores de edad. Fabeiro también reclama mensajes claros y rigurosos sobre lo que supone un vino ecológico y sobre sus efectos para la salud y para el medio ambiente. En la misma línea, Susana García, de la Interprofesional del Vino de España, defiende que el consumidor conozca mejor el compromiso social y ambiental de la viticultura ecológica y la variedad de estilos que ofrece el sector por zonas, variedades y formas de elaboración.

La dirección de BioCultura sostiene que la feria quiere servir de punto de encuentro directo entre productores y consumidores para impulsar la compra en el mercado español. A su juicio, esa relación sin intermediarios puede ayudar a que el vino ecológico gane presencia en los hogares. La organización añade que su prioridad es dar visibilidad al producto autóctono y apoyar una demanda interna que sigue por detrás de la capacidad productiva del país.

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