El sector del vino de Rusia reclama aranceles del 200% al vino de países “hostiles”
La asociación presiona para endurecer la protección del mercado interno del vino
viernes 23 de octubre de 2026

Los productores de vino de Rusia han vuelto a pedir un fuerte aumento de los aranceles al vino importado desde los países que Moscú considera “hostiles”. Según informa la agencia TASS, la Asociación de Viticultores y Enólogos de Rusia mantiene su propuesta de elevar esa tasa hasta el 200%.
La posición fue expresada por Petr Efremov, director ejecutivo de la asociación, que afirmó que el criterio del sector no ha cambiado. En declaraciones recogidas por TASS, Efremov sostuvo que la organización se opone “principalmente” a las importaciones procedentes de esos países y añadió que esa línea es la tradicional dentro de la entidad.
El asunto se trató en el Foro Ruso del Vino. Allí, Pavel Mayorov, asesor del director ejecutivo de la misma asociación, volvió a poner sobre la mesa la cuestión de los aranceles. Mayorov defendió que Rusia paga tasas por la entrada de su vino en “prácticamente todos los países”, con la excepción de los Estados de la antigua Unión Soviética y de la Comunidad de Estados Independientes, la CEI.
La propuesta del 200% no es nueva. La asociación la formuló por primera vez en marzo de 2024, cuando pidió elevar de forma muy amplia los aranceles sobre el vino llegado desde los países incluidos por Rusia en esa categoría. Ese grupo abarca a Estados Unidos, a países de la Unión Europea y a otros Estados a los que el Gobierno ruso atribuye una política hostil.
En aquella misma etapa, la organización también propuso una cuota para el canal de hostelería. Su planteamiento era que el 50% de los vinos presentes en las cartas de bares, restaurantes y otros establecimientos fueran de producción rusa. Con esa medida, el sector trataba de reservar más espacio comercial para las bodegas nacionales en uno de los principales escaparates del consumo de vino.
La petición actual se produce después de varias decisiones adoptadas por las autoridades rusas en los dos últimos años. En agosto de 2023, el Gobierno elevó el arancel de importación del vino procedente de esos países del 12,5% al 20%, una subida presentada como respuesta a las sanciones occidentales impuestas a Rusia. El aumento supuso llevar la tasa a un nivel 7,5 puntos superior al anterior.
En ese momento, el Ejecutivo ruso defendió que la demanda interna de vino podía cubrirse con la producción nacional. Ese argumento sigue siendo una de las bases de la posición del sector: reducir el peso de las importaciones y dar más margen a las bodegas del país en el mercado interno.
La distancia entre el arancel vigente y el que propone la asociación es amplia. Pasar del 20% al 200% implicaría multiplicar por diez la tasa actual. Un movimiento de ese tamaño encarecería de forma muy acusada la entrada de vino procedente de los países afectados y reforzaría el giro proteccionista que las autoridades rusas han ido aplicando en este mercado desde 2023.
El debate sobre el vino se inserta además en una política más amplia de respuesta comercial a las sanciones internacionales. En mayo de 2024, el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó al Gobierno destinar parte del dinero recaudado con los aranceles al vino de esos países al desarrollo del turismo. Esa instrucción vinculó de forma directa la política arancelaria con la financiación de actividades internas.
Por ahora, lo que ha trascendido es la posición de la asociación, no una nueva decisión del Gobierno. La organización mantiene así una presión pública a favor de una protección mucho mayor del mercado ruso del vino, con dos ejes claros: frenar las importaciones desde los países señalados por Moscú y abrir más espacio a la producción nacional tanto en la distribución como en la hostelería.