Véneto mantiene el liderazgo exterior del vino italiano pese a una caída del 8,4%

El Prosecco resiste mejor que otras categorías bajo la presión del exceso de existencias

miércoles 4 de noviembre de 2026

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Véneto mantiene el liderazgo exterior del vino italiano pese a una caída del 8,4%

Este miércoles, 4 de noviembre, el nordeste de Italia volvió a aparecer como el principal apoyo del vino italiano en el exterior, aunque ya no escapa a la caída general del sector. Fondazione Qualivita sitúa el cierre del Prosecco DOC en 670 millones de botellas y coloca a Véneto en el primer puesto nacional por ventas al extranjero, con 1.300 millones de euros en el primer semestre de 2026. Ese liderazgo convive, sin embargo, con una bajada del 8,4% respecto al mismo periodo de 2025, en un mercado en el que Italia perdió un 6,2% en valor exportado y un 4% en volumen.

La comparación entre regiones muestra un comportamiento desigual dentro del mismo bloque productor. Trentino-Alto Adigio registró un descenso del 12,2%, mientras Friuli-Venecia Julia subió hasta 121,4 millones de euros, un 2,5% más. Véneto mantiene así una distancia amplia sobre el resto, con una facturación exterior que multiplica por más de diez la de Friuli-Venecia Julia. El peso de esa región explica por qué la evolución del Prosecco y de los blancos tranquilos sigue siendo tan relevante para el conjunto del vino italiano.

Christine Mauracher, profesora de economía agroalimentaria y directora del Agrifood Lab de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, sostiene que el ajuste no responde solo a factores de corto plazo. A su juicio, el sector acusa los aranceles, la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y las tensiones geopolíticas, pero también cambios más profundos en el consumo y en el clima. Mauracher considera que la etapa de fuerte expansión vista durante las tres últimas décadas ha entrado en otra fase y que el mercado ya no funciona con los mismos equilibrios.

En ese escenario, la economista cree que el nordeste conserva ventajas que le permiten resistir mejor que otras zonas. Cita el caso del Prosecco, organizado en una cadena integrada y con capacidad para introducir novedades, como el rosado. Al mismo tiempo, avisa de que otras tipologías necesitan rehacer su propuesta comercial, ordenar mejor la gama y cubrir todos los escalones de precio, también los más accesibles. Añade, además, que las ventas exteriores están demasiado concentradas en pocos mercados y que será necesario repartir mejor esa presencia y limitar la producción.

La presión también se aprecia en las bodegas. Las existencias alcanzaron 16 millones de hectolitros a finales de julio, frente a 13,6 millones en la misma fecha de 2025. Ese aumento obliga a colocar más vino cuando la demanda pierde ritmo y cuando los importadores ajustan más sus compras. Para productores, cooperativas y distribuidores, el exceso de stock suele traducirse en una mayor tensión sobre precios, promociones y rotación de referencias.

Pese a ese balance, aparecen algunas señales de mejora. En el tercer trimestre, las exportaciones hacia países de fuera de la Unión Europea subieron un 8%, con la recuperación del mercado de Estados Unidos entre los factores que suavizan el deterioro. Aun así, el saldo acumulado de los nueve primeros meses del año seguía en negativo, con un retroceso del 3%, lo que muestra que la mejora todavía no compensa la caída registrada al inicio del ejercicio.

Otro dato favorable llegó en septiembre. Los embotellados de vinos DOC y DOCG avanzaron un 5%, con los espumosos y los blancos tranquilos en torno al +7%. Fondazione Qualivita vincula esa evolución a una mejor marcha de varias denominaciones y al apoyo del enoturismo, un canal que ayuda a mover ventas directas, refuerza la presencia de marca y sostiene ingresos en áreas donde la viticultura tiene mucho peso económico.

Junto a esa lectura, otras voces del sector reclaman cambios de fondo. Boscaini pide medidas estructurales y advierte del elevado número de denominaciones, mientras Bottega aprecia falta de cohesión. Ambas posiciones apuntan a la misma necesidad: con menos dinamismo en la demanda y con compradores más selectivos, las bodegas italianas necesitan ajustar mejor producción, surtido y destinos de exportación.

La evolución del nordeste italiano importa también al conjunto del negocio de las bebidas. Véneto concentra una parte muy amplia de las ventas exteriores de vino del país y el Prosecco es uno de los espumosos con mayor presencia en muchos mercados internacionales. Si las bodegas reducen oferta, reordenan gamas o cambian de países prioritarios, el efecto puede llegar a distribuidores, hostelería y cadenas minoristas, no solo en el espumoso, sino también en los blancos de precio medio y de alta rotación.

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