Terras Gauda crea A Garda para reunir sus vinos blancos de guarda más exclusivos
El proyecto arranca con un Caíño Blanco de producción limitada pensado para una larga guarda en botella
miércoles 4 de noviembre de 2026

Bodegas Terras Gauda presentó este miércoles, 4 de noviembre, A Garda, un nuevo proyecto con el que agrupa vinos blancos de guarda y añadas excepcionales. El arranque llega con O Segredo 2021, un monovarietal de Caíño Blanco con el que la bodega quiere defender la capacidad de envejecimiento de los blancos de Rías Baixas y situarlos entre las referencias de mayor prestigio internacional, en palabras de la propia empresa.
La iniciativa parte de Antón Fonseca, consejero delegado del Grupo Terras Gauda y miembro de la segunda generación de la familia propietaria. Fonseca vincula A Garda a una forma de innovar basada en mirar al futuro sin apartarse de las raíces y en seguir comprobando hasta dónde pueden llegar las variedades autóctonas cuando cuentan con tiempo y conocimiento. La firma enlaza esa visión con la etapa iniciada hace más de tres décadas por José María Fonseca Moretón, presidente y fundador del grupo, a quien atribuye una apuesta temprana por la investigación y por la recuperación de uvas locales, en especial la Caíño Blanco.
O Segredo 2021 se ha elaborado solo con esa variedad y procede de Niño Corvo, una pequeña parcela situada en Tabagón, en O Rosal, dentro de Finca Nova. Terras Gauda precisa que eligió esa viña por ser la más fresca del conjunto, la más tardía y la última en alcanzar la madurez dentro de ese viñedo. Para la bodega, esa singularidad de la parcela es parte del argumento con el que quiere subrayar el origen del vino y su aptitud para una evolución larga en botella.
La elaboración se ha dividido en dos partes. Una fermentó en ánfora y la otra en fudres de roble francés. Después, cada lote permaneció sobre sus lías durante tiempos distintos: siete meses en los fudres y nueve meses en el ánfora. La bodega añade que el ensamblaje se realizó en el momento que consideró óptimo y que, tras el embotellado, el vino inició una guarda mínima de cinco años.
El director enológico de la casa, Emilio Rodríguez Canas, afirma que O Segredo 2021 fue concebido para evolucionar, crecer y permanecer. Esa idea resume el planteamiento de A Garda, que busca poner en valor tanto el lugar de origen como el paso del tiempo en vinos blancos elaborados para una larga vida comercial y sensorial.
La producción de esta primera añada se limita a 1.812 botellas y 750 magnums. Su lanzamiento ordena además bajo una misma familia otras elaboraciones de la casa. Según informa la compañía, A Garda incorporará también las añadas excepcionales de Terras Gauda Etiqueta Negra y La Mar, dos de los vinos más exclusivos de su catálogo.
El nombre del proyecto remite a A Guarda, la localidad marinera donde el Miño desemboca en el Atlántico y que la empresa vincula a su historia. La bodega asocia esa referencia geográfica a una idea de territorio de frontera y encuentro, ahora trasladada a la identidad de esta nueva colección.
Antón Fonseca sostiene que, como una de las principales marcas españolas de vino blanco de alta gama, Terras Gauda asume la responsabilidad de impulsar esa categoría con elaboraciones capaces de mostrar todo el potencial de los blancos de guarda. El lanzamiento de O Segredo 2021 se inscribe en esa línea y sitúa a la Caíño Blanco en el centro de una propuesta con producción corta, larga espera en botella y aspiración de presencia en los mercados internacionales de mayor prestigio.