El vino distribuido por mayoristas en Estados Unidos cayó un 8% respecto al año anterior

El ajuste resultó desigual entre variedades, con mejor comportamiento en varias categorías de mayor precio

jueves 29 de octubre de 2026

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El vino distribuido por mayoristas en Estados Unidos cayó un 8% respecto al año anterior

El volumen de vino vendido por los mayoristas de Estados Unidos a comercios y establecimientos de hostelería cayó un 8% en tasa interanual en los doce meses cerrados en septiembre de 2026. El dato lo ha difundido este miércoles, 28 de octubre, Wine & Spirits Wholesalers of America (WSWA) a partir de la base de datos SipSource, que sigue las salidas de producto desde los distribuidores hacia el canal comercial.

La cifra recoge el periodo comprendido entre octubre de 2025 y septiembre de 2026 y mide el vino que sale de los mayoristas, no las compras finales del consumidor. Esa diferencia es importante porque refleja el pulso de la cadena de distribución y de la reposición en tiendas, restaurantes y bares, pero no equivale de forma directa a lo que se consume en los hogares o en la hostelería.

Dentro de ese descenso general del volumen, los datos muestran diferencias claras por segmentos de precio y por tipo de vino. En la franja de vinos con precio igual o superior a 9 dólares, los ingresos avanzaron en las mezclas blancas, con un 8,1%; en malbec, con un 6,4%; y en sauvignon blanc, con un 4,5%. En cambio, retrocedieron en merlot, con un 12,4%; en zinfandel, con un 8,7%; y en las mezclas tintas, con un 8,2%.

Esa lectura sugiere que el ajuste no está siendo uniforme en todo el mercado. Mientras el volumen total distribuido se reduce, algunas categorías de mayor precio siguen generando más ingresos y otras pierden peso. Para bodegas, importadores y distribuidores, este tipo de diferencias suele servir para ordenar surtidos, revisar referencias y decidir dónde concentrar la actividad comercial.

WSWA y SipSource no han publicado importes absolutos ni volúmenes absolutos para esas categorías, de modo que no es posible calcular cuánto dinero se gana o se pierde en términos agregados ni cuántos litros o botellas deja de mover el mercado. Tampoco puede saberse, con estos datos, qué parte de la variación en ingresos procede de una subida de precios, de un cambio en el número de unidades vendidas o de una mezcla distinta de productos dentro de cada segmento.

Esa última cautela es relevante al leer la evolución de la facturación. Un avance en ingresos no implica por sí solo que se hayan vendido más unidades, del mismo modo que una caída de facturación puede combinar menos volumen con cambios de precio o una composición diferente del surtido. En un mercado como el del vino, donde conviven gamas, formatos y procedencias muy distintas, ese matiz condiciona la interpretación.

La cobertura, además, no abarca todo el país por igual. SipSource excluye de la muestra los estados de control recogidos en su metodología, por lo que la fotografía se refiere solo al universo de distribución incluido en esa serie. En Estados Unidos, esos estados mantienen sistemas específicos para la venta o distribución de bebidas alcohólicas, y su exclusión limita el alcance del dato agregado.

La información difundida por WSWA se apoya en una comparación anual de doce meses y no ofrece para el vino una serie trimestral homogénea con la que contrastar si la caída se acelera, se modera o se mantiene estable en tramos más cortos. Por eso, la referencia principal es ese descenso del 8% en el conjunto del periodo, acompañado por un comportamiento desigual entre variedades y mezclas en el tramo de 9 dólares o más.

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