Argentina cierra la vendimia con un 6,5% menos de uva
Los blancos ganan peso en la oferta argentina tras la caída de los tintos
sábado 24 de octubre de 2026

Argentina cerró la campaña vitivinícola de 2026 con menos uva y menos vino que en 2025, aunque con un reparto distinto por tipos. El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) informó este viernes, 23 de octubre, de que la cosecha alcanzó 18.613.527 quintales, un 6,5% menos que en el ejercicio anterior y un 9,2% por debajo del promedio de los últimos diez años.
Del total recolectado, el 48,5% correspondió a variedades tintas, el 31,5% a rosadas y el 20,1% a blancas. En comparación con 2025, las tintas bajaron un 13,2% y las rosadas un 2,7%, mientras que las blancas subieron un 6,7%. Ese cambio en la composición de la cosecha se trasladó después a la elaboración de vino.
El INV señala que 18.134.281 quintales, el 97,4% del total, se enviaron a bodegas y fábricas de mosto, mientras que 479.246 quintales, el 2,6%, fueron a secaderos de pasas y a establecimientos de uva para consumo en fresco. Mendoza concentró el 70,7% de la cosecha y San Juan el 23,1%. El 6,2% restante se repartió entre otras 15 provincias.
Por variedades, Malbec fue la de mayor volumen, con el 20,4% del total, seguida de Cereza, con el 18,7%. Después quedaron Bonarda, con el 8,6%, y Criolla Grande, con el 8,5%. En uva orgánica, el volumen cosechado llegó a 703.227 quintales en 12 provincias, el 3,9% del total. Las mayores proporciones de uva orgánica sobre la cosecha provincial se dieron en Chubut, con el 54,9%, San Luis, con el 50%, La Rioja, con el 23,9%, y Neuquén, con el 10,6%.
La mecanización también mantuvo peso en la vendimia. El 22% de la uva destinada a vinos y mostos, 3.998.483 quintales, se recogió de forma mecánica. La participación de este sistema fue más alta en La Pampa, con el 94,1% del total provincial, seguida de Neuquén, con el 87,1%, y Salta, con el 40,9%. En Mendoza representó el 23,1% y en San Juan el 16%.
Durante la campaña elaboraron 871 establecimientos entre bodegas y fábricas de mosto, 25 menos que un año antes. A elaboración entraron 18.134.281 quintales de uva: el 49,7% tintas, el 30,8% rosadas y el 19,5% blancas. Frente a 2025, el ingreso de uvas tintas cayó un 13,2%, el de rosadas un 3% y el de blancas subió un 5,2%. El 57,7% de toda la uva recibida por estos establecimientos se concentró en cuatro variedades: Malbec, con 3.804.722 quintales; Cereza, con 3.470.049; Bonarda, con 1.607.303; y Criolla Grande, con 1.579.336.
En los otros destinos, la uva para consumo en fresco siguió a la baja. Según los datos declarados ante el INV, en 2026 se enviaron 30.809 quintales a distribuidores de este segmento. Las principales variedades fueron Red Globe, con el 31,8%; Superior Seedless, con el 23%; Cereza, con el 19,9%; y Flame Seedless, con el 9,4%. En cambio, la uva destinada a pasas subió un 21,8% interanual y alcanzó 448.437 quintales. En este caso, Flame Seedless concentró el 56,1%, seguida de Fiesta, con el 18,5%, Arizul, con el 10,6%, y Selma Pete, con el 6%.
La elaboración total de 2026 se situó en 13.913.445 hectolitros, un 6,2% menos que en 2025. De ese volumen, 9.700.421 hl, el 69,7%, fueron vino; 4.212.950 hl, el 30,3%, mosto; y 74 hl, el 0,001%, jugo de uva. En comparación con el año anterior, la elaboración de vino bajó un 9,9%, la de mosto subió un 3,8% y la de jugo cayó un 90,7%.
Dentro del vino, el reparto cambió de forma clara. El INV cifra en 6.678.639 hl la elaboración de tintos, el 68,8% del total; en 2.865.824 hl la de blancos, el 29,5%; y en 155.958 hl la de rosados, el 1,6%. Frente a 2025, los tintos retrocedieron un 14,8%, los rosados un 60,7% y los blancos avanzaron un 13,1%.
Para el sector de bebidas, estos datos apuntan a un mapa de oferta distinto al del año anterior. Una cosecha más corta y una menor elaboración de tinto pueden limitar la disponibilidad exportadora de algunas referencias argentinas y condicionar la planificación de compras de importadores, distribuidores y cadenas de hostelería. Al mismo tiempo, el mayor peso del blanco abre la puerta a un cambio en el surtido con el que el vino argentino llegue a los mercados internacionales.