España cierra la vendimia con más vino almacenado que la cosecha prevista

La caída del consumo agrava el desequilibrio entre oferta y demanda

sábado 24 de octubre de 2026

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España cierra la vendimia con más vino almacenado que la cosecha prevista

La campaña del vino de 2026 entra en su fase final en España con una vendimia adelantada por el calor y con un desequilibrio entre la oferta y la demanda que sigue pesando sobre el sector. Este viernes, 23 de octubre, EFEAgro informó de que la cosecha se sitúa en torno a 34 millones de hectolitros, mientras el volumen almacenado y la caída del consumo mantienen la presión sobre los precios.

La primera estimación de Cooperativas Agro-Alimentarias sitúa la producción en esa cifra. Al mismo tiempo, los datos de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) fijan las existencias finales de vino y mosto sin concentrar en 40,1 millones de hectolitros en agosto, un 21,9% más que un año antes. Ese volumen acumulado supera incluso la previsión de cosecha para la nueva campaña y marca el punto de partida con el que trabaja el sector.

La recolección de 2026 ha sido la más temprana de la que se tiene constancia, con un adelanto de alrededor de dos semanas según el territorio. Ese cambio de calendario ha llevado a empezar a vendimiar a finales de julio en algunas zonas, una fecha poco habitual en España y que las organizaciones agrarias vinculan al calor y a la evolución del clima en los últimos años.

A esa entrada temprana de uva se suma una demanda más débil. La OIVE calcula que el consumo de vino cayó un 8,3% en tasa interanual hasta agosto, hasta 8,9 millones de hectolitros. Por su parte, el panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación recoge que, hasta julio, cada español consumió en casa 8,32 litros de vinos o derivados del vino al año, un 1,1% menos que en el periodo anterior.

Para Eduardo Pérez, responsable del sector del vino en Asaja, el problema de fondo es un exceso de uva, vino y mosto que termina trasladándose a las cotizaciones. En declaraciones recogidas por EFEAgro, Pérez defendió que una de las vías más rápidas y eficaces para ajustar la oferta y la demanda sería el arranque de viñedo.

COAG también pone el foco en el mayor volumen almacenado al inicio de la campaña, una circunstancia que relaciona en parte con la entrada anticipada de la nueva cosecha. La organización calcula una producción algo superior a la de Cooperativas Agro-Alimentarias, de unos 34,5 millones de hectolitros de vino y mosto, y habla de una recuperación moderada de la producción.

Desde UPA, su portavoz sectorial Alejandro García-Gasco vincula parte de esta situación a la climatología de los tres últimos años. A su juicio, vendimiar a finales de julio, como ha ocurrido en 2026, era algo nunca visto en la historia del país. García-Gasco sostiene además que la caída del consumo obliga a buscar nuevos formatos y productos para recuperar compradores. Como ejemplo, apunta que en su cooperativa han desarrollado un derivado de la uva, en botellín y con una graduación inferior a la de una cerveza, pensado para atraer a consumidores jóvenes durante el verano.

Unión de Uniones coincide en el diagnóstico sobre la debilidad de la demanda. Su responsable vitivinícola, Andrés García, considera que los mercados van a la baja y que cada vez se vende menos porque el consumo es menor. Por eso propone regular la producción mediante un “arranque social”, dirigido a viticultores jubilados o sin relevo generacional, con la idea de aliviar el exceso de oferta y mejorar los precios en origen.

La combinación de una cosecha de tamaño medio, unas existencias más altas y menos consumo dentro y fuera de España tiene efectos que van más allá del campo. España es uno de los grandes proveedores de vino a granel en el exterior, de modo que un desequilibrio prolongado puede presionar los precios, reducir los márgenes de bodegas y cooperativas y afectar a las operaciones en los mercados internacionales de bebidas.

El sector llega además a esta campaña con más gasto en insumos básicos y en la recolección, otro elemento que complica la rentabilidad. Con ese punto de partida, las organizaciones agrarias coinciden en que el arranque de la nueva campaña se produce con más vino almacenado, menos consumo y un debate abierto sobre cómo ajustar la oferta sin seguir deteriorando la renta de viticultores y bodegas.

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