Jueves 27 de Agosto de 2026
La nueva escalada comercial entre Estados Unidos y Canadá vuelve a poner en riesgo un mercado que era básico para el vino estadounidense. El presidente Donald Trump anunció esta semana aranceles de hasta el 50% sobre determinados bienes canadienses y Canadá respondió este martes, 25 de agosto, con gravámenes sobre US$20.000 millones en productos de Estados Unidos. El vino no figura de forma expresa en esa nueva relación, pero varias provincias canadienses mantienen desde marzo de 2025 la retirada o el boicot a bebidas alcohólicas estadounidenses.
Ese precedente ya había dejado un golpe profundo en las ventas al exterior del sector. Los últimos datos anuales disponibles del Wine Institute, correspondientes a 2025, sitúan las exportaciones estadounidenses de vino en US$805 millones, un 35% menos que en 2024. La patronal del sector atribuye a Canadá el 80% de ese descenso.
La caída en el mercado canadiense fue del 78% en 2025, con una pérdida de US$357 millones para el vino de Estados Unidos. Canadá pasó de absorber el 36% de las exportaciones vinícolas estadounidenses al 12%, un recorte de 24 puntos porcentuales. Antes de ese retroceso, el mercado canadiense tenía más peso que la suma de la Unión Europea, Reino Unido y China.
El deterioro también se aprecia en la balanza comercial bilateral del vino. Estados Unidos pasó de un superávit de US$254 millones con Canadá en 2024 a un déficit de US$90 millones en 2025. Son US$344 millones de empeoramiento en un solo año.
Julie Berge, vicepresidenta de comunicación del Wine Institute, afirma que las bodegas de California esperan nuevas pérdidas si la disputa comercial vuelve a ampliarse. En palabras de Berge, se trata de la mayor alteración para el vino estadounidense desde la Ley Seca. El peso de California en este daño es alto porque buena parte del vino exportado procede de ese estado y muchas de sus bodegas son negocios familiares.
Berge recuerda que el sector había dedicado décadas a construir relaciones con importadores, minoristas, restaurantes y consumidores canadienses. A su juicio, la retirada de producto de las estanterías ha causado daños en ambos lados de la frontera. También avisa de que cuanto más tiempo duren las restricciones, más difícil será recuperar espacio comercial.
Ese hueco lo están ocupando otros proveedores. El Wine Institute señala que la ausencia del vino estadounidense facilita la entrada de referencias australianas, europeas y del propio Canadá. Berge sostiene que volver a colocar las botellas en las tiendas será solo el primer paso, porque después habrá que rehacer la red comercial y la presencia de marca.
El efecto no ha sido igual para todas las empresas, pero en algunos casos ha sido muy severo. Una bodega de Sonoma citada por el Wine Institute indicó que Canadá representaba cerca del 85% de sus ventas internacionales y calificó el golpe de devastador. Varias bodegas, añade la organización, han tenido que despedir empleados por la caída del negocio.
La industria vinícola californiana arrastraba ya otros problemas antes de este nuevo episodio. El sector lidia con una demanda a la baja y con un exceso de oferta internacional, una combinación que ha llevado a recortes de tamaño, cierres y eliminación de toneladas de uva. La pérdida del principal destino exterior añade presión sobre empresas que ya habían reducido márgenes y producción.
Ante esa situación, algunas bodegas han intentado abrir mercado en Japón, Emiratos Árabes Unidos y México. El Wine Institute admite, no obstante, que crear esas relaciones lleva tiempo y que no hay un único país capaz de compensar lo perdido en Canadá.
La respuesta política en Washington apenas ha avanzado. En diciembre de 2025, el congresista demócrata Mike Thompson, representante de St. Helena, presentó una propuesta para usar fondos públicos con el fin de reembolsar a los productores de vino las pérdidas ligadas a los aranceles. La iniciativa recibió apoyo de ambos partidos, pero no ha registrado avances desde entonces.
La tensión comercial también ha tenido efectos fuera del vino. En 2025, las llegadas de visitantes canadienses a California bajaron un 20%. Además, los gravámenes anunciados por Canadá este martes, 25 de agosto, incluyen sectores con presencia en California, como la agricultura, la electrónica y los equipos de transporte.
Por ahora, el impacto adicional de esta nueva ronda no puede medirse en el vino con una cifra cerrada, porque la represalia canadiense anunciada esta semana no menciona ese producto de forma específica. La inquietud del sector parte de otro hecho: las restricciones provinciales que ya provocaron el desplome de 2025 siguen vigentes mientras la disputa comercial vuelve a intensificarse.